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Angelo Calcaterra, primo hermano de Macri, vendió su 25% en Interfinanzas

La operación fue por u$s 15,6 millones. Quieren hacer sinergia con la red de cajeros de uno de los nuevos accionistas para crecer a nivel regional y sumar tecnología

Los hermanos Fabio y Ángelo Calcaterra, primos del presidente Macri

Los hermanos Fabio y Ángelo Calcaterra, primos del presidente Macri

El primo hermano del presidente Maurico Macri, Angelo Calcaterra, vendió el 25% que tenía en el Banco Interfinanzas, mientras su socio, el empresario Gustavo Mauro, se desprendió de su 50%. La operación se realizó por un total u$s 15,6 millones. El otro primo presidencial, Fabio Calcaterra (hermano de Angelo), que tenía el 25%, pasará a tener el 40% y quedará como presidente (encargado de la pata tradicional bancaria). Ignacio Sáenz Valiente y Guillermo Navone, de Aurum Valores, tendrán el 30%, Hugo Meglioli (estará a cargo de la parte comercial) y Jorge Ruival el 15% y Sebastián Ponceliz, director ejecutivo de la empresa de cajeros Odyssey, el 15%.

¿Por qué vendió un Calcaterra y el otro no? "El Tano (Angelo) ya había vendido Iecsa, y quería desprenderse de sus empresas, ya que se encuentra en proceso de desinversión, para focalizarse en sus negocios en el campo, mientras Fabio es más low profile y viene de las finanzas, por lo que está más ligado al banco. El Tano no viene de ese sector", dijo alguien que los conoce.

"El banco pierde plata y no tiene casi negocios, es una cáscara, pero es ideal para alguien que quiera entrar rápido, porque al estar Calcaterra había ordenes de arriba de darle la autorización de venta rápido para sacarlo de ahí por temas políticos; aparte, la relación con su socio Mauro no pasaba por el mejor momento", comenta otra fuente, aunque del otro lado se defienden diciendo que la compra del Interfinanzas tardó 14 meses en aprobarse: "Mucho más que cualquier otra transacción".

Lo cierto es que los nuevos accionistas tienen un plan armado de negocios de acá a cinco años para quintuplicar el valor del Interfinanzas, que hoy no es rentable, por lo que la premisa es hacerlo ganar plata, colocarlo en el mapa, expandirlo por la región e incorporarle tecnología, de la mano de Ponceliz, que estará encargado como director de las áreas fintech y de innovación tecnológica, ya que quiere hacer sinergia con su compañía de ATMs con presencia en Argentina, Chile, México, Colombia y Estados Unidos. La apuesta reside en expandirse fuerte en Argentina, de modo de tener masa crítica y generar mayores ingresos con la incorporación de nuevos cajeros.

El gerente general será Emiliano Filippi, director de Aurum, quien se desempeñó en Credit Suisse (Nueva York) entre 1999 y 2008 como managing director, jefe de grupo de estructuración para América Latina y jefe de Credit Suisse Investment Bank Argentina. Es socio de Aurum Valores. Otro socio de Aurum es Martín Bo, que trabajaba en la mesa del Deustche Bank y sería el subgerente general.

El banco funcionará entonces como una plataforma de negocios que le de soporte técnico y legal a la estructura, y basarse en herramientas financieras digitales, que incluye emitir tarjetas de débito, abarcando el mercado de adquirencia de comercios para Visa y Mastercard, lo que requiere de una sinergia con los cajeros, que le aporte capilaridad física.

Apuestan no tanto a las fintech sino a la bantech (como denominó Juan Bruchou, del Brubank, a la banca tecnológica), que será una convergencia entre la banca tradicional y la tecnológica. Por ende, la bantech que quieren crear incluye la plataforma tradicional de trading bancaria, la mesa de dinero, los préstamos, los prendarios, todo lo tradicional de la banca, unido con la tecnología, para darle mucha mayor potencia. En rigor, la composición accionaria tan variada, que mezcla la banca tradicional con la tecnológica, será el leit motiv de esta nueva etapa del Interfinanzas, que tiene pendiente la aprobación por parte del BCRA, que por lo general demora entre cuatro y ocho meses, mientras que obtener una licencia nueva puede demorar más de dos años.

Por lo tanto, comprar un banco es adquirir una plataforma, una licencia para poder operar, que no es sólo el valor libros, sino la potencialidad del negocio, lo que en la jerga se denomina el time to market: no es lo mismo un negocio en marcha que empezar todo desde cero. En momentos de grandes oscilaciones cambiarias, las ganancias jugosas las suele hacer la mesa, mientras que cuando hay períodos de mayor estabilidad, el retorno viene por el lado de un mayor otorgamiento de préstamos. Los nuevos accionistas apuestan a diferenciarse instalando cada vez más ATMs, para competir de lleno con dos monstruos como Banelco y Link, pues creen que el mercado de los medios de pago está muy fragmentado. No por ello dejan de mirar el potencial que tiene el mercado de capitales. De hecho, ya están tomando gente para áreas de control, comerciales y cash management.

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