


Visa y American Express compiten en el negocio de los pagos, pero el negocio que hay detrás de cada tarjeta funciona de manera completamente distinta.
Visa obtiene sus ingresos principalmente de la infraestructura que permite procesar pagos para bancos, comercios y otros participantes. American Express, en cambio, concentra dentro de la misma compañía la red de pagos, las tarjetas, la relación con los comercios y una actividad propia de financiamiento.
Para un inversor, la diferencia es clave: una acción queda principalmente vinculada al crecimiento del volumen de pagos que procesa su red, mientras que la otra también depende del gasto de sus clientes, de los ingresos que generan sus tarjetas y comercios y del resultado de su negocio de crédito.
Visa opera una red de pagos que permite procesar transacciones entre consumidores, bancos, comercios y otras entidades. La compañía proporciona servicios de autorización, compensación y liquidación a través de VisaNet y también ofrece otros servicios relacionados con pagos, seguridad y tecnología.
Hay un punto clave para entender su negocio: Visa no es un banco, no emite las tarjetas Visa y no otorga el crédito asociado a ellas. En la mayoría de los casos, las entidades financieras que emiten esas tarjetas mantienen la relación con los clientes y con los comercios.
Eso hace que Visa obtenga ingresos sin tener que financiar las compras que realizan los titulares de las tarjetas.
Cuando aumenta el uso de los medios de pago que utilizan su red, aumenta el volumen de operaciones que Visa procesa y los servicios que puede prestar. La compañía señala que sus ingresos dependen principalmente del tipo y volumen de las transacciones y del volumen de pagos realizado con sus productos.
El negocio de Visa tiene varias fuentes de ingresos.
La compañía los clasifica principalmente en servicios, procesamiento de datos, transacciones internacionales y otros ingresos. Los servicios están vinculados con el uso de sus productos y servicios de pagos. El procesamiento de datos incluye, entre otras actividades, la autorización, compensación y liquidación de operaciones. Las transacciones internacionales generan ingresos por el procesamiento de operaciones transfronterizas y por actividades relacionadas con la conversión de monedas.
Visa también amplió su actividad hacia otros servicios relacionados con pagos. Entre ellos están las herramientas de seguridad y prevención del fraude, servicios para comercios y entidades financieras, y soluciones para distintos tipos de movimientos de dinero.
Por eso, el volumen de pagos es una de las variables centrales para seguir el negocio de Visa, aunque no sea la única.
Una mayor cantidad de operaciones y un mayor volumen pueden impulsar sus ingresos, pero también importa cuánto de ese crecimiento se convierte en ganancias.
American Express tiene una estructura diferente. La compañía opera una red de pagos, emite tarjetas, mantiene relaciones con comercios y ofrece productos de financiamiento. También trabaja con bancos y otras entidades que emiten tarjetas American Express o participan en la aceptación de sus pagos en distintos países.
En su reporte anual, American Express explica que su modelo genera ingresos principalmente a partir del gasto realizado con sus tarjetas y, en segundo lugar, mediante el financiamiento y los cargos.
Eso introduce una diferencia importante frente a Visa: para American Express no importa solamente cuánto dinero se mueve dentro de su red, sino también cuánto gastan sus propios clientes con sus tarjetas.
La compañía busca aumentar el uso de sus tarjetas entre sus clientes y, al mismo tiempo, mantener una red de comercios donde puedan utilizarlas.
Una de las principales fuentes de ingresos de American Express son los cargos que paga el comercio por aceptar sus tarjetas.
La compañía denomina a este ingreso discount revenue. Se trata del importe que American Express retiene de los pagos que facilita entre sus clientes y los comercios. El cargo que paga el comercio depende, entre otros factores, del tipo de actividad, el volumen de operaciones, el medio de pago y las condiciones acordadas.
American Express también obtiene ingresos mediante cargos a los titulares de las tarjetas, como las cuotas anuales de determinados productos.
La tercera fuente importante es el financiamiento. La compañía ofrece tarjetas y otros productos de crédito, por lo que obtiene ingresos por intereses cuando sus clientes mantienen saldos financiados.
De esta manera, una misma relación con un cliente puede generar ingresos por el gasto que realiza, el producto que utiliza y el financiamiento que toma.
El crédito es uno de los puntos que más separa a las dos empresas.
Visa declara que no extiende crédito ni asume el riesgo crediticio asociado a las cuentas de los titulares de sus productos. Si una persona tiene una tarjeta Visa emitida por un banco y deja de pagar su deuda, el crédito pertenece al banco que emitió esa tarjeta.
American Express, en cambio, sí tiene una actividad crediticia propia. La compañía ofrece productos de financiamiento a sus clientes y, por lo tanto, tiene préstamos y cuentas por cobrar dentro de su balance.
Esto hace que el comportamiento del crédito tenga un peso diferente en cada acción.
Si aumenta el consumo, las dos empresas pueden beneficiarse, aunque por mecanismos diferentes. Visa puede procesar un mayor volumen de pagos, mientras American Express puede aumentar el gasto realizado por sus clientes y, si parte de ese gasto se financia, sus ingresos financieros.
Si empeora la capacidad de pago de los consumidores, American Express puede enfrentar mayores pérdidas crediticias. Visa no tiene esa misma exposición directa al crédito de los titulares de las tarjetas que procesa.
Supongamos que el gasto de los consumidores aumenta.
Para Visa, el efecto pasa principalmente por el mayor volumen de pagos que procesa su red. Si sus clientes y los clientes de las entidades que utilizan Visa realizan más operaciones, aumenta la actividad sobre la que la compañía cobra por sus servicios.
Para American Express, el aumento del gasto tiene un efecto más directo sobre su propio negocio. La compañía busca aumentar el gasto de sus clientes porque ese volumen genera ingresos asociados a las operaciones y a las relaciones que mantiene con los comercios.
Por eso, el mismo dato económico (por ejemplo, un aumento del consumo) puede llegar a las dos empresas por canales diferentes.
Y ocurre lo mismo cuando el escenario cambia. Una caída del consumo puede reducir el volumen de pagos de Visa y el gasto de los clientes de American Express. En esta última, además, una economía más débil puede afectar la capacidad de pago de los clientes y, por esa vía, el resultado de su negocio crediticio.
Esta diferencia cambia qué indicadores conviene seguir al analizar cada acción.
En Visa, el análisis parte del volumen de pagos y la cantidad de operaciones procesadas, pero también incluye los ingresos por servicios, el procesamiento internacional y el crecimiento de sus negocios vinculados con seguridad, tecnología y otros servicios de pagos.
La pregunta central es cuánto puede crecer la actividad de la red y cuánto de ese crecimiento se transforma en ingresos y ganancias.
En American Express, el análisis parte del gasto de sus clientes, pero también incorpora la evolución de las tarjetas, los ingresos que generan los comercios, los cargos a los titulares y el financiamiento.
En este caso, además, hay que seguir la evolución de la cartera de crédito, los atrasos y las pérdidas crediticias porque forman parte del resultado de la compañía.
La diferencia entre Visa y American Express no se reduce a la marca que aparece en una tarjeta.
Visa es principalmente una compañía de infraestructura y servicios de pagos. Su negocio está vinculado al volumen y al tipo de operaciones que pasan por su red, mientras que el crédito de las tarjetas Visa corresponde a las entidades que las emiten.
American Express combina pagos, tarjetas, comercios y financiamiento. Su negocio depende especialmente del gasto que realizan sus clientes, pero también de los ingresos que obtiene de los comercios, los cargos de sus productos y los intereses de su cartera de crédito.
Por eso, analizar una acción u otra requiere mirar variables diferentes. En Visa, el inversor puede concentrarse en la evolución de los pagos, el volumen procesado, las operaciones internacionales, los servicios asociados y la capacidad de convertir ese crecimiento en ganancias, mientras que en American Express, el inversor tiene que observar los ingresos vinculados con los comercios y las tarjetas y, especialmente, la evolución del crédito y de las pérdidas asociadas.