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Banqueros dicen que flotación cambiaria ayudará con el déficit en Argentina

Según en Institute of International Finance, la flotación mantendrá el déficit por cuenta corriente estable mientras que el arreglo holdout facilitará su financiación

Las economías latinoamericanas se enfrentan a presiones globales con poco margen para implementar políticas anticíclicas. Pese a que experimentan crecimientos débiles, los países de la región se lanzaron a recortar el gasto público para compensar menores ingresos y los bancos centrales están endureciendo sus políticas monetarias para contener la inflación.
En este contexto, los regímenes cambiarios flotantes ayudaron a que la mayor parte de los países pudieran ajustarse frente a las condiciones externas, en particular, en relación a sus déficits por cuenta corriente, según consignó un informe del Institute of International Finance (IIF), con sede en Washington DC.
En el caso de Argentina, la implementación de un régimen de flotación administrada, impuesto en diciembre tras años de distorsiones cambiarias, debería mantener el déficit por cuenta corriente en términos estables, mientras que la resolución con los holdouts facilitará su financiación.
"La resolución exitosa del conflicto con los holdouts brindará apoyo al peso mediante el acceso a la financiación de los mercados mundiales de deuda", sostuvo el análisis de Ramón Aracena, Martin Castellano, Julia Smearman y María Paola Figueroa.
Los analistas además destacaron que la perspectiva de Argentina mejoró en base a una política monetaria dirigida a contener la inflación y dar por terminada la saga holdout.
En el resto de la región, las devaluaciones que marcaron a la mayoría de los países de la región en el último tiempo amortiguaron los efectos adversos de la economía global y sobretodo, la pérdida de los términos de intercambio. Sin embargo, la dependencia de los gobiernos en los regímenes cambiarios flotantes ha variado a través de la región.
El caso de Chile es mencionado como un extremo, puesto que su Banco Central se abstiene de intervenir en el mercado cambiario, pese a una fuerte caída en el precio del cobre. Por el contrario, México y Perú intervinieron para frenar lo que consideran una volatilidad injustificada en sus monedas locales. Por su parte, el Banco Central de Brasil limitó su intervención directa en el mercado cambiario.
"En general, el debilitamiento de las monedas locales frente al dólar se tradujo en una duradera depreciación de los tipos de cambio reales, una evidencia importante para los regímenes que implementaron metas de inflación, que han sido sido instrumentales en la contención del pass-through", dijo el IIF.
A su vez, Chile, Colombia, México y Perú endurecieron sus políticas monetarias en los últimos seis meses y un mayor ajuste es probable en el corto plazo. Los casos de Brasil y Venezuela merecen un caso aparte, puesto que la crisis política que caracteriza al primero impidió la implementación de una política de corrección económica, mientras que el segundo está al borde del default.