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El dato de inflación de Estados Unidos correspondiente a julio trajo alivio a los mercados y modificó las expectativas sobre el próximo movimiento de la Reserva Federal.
El IPC subyacente avanzó 0,2% mensual, por debajo del nivel de 0,25% que el mercado consideraba como referencia para evaluar una eventual nueva suba de tasas, mientras que la inflación general se ubicó en 0,1% mensual.
Activos argentinos
Para los activos argentinos, una menor presión sobre las tasas estadounidenses representa en principio una señal favorable, especialmente después del fuerte castigo que sufrieron los papeles locales.
Esto puede ayudar a la Fed a mantener sin cambios las tasas de interés, lo cual es clave que no la suba para los países emergentes, para evitar que los inversores hagan el famoso fly to quality y se vayan de activos domésticos hacia los más conservadores, como la tasa de la Fed.
Beneficiados
“Los países exportadores como Argentina, se benefician con esta medida porque suben los commodities y entran más dólares, pero a su vez la economía se hace más cara en dólares. Se fortalecen las monedas alternativas al dólar”, expresó Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.
Lo cierto es que el dato de inflación de Estados Unidos llegó pocos días después de un informe de empleo más débil de lo esperado, que había incrementado las dudas sobre la fortaleza de la economía estadounidense y elevado la incertidumbre de cara a la próxima reunión de la Fed.
Tasa de la Fed
En ese contexto, el IPC era una de las principales variables que los inversores esperaban para determinar si la Fed tendría que mantener una postura más restrictiva.
“Antes del anuncio, el nivel de referencia para el IPC subyacente era del 0,25%: si se superaba, lo más probable era que la Fed tuviera que tomar medidas; si era inferior, podía mantenerse paciente. Finalmente, el IPC subyacente de julio se situó en el 0,22%”, explicó John Kerschner, gestor de carteras de Janus Henderson.
En términos interanuales, la inflación subyacente se ubicó en 2,5%, pero no muestra una reaceleración de las presiones inflacionarias.
Presiones
La combinación de una inflación que no volvió a acelerarse y señales de enfriamiento en el mercado laboral redujo la presión sobre la Fed de cara a su reunión de septiembre.
Las expectativas del mercado, que antes del último informe de empleo llegaron a asignar una probabilidad cercana al 100% a una suba de tasas, ahora la ubican por debajo del 40%.
“En general, estos datos son una noticia positiva para los mercados. Los precios de los bonos subieron a lo largo de la curva y las probabilidades de una suba de tasas por parte de la Fed en septiembre bajaron por debajo del 40%”, destacó Kerschner.




