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La suba de tasas en Estados Unidos volvió a poner a los emergentes contra las cuerdas. Ayer, el rendimiento del Tesoro a 10 años, termómetro del mercado mundial, escaló más de 16 puntos básicos hasta 5,11%, con un pico intradiario de 5,13%. Wall Street acusó el golpe.
La deuda argentina, también. Estos niveles de tasas no se veían desde el 2007, lo que grafica el momento clave que atraviesan los mercados mundiales. Para los analistas de los principales bancos de inversión las probabilidades de otra suba de tasas en octubre treparon a casi 70%.
Hay datos positivos sobre la marcha de la economía norteamericana, pero se transforman en malas noticias para los activos de riesgo por la eventual suba del precio del petróleo y la inflación.
“Las crisis están lejos de terminar. No solo parece probable que persista la incertidumbre en torno a la política comercial estadounidense, sino que también es probable que el conflicto con Irán se prolongue” (Barclays)
Los tres índices neoyorquinos terminaron en baja y revirtieron el rebote previo. El Nasdaq lideró con una caída de 1,2%, el S&P 500 cedió 0,7% y el Dow Jones, 0,6%.
Las tecnológicas sufrieron la suba de tasas y los bancos tampoco se salvaron. El petróleo sumó presión. Tras cinco ruedas de caída, el Brent rebotó 3,9% hasta u$s 103,14 y el WTI se ubicó en torno a u$s 91,84.
La reanudación parcial del flujo en el oleoducto East-West de Saudi Aramco y los contactos informales en la ONU no alcanzaron: el cruce de declaraciones entre Washington y Teherán enfrió la expectativa de una tregua en el Golfo Pérsico.
Emergentes y Brasil
En los emergentes, las miradas se van concentrando en Brasil por las próximas elecciones.
Un informe de Goldman Sachs pintó un panorama de lo que puede acontecer. “En las elecciones anteriores, el dólar experimentó movimientos significativos durante la semana previa a la primera vuelta. En 2014 y 2022, estos movimientos se revirtieron antes de la segunda vuelta, y en 2018, el real alcanzó sus niveles más altos el viernes anterior a la segunda vuelta”, destacó el banco de inversión norteamericano.
“Utilizando nuestro modelo junto con el ejemplo de las recientes elecciones colombianas, establecemos un rango plausible de 4,50-4,80 para el dólar contra el real en un resultado electoral que se perciba como favorable al mercado y propicio para una política fiscal más restrictiva”, señaló Goldman Sachs.
De local
En la plaza local, el cuadro fue el esperable. Los bonos en dólares encadenaron su octava caída consecutiva, con el tramo largo de la curva como el más castigado.
Entre los Bonares, el AL35 retrocedió 2,5%, el AE38 cedió 1,7% y en los Globales, el GD29 perdió 2% y el GD35, 1,4%. El riesgo país que elabora JP Morgan avanzó más de 2% a 566 puntos básicos, su nivel más alto en cinco meses.
La lógica es simple. Cuando el activo libre de riesgo como es la deuda de EE.UU. paga más de 5%, la sobretasa que exige un crédito como el de la Argentina se amplia en forma significativa.
Las acciones acompañaron. El S&P Merval cayó 0,9% en pesos y acumuló cuatro ruedas negativas, con los bancos a la cabeza de las bajas.
Acciones y tres razones
En Nueva York, los ADRs operaron mayoritariamente en rojo: Grupo Supervielle perdió 4% y del otro lado del mostrador estuvo YPF, que ganó 1% de la mano del petróleo.
Otro banco de inversión, Barclays, consignó que “Latinoamérica ha logrado salir relativamente indemne tras una serie de crisis consecutivas, incluyendo una política comercial estadounidense más proteccionista y, más recientemente, el conflicto con Irán. En nuestra opinión, tres factores importantes explican esta resiliencia: 1) la región no ha enfrentado escasez física de petróleo ni combustibles, en parte porque más países han desarrollado o mejorado sus capacidades de extracción de petróleo o su infraestructura de refinación, especialmente Brasil y Argentina; 2) la crisis en Oriente Medio sorprendió a Latinoamérica en un momento de crecimiento positivo; y 3) lo anterior ha permitido a los gobiernos de muchos países subsidiar total o parcialmente los precios de los combustibles, manteniendo la inflación relativamente baja y permitiendo que los consumidores mantengan prácticamente sin cambios sus patrones de consumo”.
Evolución
Agrega, además, que “las crisis están lejos de terminar. No solo parece probable que persista la incertidumbre en torno a la política comercial estadounidense, sino que también es probable que el conflicto con Irán se prolongue. Y ahora, El Niño y una Reserva Federal más restrictiva se suman al panorama”.
Hoy la atención vuelve a la economía real. El INDEC difunde los datos de pobreza e indigencia del primer semestre y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio, el termómetro más fino para tomarle el pulso a la economía antes de conocer el PBI trimestral.
Dos cifras que dirán si la recuperación llega a los ingresos de los hogares y si la actividad sostiene el ritmo. Lo que deriva en las chances de reelección del gobierno. Clave.




