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Rally del petróleo eleva las chances de una Fed más agresiva y aumenta la volatilidad en Wall Street

El petróleo sube 60% en lo que va del año. Aumentan las presiones inflacionarias en el mundo y crece el temor de una Fed mas hawkish. Advierten que el impacto en Argentina es negativo.

El rally del petróleo pone cada vez más nervioso al mercado y eso se percibe en la dinámica en las acciones. Con el aumento del crudo, crecen las presiones inflacionarias a nivel global y empujan a los bancos centrales del mundo a tener que tomar una postura más contractiva en su política monetaria. Advierten que el impacto en Argentina será negativo tanto por los precios como por flujos.

El petróleo WTI y el Brent alcanzan máximos en los últimos días. El WTI se ubica en niveles de 2014 mientras que el Brent volvió a valores de 2018.

Los precios del petróleo en Estados Unidos subieron al nivel más alto en siete años después de que la OPEP y sus aliados se negaron a acelerar los planes para aumentar la producción de crudo, rechazando los pedidos de la Casa Blanca para ayudar a abordar una creciente crisis energética mundial.

Pero el grupo ampliado OPEP +, que ha incluido a Rusia desde 2016, dijo que se apegaría a un plan para aumentar gradualmente la producción de petróleo en 400.000 barriles por día cada mes.

La OPEP + acordó recortes récord de producción el año pasado cuando la demanda de petróleo colapsó en el pico de los bloqueos en todo el mundo occidental. 

En lo que va del año, el petróleo WTI sube 60% y el Brent avanza un 58%. 

El importante avance claramente genera mayores presiones alcistas en los precios tanto en EE.UU. como a nivel global. 

Este aumento en el precio del crudo se combina con un rally también en el precio del gas natural, el cual se disparó y tocó su mayor valor en 12 años.

Europa y Asia se han visto afectadas por la escasez de suministros de energía que han llevado los precios del gas natural y el carbón al nivel más alto registrado, mientras que los precios del petróleo han aumentado constantemente a medida que la economía mundial se ha recuperado de las profundidades de la pandemia de coronavirus.

Por ejemplo, las expectativas de inflación del Reino Unido alcanzaron un máximo de 13 años empujados por el rally del crudo, así como también por el fuerte aumento en el precio del gas natural.

La inflación se ha disparado tanto en EE.UU. y tocó su mayor valor desde 2008. También hizo lo propio en países como Alemania y Reino Unido. En cambio, en Japón por ahora las presiones inflacionarias siguen estancadas.

Miedo a la Fed

El hecho de que las presiones inflacionarias vayan en aumento genera temores en que la Reserva Federal (Fed) tome una postura más contractiva en su política monetaria y tenga que acelerar los planes de Tapering o incluso subir la tasa antes de lo previsto.

La Fed se había planteado como objetivo una inflación promedio de largo plazo del 2% y pleno empleo. 

La inflación ya se encuentra por encima del objetivo de largo plazo, aunque todavía no se logró el target en cuanto al empleo. 

Por ello es que, si la inflación sigue en ascenso, las presiones para que la Fed tome una postura más contractiva aumentaran.

Los analistas de Cohen remarcaron que la persistencia de disrupciones en el mercado energético norteamericano despertó nuevos temores inflacionarios que, a su vez, aumentan la presión sobre la Reserva Federal para comenzar el Tapering antes de que finalice el año.

"Los anuncios del Tapering tras la reunión prevista para el 3 de noviembre son prácticamente un hecho. El contexto implica presión alcista sobre los rendimientos en títulos públicos norteamericanos, con mayor efecto sobre las tasas cortas. En los últimos 30 días, el rendimiento de los Treasuries a 5 años incrementó 20 puntos básicos, hasta 1% anual, su mayor nivel desde febrero de 2020", comentaron desde Cohen.

Es decir, la suba del costo de la energía contribuye a que las presiones inflacionarias aumenten y ello alimenta especulaciones sobre una Fed más hawkish, generando temores en los inversores que comienzan a tener una postura más cautelosa.

En el último mes, las acciones se encuentran en un proceso correctivo, con el Dow Jones, el S&P500 y el Nasdaq retrocediendo entre 3,5% y 6% desde sus máximos recientes.

Diego Chameides, economista jefe de Banco Galicia, explicó que la Fed mira múltiples mediciones de inflación y otros indicadores para determinar su política monetaria y, por lo general, trata de no reaccionar a movimientos de precios de commodities que suelen ser muy volátiles.

A su vez, el economista de Galicia agregó que, "en esta circunstancia en particular la inflación viene hace varios meses por encima del objetivo y el debate sobre la persistencia de la misma hace que estas subas del petróleo puedan generar presiones desde varios ámbitos para que la Fed actúe".

Por su parte, desde IOL InvertirOnline entienden que la suba reciente del precio de la energía y su posible correlato en la inflación no necesariamente implicaría un cambio mayor de la política monetaria de lo que hoy descuenta el mercado debido a que ven rasgos de transitoriedad en la suba de la inflación.

"Muchos de los factores que empujaron los precios tendrían componentes transitorios. Por un lado, la vuelta a la normalidad con el avance de la vacunación y baja de casos está generando mayor demanda de combustible ante una mayor movilidad y crecimiento económico. Por otro lado, la suba del gas en el viejo continente responde a una temporada inusualmente baja para la generación de energía eólica en la región, lo que, junto con el cierre de plantas de carbón y de energía nuclear, ha generado un incrementó de forma inesperada las presiones sobre los precios de la energía", comentaron desde IOL InvertirOnline.

Un tema clave que también abordan desde la compañía es que, a la transitoriedad del componente de aumento del precio en la energía, también hay que considerar cuál es la inflación que mira la Reserva Federal de EE.UU. para tomar las decisiones de política monetaria.

"El principal indicador que sigue la Fed es el gasto del consumidor núcleo que no solo excluye el precio de la energía sino también considera el reemplazo que pueda hacer el consumidor de un bien o servicio ante un aumento de precios. En este sentido el dato de inflación no necesariamente capturé el 100% del aumento de la energía por que la Fed podría no alterar sus planes", afirmaron los analistas de  IOL InvertirOnline.

Impacto en Argentina

La suba del petróleo tiene un impacto en Argentina diverso. Analistas advierten que, si el rally del crudo aumenta las presiones sobre la Fed para tener una postura más contractiva, esto podría generar una suba de las tasas y del dólar a nivel global y terminar afectando a emergentes, incluyendo a la Argentina.

De hecho, bajo la expectativa de una Fed más hawkish, el dólar dejo de caer y comenzó a subir a nivel global, ubicando al dólar index por encima de 94 puntos, su mayor valor desde noviembre.

Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex Valores, sostuvo que muchos emergentes se benefician de un aumento de precio del petróleo ya que es su principal producto de exportación, pero en el caso de Argentina, es diferente ya que l país es importador de energía.

Además, alertó que, si esta suba de precios llevará a la Fed a adoptar una postura más restrictiva, el impacto sería aún mayor, ya que fortalecería el dólar y deprimiría los precios de los commodities que exporta el país.

"También habría salidas de capitales desde las economías emergentes hacia Estados Unidos, pero este efecto no impactaría tanto en Argentina más allá de poder afectar un poco los precios de los bonos en dólares", advirtió.

Rodrigo Benítez, economista jefe de Quinquela, afirmó que el primer factor a tener en cuenta es la manera en que una suba del precio del petróleo puede acelerar la inflación global y de esa manera convertirse en un factor que influya sobre las decisiones de política monetaria de los principales bancos centrales.

El economista entiende que, si esto sucediera, el impacto inicial sobre Argentina es acotado, porque todavía está fuera de los mercados de deuda, pero impactaría igualmente de manera negativa sobre la valuación de la deuda actual.

En cuanto al impacto en los precios internos, Benítez advierte que genera un efecto negativo sobre el tipo de cambio, pero potencialmente sobre la inversión.

"Si se consolida el proceso de suba global, los productos importados suben su precio en dólares y eso se suma al ritmo de depreciación del peso. No es un factor central, pero influye negativamente en las expectativas inflacionarias locales. Otro canal de impacto es el del sector petrolero, donde un mayor precio puede ayudar a incrementar la producción y exportación de producciones no tradicionales", explicó Benítez.

Por último, en cuanto al saldo comercial, el economista jefe de Quinquela Fondos señaló que el impacto depende de cómo se encuentre la relación entre las exportaciones e importaciones de combustibles y energía.

Finalmente, Diego Chameides también se refiere al impacto que una Fed más contractiva podría tener sobre la Argentina en cuanto a la suba del dólar a nivel global.

"Para Argentina, el riesgo de una Fed más hawkish radica en la posibilidad de un dólar más fuerte y menores precios de commodities, afectando la disponibilidad de divisas y presionando sobre el tipo de cambio", señaló.

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