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"Argentina sigue siendo una buena historia para contar en Wall Street"

Gustavo Neffa cree que va a haber un traslado de desde los bonos atados a Badlar hacia los bonos atados al CER. "Me gusta el Boncer a 2021", dice. "Para las Lebacs, veo que la tasa sigue a la baja y por eso es que bajó el atractivo de 'rollear' la tasa corta".

Gustavo Neffa tiene 21 años de experiencia profesional dentro de los mercados financieros en distintas instituciones de renombre local e internacional. Es docente de posgrado de mercados de capitales y actualmente socio de Research for Traders. Neffa se acercó a la redacción de El Cronista para conversar sobre la actualidad de los mercados. Con un muy buen arranque del Merval en 2017 puntos y luego de un año en el que finalizó con una suba de más del 40%, la pregunta para comenzar la charla es casi obligada.

–¿Notás demasiado optimismo en los activos financieros argentinos por parte del mercado local e internacional?

–Antes que nada hay que ponerlo en contexto y mirar lo que está pasando afuera para luego entender lo que ocurre en nuestro mercado, más que nada porque el mercado argentino es chico como para entenderlo y tomarlo de forma aislada. Argentina es una historia de flujos y eso sirve para entender por qué se pagan las acciones en los precios actuales. Que Argentina sea una historia de flujos significa que el dinero tiene movilidad desde el centro a la periferia, generando importantes movimientos de capital cuando se entra en ciclos positivos y salidas importantes cuando los ciclos son malos y por eso es que se da un mercado con mayor volatilidad. Esta característica aumenta el atractivo cuando la ola es alcista pero también es riesgoso. Nos hemos reencontrado con el mercado financiero internacional y desde diciembre de 2015 se inició un proceso de toma de deuda en los mercados como nunca en la historia. Superamos el nivel de toma de deuda evidenciado en 1994 en plena convertibilidad. En el 2016 fuimos el país emergente que más tomó deuda con un endeudamiento cerca de u$s 40.000 millones y en lo que va en 2017 nos acercamos a u$s 12.700 millones todo en legislación extranjera a nivel soberano, provincial y corporativo. En concreto, hoy en día Argentina capta todo el dinero lo que puede y evita hacer ajustes en forma brusca, priorizando el gradualismo por sobre el shock. Todo esto se da en un contexto de apetito por deuda emergente ya que las tasas siguen siendo bajas a nivel internacional. Pese a la suba de tasas, aún Argentina sigue siendo un cuento bueno para contar en Wall Street.

–¿Y qué opinas del Merval en 20.000 puntos?

–Las valuaciones de las acciones son incluso superiores a los 20.000 puntos del Merval y muchas se muestran en P/E elevados en relación a la historia. De todos modos hay algunas acciones que no se pueden valuar por P/E por pérdidas acumuladas y con distorsiones enormes, el sector energético es un claro ejemplo. Hoy en día hay una apuesta a la revalorización del peso y por eso es que tienen tanto éxito las colocaciones en pesos. En el corto plazo estaría con cautela aunque hay un sector en el que todavía no vimos lo mejor como el sector bancario. Hay historias muy interesantes. La rentabilidad del sector sigue siendo muy buena en términos relativos. Con un ROE entre 33% y ROA entre 3% y 5%, esas rentabilidades no se consiguen a nivel mundial y aun no están convalidadas por el mercado. En cambio en el sector de energéticas de gas y electricidad creo que ya vimos lo mejor y probablemente el mercado se arbitre en contra de energéticas y a favor de bancos. En el petróleo creo que hay que hacer una apuesta a nivel global y veo a YPF como un activo obligado a estar invertido.

–¿Ves oportunidades en los bonos argentinos?

–Hay que definirse por las clases de activos y no por los activos en particular y el menú está entre CER, Badlar, tasa fija en pesos y activos en dólares. Primero hay que pensar si se invierte en pesos o en dólares y luego habrá que ver qué variables juegan en cada una de las clases de activos. Es cierto que está todo muy arbitrado y sobre la curva soberana pero creo que hay que hacer apuestas y creo que hay que seguir posicionado en pesos. Creo que va a haber un traslado de los capitales de bonos atados a Badlar a los bonos atados al CER y la apuesta en pesos ya no atada a Badlar tasa fija sino a tasa ajustada por CER. Me gusta el Boncer a 2021 que es un tramo medio. El largo plazo es siempre atractivo pero tiene mayor volatilidad.

Para las Lebacs veo que la tasa sigue a la baja y por eso es que bajó el atractivo de rollear la tasa corta de Lebacs. Hoy está en 22.75% anual y al límite de que, si se da una baja adicional, esté igual que los bonos con CER y eso refuerza el atractivo de esos títulos. En el mercado de bonos en dólares el tramo corto de la curva está caro y el tramo largo de la curva está barato. A corto plazo el riesgo bajó muchísimo. El riesgo de largo plazo es siempre elevado porque somos un defaulteador serial. Entre los vencimientos a 2018 y 2022 hubo una gran apuesta de inversiones internacionales y dan rendimientos que en otro lado no se consiguen. El inversor argentino busca rendimientos más elevados y el negocio en la parte media de la curva es el carry.

–¿Es Trump realmente una real amenaza?

–Trump viene a quebrar todas las reglas porque no es un político y se hizo el guapo con países debilidades como México. No se va a poder enfrentar de igual manera con China ya que este país tiene un tercio de la deuda de largo plazo americana. No le conviene a EE.UU. entablar una deuda comercial con China.

–¿El dólar en el mundo sigue o estamos en la recta final?

El dólar a nivel mundial está destinado a seguir subiendo y todavía no encontró el techo. Depende mucho de la política monetaria en EE.UU. que hace que suba el dólar y a su vez hay un flujo muy grande de la periferia al centro y de las empresas de EE.UU. que se ven presionadas a evitar invertir en el exterior y realizar inversiones en EE.UU. Si se mira a nivel relativo, se puede ver que el dólar también se fortalece por debilidad de los demás. El Brexit golpeó a la libra. La debilidad económica de la zona euro y los riesgos políticos en el viejo continente también debilitaron a la moneda común y por eso se fortaleció el dólar. Japón quiere devaluar para poder impulsar la economía.

–¿Ese contexto no golpearía al petróleo?–

Lo miraría con lupa ya que creo que el petróleo tiene una historia propia y aislada del dólar. Liquidación por tema de oferta, caída de principales productores con crisis terribles y hoy en día tenemos un acuerdo histórico para recortar las cuotas de producción de la OPEP. Creo que el petróleo WTI podría acercarse a los 60 dólares a mediano plazo y somos optimistas a mediano plazo. Ver subas por encima de esos máximos dependerá de si se respetan o no las cuotas de producción de la OPEP.