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Los CEDEAR cambiaron la forma en que los argentinos invierten en empresas extranjeras, cuando miles de pequeños ahorristas -que antes sólo podían acceder a acciones locales- comenzaron a comprar desde Apple y Nvidia hasta Coca-Cola o Amazon sin abrir cuentas en el exterior. Ahora, el mercado argentino busca dar un paso más.
Las medidas anunciadas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) apuntan a desarrollar instrumentos similares a los ETF que se utilizan masivamente en Wall Street. La principal diferencia es que, en lugar de elegir una acción específica, el inversor puede comprar una cartera completa de activos mediante una sola operación.
Si el esquema logra desarrollarse, podrían aparecer productos temáticos que reúnan compañías de un mismo sector o actividad.
Por ejemplo, una sola inversión podría dar exposición a empresas vinculadas con Vaca Muerta, al sector energético, al agro o incluso a grupos de compañías tecnológicas, sin necesidad de seleccionar cada activo por separado.
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A través de dos resoluciones publicadas este lunes, la CNV avanzó en una actualización del mercado de capitales local que busca acercarlo a los estándares utilizados en los principales centros financieros internacionales.
La primera resolución modifica el régimen de los Certificados de Valores (CEVA), incorporando reglas similares a las que utilizan los ETF y otros productos cotizados en mercados desarrollados. La segunda crea el marco para fondos comunes de inversión abiertos con cuotapartes listadas en mercados autorizados, una estructura que acerca al sistema argentino al funcionamiento de los ETF.
Además, se incorpora la figura de los participantes autorizados, que podrán ser agentes de liquidación y compensación (ALyC) encargados de crear y rescatar cuotas de estos instrumentos. Su función será mantener alineado el precio de mercado con el valor real de los activos que integran cada cartera, un mecanismo habitual en los ETF que operan en Wall Street.
El nuevo CEVA
Hasta hoy, el inversor argentino contaba con un menú relativamente limitado para construir una cartera diversificada. Podía comprar acciones locales como YPF, invertir en bonos soberanos como el AL30, acceder a fondos comunes de inversión o utilizar CEDEAR para operar compañías extranjeras desde Argentina.
Lo que faltaba era una herramienta que permitiera invertir en sectores completos mediante una sola operación.
En los mercados internacionales, esa función la cumplen los ETF. Un inversor que quiere apostar al sector tecnológico no necesita elegir entre Apple, Microsoft o Nvidia: puede comprar una sola cuotaparte que replica a todo el sector. Lo mismo ocurre con índices completos como el S&P 500, carteras de energía, minería o bonos.
Si el esquema gana profundidad, el mercado argentino podría empezar a ofrecer instrumentos cada vez más parecidos a los que hoy utilizan millones de inversores en Estados Unidos y Europa.
En Argentina no existe todavía un mercado desarrollado para este tipo de productos locales. El CEVA, que ya existía dentro de la normativa, pasa ahora a tener reglas más cercanas a las utilizadas por los ETF internacionales y podría convertirse en una de las plataformas para desarrollar este tipo de instrumentos.
Qué cambió para CEVA y los fondos comunes
Los Certificados de Valores ya formaban parte de la regulación argentina, pero las nuevas normas amplían su alcance y los acercan al funcionamiento de los ETF y ETP que dominan el mercado internacional.
La otra novedad importante está vinculada a los fondos comunes de inversión. A partir de esta reglamentación podrán existir fondos abiertos cuyas cuotapartes coticen en mercados autorizados y puedan negociarse en el mercado secundario.
La diferencia parece técnica, pero tiene implicancias relevantes. Hasta ahora el inversor entraba o salía de un fondo común directamente a través de la administradora. Con los nuevos esquemas podrán aparecer vehículos con una operatoria más parecida a la de una acción o un ETF, con precios visibles y negociación en mercado.
Qué podrá comprar el inversor
La apuesta detrás de las nuevas normas es ampliar la cantidad de productos disponibles para quienes invierten en el mercado local. En lugar de construir una cartera comprando activo por activo, el inversor podría acceder a canastas ya estructuradas que repliquen sectores completos, índices o estrategias de inversión.
Por ejemplo, un administrador podría crear un instrumento que reúna empresas vinculadas al desarrollo energético argentino. En lugar de comprar por separado acciones de YPF, Vista, Pampa Energía, TGS o Transportadora de Gas del Norte, el inversor podría adquirir una sola cuotaparte y obtener exposición a todo el sector.
La misma lógica podría aplicarse a otras temáticas. Desde carteras enfocadas en tecnología o inteligencia artificial hasta canastas vinculadas al agro, la minería, bonos soberanos o incluso acciones argentinas de mayor liquidez.
El próximo paso después de los CEDEAR
El éxito de los CEDEAR mostró que existe una demanda creciente por instrumentos simples y diversificados. Miles de ahorristas comenzaron a invertir en compañías globales sin necesidad de abrir cuentas en el exterior ni operar directamente en otros mercados.
Los ETF crecieron en el mundo por una razón similar. Permiten reducir el riesgo de apostar a una única empresa y facilitan la construcción de carteras diversificadas con costos relativamente bajos. En muchos casos se transformaron en la puerta de entrada al mercado para inversores que no tienen tiempo ni conocimientos para analizar acciones individuales.
Las resoluciones publicadas por la CNV no implican que estos productos aparezcan de manera inmediata. Lo que hacen es construir la infraestructura regulatoria necesaria para que puedan desarrollarse. Si el esquema gana profundidad, el mercado argentino podría empezar a ofrecer instrumentos cada vez más parecidos a los que hoy utilizan millones de inversores en Estados Unidos y Europa.





