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Argumentos a favor y en contra de la esperada movida de la Fed

La semana pasada se supo que la mayor economía del mundo solo generó 151.000 nuevos puestos de trabajo en agosto cuando el mercado esperaba que fueran 180.000. Eso hizo que la expectativa de una suba inminente volviera a diluirse un poco. La probabilidad de que haya un incremento de las tasas en septiembre es hoy de sólo un 32%, mientras que hace una semana era de 42%

Argumentos a favor y en contra de la esperada movida de la Fed

Existe un debate importante en torno a las políticas monetarias que debe llevar adelante la Reserva Federal, más precisamente sobre la necesidad de subir la tasa de interés más rápidamente. Las opiniones están divididas en el seno del propio organismo.

En la reunión de Jackson Hole, Janet Yellen había asegurado que las condiciones para incrementar el costo del dinero habían mejorado. Pero la semana pasada se supo que la mayor economía del mundo solo generó 151.000 nuevos puestos de trabajo en agosto cuando el mercado esperaba que fueran 180.000. Pese a eso, el desempleo se mantuvo en 4,9%.

La decepción generada por el dato volvió a pinchar la expectativa de un aumento de tasas en el corto plazo, tras la suba de diciembre pasado, la primera en casi una década.

De acuerdo con las expectativas de los economistas consultados por Bloomberg, la probabilidad de que haya un incremento de las tasas en septiembre es hoy de sólo un 32%, mientras que hace una semana era de 42%. En cambio, para un alza en diciembre las probabilidades son de 60,3%, algo por debajo del 64,7% de una semana atrás.

Aquellos que argumentan a favor de una suba de tasas se apoyan en la necesidad de evitar que se formen burbujas en distintos mercados, ya sea el financiero, el de viviendas u otro. Del mismo modo, sostienen que, de formarse una burbuja que termine estallando, generaría turbulencias en los mercados financieros y en la economía real y la Fed se quedaría entonces sin una herramienta fundamental para apagar el incendio que es justamente, la baja de la tasas de interés. En otras palabras, ante el estallido de una burbuja en forma inminente, la Fed no podría bajar la tasa, que ya se encuentra en mínimos.

Por eso es que entra en debate también la posibilidad de aplicar tasas de interés negativas, de igual modo que se han aplicado en Europa y en Japón. Pero dado que dichas medidas no han dado los resultados esperados, la Fed mira con desconfianza esa alternativa. De ahí que quienes favorecen la suba de tasas sostengan que hoy en día ya existen argumentos para iniciar un proceso de endurecimiento monetario ("tightening").

Adicionalmente, se argumenta que no se está cumpliendo la curva de Phillips dado que se presenta un contexto en el cual estamos protagonizando un pleno empleo y con baja inflación y por lo tanto, la probabilidad de una burbuja es aún mayores.

Justamente, si se repasa los dos últimos procesos de bajas de tasas importantes ("flattening"), se aplicaron para combatir las dos últimas burbujas más importantes de la historia reciente de EE.UU., que fueron la de las acciones tecnológicas (conocida como la crisis de las puntocom) y en la cual Alan Greenspan llevo la tasa desde 6.50% a 1% entre diciembre de 2000 y julio de 2003, y la crisis del 2007 cuando la Fed intentó combatir la burbuja de las hipotecas sub-prime y llevó a la tasa desde niveles de 5.25% hasta los mínimos históricos del rango de 0% y 0.25%. En ambos casos, la tasa estaba lo suficientemente elevada como para poder ser reducida y calmar los ánimos en Wall Street y reactivar la economía real.

Los críticos de la suba de tasa hacen más énfasis en la necesidad de consolidar el crecimiento y la recuperación que se está dando en EE.UU. sobre todo en materia de empleo y precios y confirman que la Fed cuenta con suficientes herramientas para combatir potenciales burbujas y que de hecho, hasta el momento, aún no detectan la formación de ninguna, pese a observar importantes movimientos en los precios de distintos activos financieros, como por ejemplo las acciones. Una suba abrupta de la tasa de interés no solo golpearía a la propia economía producto de encarecer el valor del dinero, lo que postergaría nuevas inversiones y proyectos, sino que también golpearía a otros mercados, principalmente los emergentes y más específicamente, la deuda emitida por estos países en los últimos años, lo que, combinado con la caída de las materias primas y la debilidad en el crecimiento chino, podría generar un combo peligroso para la economía americana.

El debate está abierto