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A través de Twitter, Trump influye cada vez más en Wall Street

Sus tweets son muchas veces polémicos pero los mercados le prestan mucha atención. Ya hay compañías que ganaron y perdieron miles de millones con sus posteos.

A través de Twitter, Trump influye cada vez más en Wall Street

Desde hace varios años que Twitter es considerado como una herramienta fundamental entre todos los que participan de los mercados financieros, junto con la terminal de Bloomberg. Porque les permite a los traders, analistas e inversores informarse en tiempo real (y sin necesidad de leer textos largos) sobre las tendencias del mercado en cada instante, conocer los comentarios y chismes de los gurús del sector y reaccionar rápidamente si algo cambia de dirección.


Pero en este mundo de 140 caracteres, acaba de entrar recientemente un personaje que promete poner patas para arriba a todo lo conocido hasta ahora. Se trata de Donald Trump, recientemente electo presidente de EE.UU., el país que podría ser considerado como el epicentro del universo en materia de mercados financieros y de redes sociales. Algo así como el elefante que ingresa a la cristalería más importante. Y, por lo visto hasta ahora, los resultados no son para nada alentadores.


En primer lugar, porque Trump ha venido usando a la red social como su casi exclusivo medio de comunicación con el mundo exterior. Su estrategia de campaña para las elecciones pasó en gran medida por Twitter, lo que le dio un excelente resultado y le permitió "puentear" el juicio crítico negativo de casi toda la prensa estadounidense. Gracias a este "contacto directo" con sus potenciales votantes, Trump logró manejar la agenda de las noticias a su antojo, y de paso ahorrarse muchos millones de dólares en publicidad para su campaña.
Pero sobre todo porque el magnate inmobiliario es absolutamente consciente de cómo manipular la información en beneficio propio a través de sus tweets, lo que le permite prescindir de la repregunta en las incómodas entrevistas o conferencias de prensa. Y, por más que se haga el inocente, sabe muy bien en qué dirección "disparar" cuando usa sus mensajes en Twitter para premiar a sus protegidos o castigar a sus adversarios.


Los mercados financieros ya tomaron nota (con mucha inquietud) sobre este estilo de comunicación "trumpiano", porque los daños colaterales se están haciendo notar. Si se tiene en cuenta el hecho de que los mercados son muy sensibles a cualquier tipo de rumor sobre la marcha de las compañías cotizantes o sobre el futuro de alguna de ellas, y se le suma la voz de un personaje tan influyente como Trump, que no está dispuesto a mantenerse en un segundo plano y, en cambio, no tiene ningún prurito en influir con sus tweets, el resultado no puede ser menos que explosivo. Y, por lo menos, augura mucha más volatilidad en los mercados para el futuro. Porque ¿quién se puede mantener indiferente a lo que postee el presidente de EE.UU. sobre las empresas que cotizan en bolsa? El riesgo puede ser enorme en cualquier sentido: tanto para aquellos que decidan no prestarle atención, como para los que se pongan a interpretar lo que escribió y actúen en consecuencia.

Manual del buen influyente

Desde que fue electo el 9 de noviembre, Trump se abstuvo de escribir en sus tweets las palabras "Wall Street", "hedge funds" o "Goldman Sachs", por citar algunas que usó profusamente en el pasado. Sin embargo, sus mensajes no dejaron de generar movimientos ascendentes y descendentes en las acciones de las empresas sobre las que se pronunció, de manera directa o indirectamente.


El 11 de diciembre pasado, el nuevo presidente comentó que Rex Tillerson, CEO del gigante petrolero Exxon, podría ser un excelente secretario de Estado. El resultado fue que la acción de la compañía pegó un salto inmediato del 2,2%. Cuando Trump confirmó su elección dos días más tarde, el papel de Exxon subió otro 1,7%. Y lo mismo le pasó al grupo bancario Softbank: el 6 de diciembre, el presidente felicitó a sus ejecutivos por haberse comprometido a invertir u$s50.000 millones en el país, generando 50.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años. En las tres ruedas siguientes, la cotización del Softbank creció un 12%.


Pero así como a favor puede ser una bendición, al revés también puede ser una pesadilla, tanto para los ejecutivos de las compañías apuntadas, como para los que operen con esas acciones. Le pasó a Macy’s al principio de la campaña electoral: el 7 de enero pasado, Trump llamó desde su cuenta de Tweeter a boicotear las tiendas del grupo porque había decidido retirar de la venta la línea de prendas con la marca del magnate. En ese momento, Trump todavía no había adquirido el poder que hoy ostenta (competía contra todos los precandidatos republicanos), pero su tweet hizo caer la acción de Macy’s un 2,8%.


Sus dardos más recientes en Twitter fueron lanzados contra unas de las joyas de Wall Street, el fabricante aeronáutico Lockheed Martin, acusado de desarrollar un avión de combate (el F35) demasiado costoso. Su cotización se derrumbó un 3%, lo que le hizo perder a la compañía u$s4.000 millones de capitalización bursátil. Y Boeing también recibió críticas recientemente, por el costo del nuevo avión presidencial "Air Force One". Pero esta vez los inversores no prestaron suficiente atención al tweet del presidente, por lo que a pesar de la caída inicial, la acción logró recuperarse al final de la rueda y la empresa pudo sortear la mini crisis financiera abierta desde la red.


Ya hay analistas que, como pasa con las minutas de la Fed, se empiezan a especializar en los comentarios publicados por Trump para tratar de anticipar futuras subas o caídas de acciones, un trabajo que promete ser muy activo durante los próximos cuatro años. Si en el año 2010, Johan Bollen, investigador de la Universidad de Indiana, había demostrado que los datos publicados en Twitter eran capaces de predecir la evolución del índice Dow Jones con un 87,6% de certeza, habrá que ver cómo modifica este porcentaje la llegada del "elefante" Trump al mundo financiero de la red.