Semana clave

Se reúne la Fed y la atención se centra en la palabra más temida por el mercado

La Reserva Federal viene llevando a cabo un programa de compras de activos financieros por u$s 120.000 millones al mes para darle soporte a los mercados. Se teme a que ese programa esté llegando a su fin gracias a la recuperación económica y a las mayores presiones inflacionarias.

Los inversores inician la semana atentos a los comentarios que puedan surgir de la reunión de la Reserva Federal (Fed) de este miércoles. El mercado aguarda expectante ante cualquier señal vinculada al futuro de su política monetaria y los planes del banco central para la dinámica futura de tasas de interés y del programa de compra de activos financieros

Los principales índices bursátiles en Wall Street inician la semana sin grandes cambios. El Dow Jones opera con leves bajas de hasta 0,06%, mientras que el S&P500 y el Nasdaq suben apenas 0,05% y 0,33% respectivamente. Pero en el acumulado del año, los tres índices muestran ganancias respectivas de 14%, 13,6% y 9,07%.

Si bien la inflación se ha disparado y el desempleo bajó al mínimo desde el inicio de la pandemia, el mercado especula con un 95% de probabilidad de que la Fed mantendrá la tasa en esta reunión. Sin embargo, el panorama hacia adelante luce más difuso, por lo que los analistas se preguntan que ocurrirá en las próximas reuniones y qué decisiones monetarias se tomarán a futuro.

La temida palabra: Tapering

Por segunda vez en menos de una década, la Reserva Federal se está preparando para lanzar un debate sobre cómo y cuándo iniciará el taperting. Es decir, ponerle fin a un programa masivo de compra de activos que ayudó a amortiguar una economía golpeada por la crisis, pero la dejó con una montaña de bonos que puede permanecer en su balance durante los próximos años. 

Sin el apoyo y liquidez de la Fed hacia los activos y hacia el mercado, los bonos y las acciones podrían experimentar un contexto de mayor volatilidad e inestabilidad, sumado a una potencial toma de ganancias tras el importante rally visto en el último año.

En otras palabras, se teme a que la Fed sea menos laxa (dovish) y más contractiva (hawkish), lo cual podría asustar a los inversores y desatar un ajuste en las acciones.

El rally actual en Wall Street estuvo sustentado en buena medida por el respaldo de la Fed, que compró activos financieros a un ritmo sin precedentes, duplicando su hoja de balance y bajando las tasas de interés de referencia para calmar a los mercados en medio de la crisis de coronavirus y dar liquidez a los mercados.

La Fed lleva un ritmo de u$s 120.000 millones mensuales de compras de bono del Tesoro norteamericano y de activos respaldados por hipotecas, haciendo que su hoja de balance pase de u$s 3,9 billones antes del inicio de la crisis a los u$s 7,9 billones actualmente.

Si eventualmente la Fed, en esta reunión o en las próximas, comienza a dar indicios de un cambio su postura en relación a su política monetaria, o incluso si se menciona la palabra "Tapering", probablemente el rally actual en Wall Street comience a tambalear. O al menos, podría quedar en duda debido a que el sustento y soporte de liquidez en las acciones comenzaría a verse en duda.

En una encuesta realizada por Reuters y publicada la semana pasada, la mayoría de los economistas dijeron que esperaban que la Fed se demore hasta al menos agosto para marcar un cronograma de reducción, que recién comenzaría a efectivizarse a principios del próximo año.

Manuel Carpintero, portfolio manager de Nash Inversiones, señaló que de activarse el tapering debería gatillarse un recorte en el mercado y generar volatilidad.

"Este último rally estuvo motivado por la existencia de una Fed más laxa, con tasas bajas y una con política fiscal expansiva. Creo que de revertirse y de empezar a ver una contracción en la política monetaria, debería generar un ajuste en el mercado. Si vemos tasas más altas, creo que debería perjudicar más al sector tecnológico ya que son empresas de duration más larga y con flujos esperados más largos en el futuro", explicó.

La mayor inflación pone presión

Los datos de inflación que arrojaron en mayo una suba de precios del 5% interanual, la más alta en 13 años, arroja incertidumbre sobre el futuro de las políticas monetarias laxas de la Reserva Federal, acercando el inicio del tapering.

Sin embargo, hay un cierto debate entre la Fed y el mercado ya que los miembros de la Reserva Federal estiman que la reciente inflación es transitoria, generada por cuellos de botella durante la pandemia y demanda deprimida por el confinamiento.

Por lo tanto, la Fed entiende que una vez abierta la economía los precios se dispararon aunque los mismos deberían volver a su trayectoria de largo plazo normal.

De todos modos, el mercado no está del todo seguro de dicha hipótesis y sospecha que la inflación es un factor más bien estructural, causado por la histórica emisión monetaria generada para salir de la crisis financiera.

Como la Reserva Federal tiene un objetivo dual (pleno empleo e inflación del 2% en el largo plazo), la atención también se centra en los datos de empleo. De hecho, estos han venido mejorando semana a semana y las solicitudes semanales por desempleo han caído a un mínimo desde el inicio de la pandemia.

De esta manera, si bien hay un debate sobre si la inflación es o no transitoria, en donde hay menos espacio de debate es sobre cuestiones de empleo para determinar si la economía alcanzó los niveles esperados de desempleo que plantea la Fed.

"Lo único que puede mover la aguja en las perspectivas de la Fed es el empleo. Nada más importa", dijo Aneta Markowska, economista en jefe para Estados Unidos de Jefferies.

"Creemos que el presidente de la Fed, Jerome Powell, necesita ver aproximadamente 3 millones de empleos adicionales antes de que sienta que se ha logrado un 'progreso sustancial adicional'. Al ritmo actual de crecimiento del empleo, tomará aproximadamente seis meses", agregó.

Promesas de marzo

En la reunión de esta semana, los funcionarios volverán a publicar sus estimaciones económicas por lo cual el mercado sigue atento a cuál es la dinámica económica que espera hacia adelante el banco central estadounidense, y si ve (o no) recalentamiento económico tras la salida de la pandemia.

La última publicación de pronósticos económicos de la Fed fue en la reunión de marzo y la mayoría de los funcionarios esperaban mantener la tasa de interés de referencia cerca de cero hasta 2023 para alentar la recuperación de la economía de la pandemia.

En marzo, los funcionarios de la Fed vieron que los precios al consumidor aumentaron un 2,4% en el cuarto trimestre de 2020 con respecto al año anterior y habían advertido que ese ritmo inflacionario sería consistente con su objetivo de una inflación anual promedio del 2% a largo plazo.

Sin embargo, la inflación subió con fuerza desde aquel momento ya que la economía se ha recuperado mucho más rápido de lo esperado a la vez que las empresas han tenido problemas para contratar trabajadores y la escasez de materiales ha causado falta de suministros en las cadenas de producción.

Para que la inflación cumpla con las previsiones de marzo de los funcionarios, los precios no solo deberían dejar de subir, sino también bajar durante el resto del año.

El banco inglés Barclays ahora espera que la inflación anual alcance el 3,6% en el cuarto trimestre, casi el doble del objetivo del banco central.

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