Sorpresa en Wall Street: pese a la mayor inflación en EE.UU., las tasas se mantienen bajas

La tasa de interés en Estados Unidos no subió pese al dato de inflación, sino que cayó y se ubicó en el nivel más bajo desde principios de marzo. Un contexto de inflación global con tasas que se mantienen bajas podría beneficiar a emergentes y a la Argentina.

Un dato llamativo ocurrió la semana pasada. Si bien se conoció que la inflación en Estados Unidos fue más alta de la esperada y se ubicó en 0,6% en mayo, las tasas de interés de los bonos del Tesoro norteamericano no se dispararon. Esto es una buena noticia para los países emergentes, incluida la Argentina. 

La inflación de 0,6% de mayo cayó respecto del 0,8% de abril, aunque estuvo por encima del 0,5% que esperaba el mercado. Pero el dato que encendió las alarmas fue que la inflación interanual se aceleró al 5%, su nivel más alto desde agosto de 2008. Por su parte, la inflación núcleo se ubicó en 3,8% anual, el nivel más alto desde 1992.

Ahora bien, es de esperar que si la inflación sube, el mercado le demande más tasa al mercado y que la tasa de interés de los bonos del Tesoro se acomoden en un nivel más alto. Es decir, el mercado se preparó para una Reserva Federal (Fed) más agresiva y menos laxa, por lo que cabía esperar que la tasa de interés subiera.

Pero nada de eso pasó. Y en lugar de subir, la tasa de interés cayó desde niveles de 1,54% hasta 1,44%, tocando así el nivel más bajo desde principios de marzo.

En el fondo hay un debate entre el mercado y la Fed sobre si la inflación es permanente o transitoria.

Por la reacción, con una baja de tasas tras el salto inflacionario, parecería que la Reserva Federal está torciendo el brazo a la opinión del mercado y podría inclinarse hacia una suba de precios temporal desatada por los cuellos de botella que se dieron con la reapertura económica tras el confinamiento durante la pandemia.

Pedro Siaba Serrate, estratega de Portfolio Personal Inversiones (PPI), señaló que fue llamativa la baja de la tasa hacia niveles de 1,45% tras el dato de inflación de la semana pasada, el menor nivel desde principios de marzo.

"Al momento de hacer el análisis minucioso del dato de inflación de mayo, existen algunas salvedades que convalidan la hipótesis de transitoriedad de la Fed. Primero, la sencilla diferencia entre el ascenso del ritmo interanual y el dato mensual. Es verdad que la variación interanual se ubicó en 5%, pero el cambio respecto a abril se suavizó al 0,6% (versus el 0,8% de abril). Además, la mediana de la inflación se mantiene en 0,2%, tal como en los últimos tres meses. En el abanico agregado de los sectores, la inflación no es un gran problema. Pero se destacan situaciones puntuales que tienen que ver con el pospandemia", explicó.

Otro dato interesante que relaja la preocupación inflacionaria en el mercado es el factor comparativo.

"El ajuste sin el efecto base (por la caída del año pasado) refleja un ritmo de aceleración interanual más leve del 3% (versus el 5% de la general)", comentó  Siaba Serrate.

El mercado vio que la inflación mensual cayó respecto del mes pasado a la vez que se concentró sobre componentes inflacionarios transitorios, los cuales quitan presión y restan sustento a la hipótesis de que la suba de los precios fuese estructural. 

Por ello la tasa no subió pese a que la inflación fue la más alta en 13 años.  

Tomás Ruiz Palacios, estratega de Cohen, remarcó que hay dos factores detrás de este extraño comportamiento, uno fundamental y uno técnico.

"El fundamental es que, tras el inesperado dato de mayo que asustó a los inversores, esta vez el mercado ya tenía los ojos puestos en aquellos componentes del índice que todavía mantienen una dinámica distorsionada por la reapertura de la economía, tales como autos usados, hoteles y pasajes aéreos. Con un mercado laboral que todavía se encuentra 7 millones de puestos por debajo de los niveles previos a la pandemia, hará falta mayor evidencia inflacionaria para cambiar la hoja de ruta de la Fed", sostuvo.

Por otro lado, Ruiz Palacios expresó que el componente técnico se debió a los fondos de pensión, los cuales venían con ratios de cobertura de pasivos cercanos al 100% (mayor nivel desde 2008). Esto, por mandato, los obliga a tomar ganancias, generando una rotación desde acciones a bonos de alta calidad como los treasuries.

EL MUNDO JUEGA PARA LA ARGENTINA

Un contexto en donde la inflación apunta al alza pero las tasas de interés no se disparan podría ser una buena noticia para los activos de mercados emergentes. 

Si la tasa sube, comienzan los riesgos para los emergentes ya que los flujos buscarían regresar a Estados Unidos para aprovechar el contexto de tasas al alza. Eso, por lo tanto, genera salida de capitales de emergentes y desequilibrios desde el lado cambiario y financiero.

Sin embargo, si la tasa se mantiene baja, junto con precios de materias primas que se sostienen al alza, dicho contexto sería ideal para los activos emergentes, incluyendo a la Argentina.

Sin embargo, Adrián Yarde Buller, estratega y economista jefe de Facimex Valores, entiende que estamos ante un shock que perjudica en términos de flujos pero podría reforzar los fundamentos del país.

"Respecto de lo primero, la sorpresa de inflación podría enfriar un poco los flujos hacia la región quitando fuerza al rally reciente que mostraron los Globales. Con relación a lo segundo, tanto la suba de commodities como una mayor inflación global son buenas noticias para la sostenibilidad de la deuda de Argentina, mejorando la foto desde el punto de vista fundamental", explicó.

Esta semana se reúne la Fed y se conocerá su decisión de tasas de interés a la vez que se publicará las proyecciones económicas que tenga el banco central de Estados Unidos y sus perspectivas con relación a la inflación. 

Para Yarde Buller será clave las medidas que tome la Reserva Federal hacia adelante. Y agrega que el impacto sería negativo en el margen si la Fed toma una postura contractiva. Sin embargo, entiende que dado el elevado nivel del riesgo país argentino, el impacto sobre los bonos podría ser menor. 

"Si la Fed reacciona adoptando una postura más contractiva (hawkish) este impacto inicial se verá atenuado por mayores tasas de interés reales, aunque creo que con spreads tan altos este factor es menos importante y por eso el efecto agregado sería positivo para Argentina. Es probable que veamos cierto impacto sobre los bonos de la región aunque amortiguado por el efecto commodities, mientras nuestros Globales podrían ´desmarcarse´ de este movimiento teniendo un mejor desempeño que nuestros vecinos", estimó Yarde Buller.

Tomás Ruiz Palacios, de Cohen, también cree que el contexto inflacionario en Estados Unidos y la baja de tasas reciente podría ser una buena noticia para la Argentina. 

"Todo esto es positivo para los bonos, aunque los efectos de la política monetaria se ven con rezago, así que todavía es temprano para clasificar esta suba inflacionaria de Estados Unidos como transitoria", afirmó.

Al respecto, Siaba Serrate también sostuvo que un contexto de tasas bajas favorece a los países emergentes, incluido a la Argentina

"Mientras la tregua de las tasas largas persista, se puede esperar un clima ameno para emergentes. Argentina, tan solo con un poco de este empuje, y sin cometer errores no forzados, se verá favorecida", dijo el estratega de PPI.

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