Stress financiero

Tres al hilo: la mejora que detectan analistas en las condiciones de mercado

Un relevamiento de IAEF y Econviews detectó por tercer mes consecutivo mejoras de las condiciones financieras, aunque todavía en niveles sumamente críticos.

Por tercer mes consecutivo, las condiciones financieras mejoraron el mes pasado. Aunque marcadas a fuego el mes pasado todavía por una fuerte expectativa de devaluación e inflación, la liquidez de largo plazo del sistema financiero y un menor riesgo de legislación contribuyeron a aflojar las tensiones.

¿Se mantendrá en el tiempo la sensación de viento de cola o será el efecto de medidas pensadas ante la inminencia de las elecciones legislativas de octubre?

Según los datos del Índice de Condiciones Financieras (ICF), que elaboran Econviews y el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) reveló una  mejora marginal en enero.

"Su tercera suba al hilo", indicó la institución. 

De acuerdo con el informe, sigue ubicándose en terreno negativo, de -69,6 pero contra -72,2 de diciembre.

"En esta ocasión las condiciones domésticas jugaron a favor pasando de -95 a -91,5 y las condiciones externas se deterioraron apenas pasando de 22,8 a 21,8, su sexto mes consecutivo en terreno positivo", señaló IAEF. 

Pese a la mejora, el ICF no consigue salir de la zona de stress, aunque lejos de la marca de abril cuando se ubicó en -278 puntos


"En enero la mejora de la situación local estuvo dada por pequeños cambios ya que no hubo un componente estrella. La baja de la depreciación esperada tiene que ver con algunas señales políticas de cara al año electoral. De idéntica forma, la inflación esperada cae ya que mercado y consultoras esperan que el gobierno tenga mayor nivel de controles y menos ajuste de tarifas, algo que si bien no pega en la inflación núcleo en primera vuelta si lo hace en la segunda ronda de aumentos de precio", se señala en el informe.

El subíndice de condiciones locales -se sostiene- subió 3,5 puntos y se ubicó en -91,5, su vigésimo noveno mes consecutivo en terreno negativo. Su valor actual está 61,8 puntos por encima del piso de abril.

Al igual que en los meses anteriores sólo dos de los 10 componentes que en integran el capítulo doméstico están en zona de confort: "el riesgo de legislación", y la liquidez de largo plazo del sistema financiero. 

De los ocho componentes en stress, los tres que más negativos estuvieron fueron el de las expectativas de devaluación, brecha cambiaria, y la "confianza en los bancos" medida por el stock promedio de depósitos en moneda extranjera. 

"Paradójicamente los tres peores componentes del índice mejoraron en enero. La brecha está en el mejor valor desde julio, la expectativa de devaluación desde octubre y la confianza en bancos registra el mejor valor desde septiembre 2019", analizó la institución. 

En total seis de los diez componentes mejoraron y uno quedó estable comparado con diciembre. Mejoraron la brecha cambiaria, los depósitos en dólares, confianza en el sistema bancario, inflación núcleo (de acuerdo con la estimación de Econviews) y tasa de interés.

Cayeron el Merval en pesos, el riesgo país y el riesgo de legislación. 

Peores condiciones externas

El subíndice de condiciones externas empeoró un punto respecto de diciembre y se ubicó en 21,8 puntos, en terreno de confort por sexto mes consecutivo. La distribución mostró paridad con cinco componentes mejorando y cinco cayendo. 

La mejora más fuerte vino por el lado de las expectativas de inflación que podrían señalizando una recuperación más fuerte en Estados Unidos. La caída más pronunciada provino de la volatilidad de las acciones americanas medidas por el VIX.

También se registraron mejoras en el riesgo emergente y en la volatilidad de las monedas emergentes.

El subíndice de condiciones externas tiene nueve de sus diez componentes en terreno positivo (confort). El único número rojo viene de las acciones norteamericanas cuya volatilidad lleva 12 meses en valores altos para la historia de este índice.

El componente más positivo que ofrece el mundo es el de la liquidez global medido por el TED spread que está en terreno positivo desde mayo último y que sacando los dos meses más críticos del COVID (marzo y abril de 2020) está en terreno positivo desde 2018

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