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A más de seis años del estallido, Grecia todavía necesita ser rescatada

Los ministros de Finanzas europeos buscan negociar un nuevo paquete de ayuda a cambio de más reformas, en un escenario que se repite desde 2009

A más de seis años del estallido, Grecia todavía necesita ser rescatada

Hace muchos años atrás, el célebre actor Robin Williams (ganador del Oscar en 1997) tuvo un stand up muy exitoso en Broadway, dentro del cual hacía el siguiente chiste: ¿cuál es la diferencia entre un policía de Los Angeles y uno de Londres? Que frente a un ladrón, el primero grita "¡alto o disparo!", mientras que el segundo grita "¡alto o digo alto otra vez!".

La analogía (palabra que proviene del griego ??????í?, como tantas otras cosas que les debemos y que muchos prefieren no recordar últimamente) sirve para describir cuál es el poder de convencimiento que hoy por hoy tienen las instituciones europeas y el FMI sobre el gobierno griego y la necesidad de que lleve adelante el ajuste pactado. "Ajustá o vuelvo a pedirte que ajustes", podría ser el reclamo de la ex troika (Banco Central Europeo -BCE-, Comisión Europea -CE- y FMI) hacia el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras, que ya no sabe de dónde sacar recursos para seguir aplicando el torniquete fiscal.

El problema es que a los europeos no les quedan muchas balas en la cartuchera para convencer a los griegos de que hagan un esfuerzo extra. Las medidas de austeridad se vienen aplicando en Grecia desde hace más de seis años (la crisis de la deuda soberana griega empezó a fines de 2009) y la salida de la depresión económica todavía no se vislumbra. Un escenario donde todos pierden, pero en el que nadie está dispuesto a sacar los pies del plato (es decir, a dejar que Grecia abandone la zona euro y vuelva a tener autonomía para emitir su propia moneda), porque se trata de evitar el colapso definitivo de la Unión Europea en caso de que la deuda helena entre en default oficial.

Así que en la visión de las autoridades europeas, el panorama cambió poco en estos últimos años: Grecia es un paciente en coma inducido (porque su economía está en cuasi bancarrota) al que no se le quita el respirador para no empeorar las cosas. Por eso, en la próxima reunión del martes 24 de mayo, el Eurogrupo (formado por los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro) va a tratar de llegar a un acuerdo con el gobierno griego para alcanzar un nuevo "compromiso" de reformas fiscales a cambio de bajar la carga de la deuda (menos intereses y un plazo de pago más largo).

"‘Visto y considerando que Grecia ya se puso en marcha para convertir en ley las medidas anteriores, creo que podemos ser bastante optimistas sobre el hecho de que las condiciones anteriores van a ser cumplidas", afirmó en una entrevista un alto funcionario europeo a cargo de los preparativos de la cumbre del Eurogrupo del martes 24. Si a alguien le queda todavía alguna duda, esta declaración es la que los burócratas de la CE han repetido como un mantra desde hace casi siete años, sin lograr los resultados esperados.

Para Grecia, aliviar la carga de la deuda es fundamental para poder pensar en un futuro viable a mediano y largo plazo. Porque la proporción de deuda respecto del PIB es la segunda mayor del mundo (182% y sigue creciendo), sólo por detrás de Japón, un país con recursos económicos para nada comparables con los de la empobrecida Grecia. Sólo para pagar los intereses de la deuda, el país debería crecer por encima del 3% anual, algo que está muy lejos de alcanzar en estos momentos, ya que en el primer trimestre de 2016 su crecimiento fue del -0,4%.

El FMI pide a los acreedores (principalmente europeos) que resignen parte de la deuda que Grecia les debe, pero hasta ahora no ha habido ninguna propuesta de quita o condonación. En cambio, la estrategia exigida por el BCE y la CE para que Grecia vuelva a la senda de crecimiento pasó por reducir el consumo doméstico (a través del ajuste en el gasto público, despido de miles de empleados, reducción de las jubilaciones y aumento de los impuestos), algo que difícilmente sirva para impulsar el crecimiento económico. No se reactiva una economía haciendo que los consumidores compren menos productos y servicios, sino todo lo contrario.

Incluso el Mecanismo Europeo de Estabilidad (organismo creado para mantener la estabilidad financiera en la zona euro) calculó que Grecia debería asegurar, una vez que se logre el ‘rediseño‘ de su deuda soberana, un excedente del 3,5% de su PIB ¡hasta el año 2040! Es increíble que todavía haya funcionarios que crean que esta es una solución viable; otra vez surge lo de ‘ajustá o vuelvo a pedirte que ajustes‘.

Lo que resulta peor es comprobar, a través del estudio de la escuela de negocios European School of Management and Technology (ESMT) de Alemania, cómo los sucesivos planes de rescate del FMI y el BCE no sirvieron para reducir el déficit fiscal griego y su deuda (menos del 5% de los montos entregados fueron destinados para tal fin), sino para que los bancos europeos, que tenían en sus balances activos griegos de baja calidad, pudieran deshacerse de estos instrumentos financieros y así ganar en solvencia. En pocas palabras, la plata que les prestaron fue para salvar a sus propios bancos y, por propiedad transitiva, al conjunto de la Unión Europea.

Mientras tanto, los sufridos griegos siguen padeciendo las secuelas del ajuste interminable, protestando regularmente en la calle contra el gobierno, las instituciones europeas y el FMI. En un escenario social que recuerda al de la Argentina de fines de 2001, Grecia en cambio no se puede dar el lujo de declarar el default de su deuda, abandonar la zona euro y recuperar su autonomía monetaria para devaluar su propia divisa y así salir del pantano.

Como dijo Robin Williams en su film "Mrs.Doubtfire", "solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo".