Puntapié inicial en lo financiero para febrero. Verano inusual: el dólar no es noticia y el BCRA se da el lujo de comprar más de u$s 1100 millones en enero. ¿Qué puede esperarse del dólar entonces cuando en abril ingresen las divisas de la cosecha de soja? Las colocaciones a tasa de interés dejaron rendimientos de 2,5% en enero en promedio, un lujo frente a retrocesos del 1% del dólar Banco Nación y de más del 4% en la versión blue.
Pero nada dura para siempre. Se espera en febrero un descenso en las tasas de interés en sintonía con lo que son las expectativas mensuales de inflación. El propio objetivo del gobierno de Javier Milei es seguir en busca de su principal activo económico y político: haber barrido con la inflación, llevándola del 25% mensual al 2% que se aguarda para enero.
Para alimentar esas expectativas de desinflación, las compras de dólares del BCRA van reduciendo los temores a saltos cambiarios en el 2026. Y entendiendo por saltos cambiarios a variaciones del orden del 3% o 4% mensual.
Hay factores a tomar en cuenta. Durante el primer trimestre de 2026, la velocidad del proceso de la desinflación enfrenta riesgos, de carácter estacionales y por lo tanto transitorios, e incertidumbre, debido al cambio en la composición de la canasta de IPC del INDEC.
Entre los factores de riesgo se puede mencionar: primero, la estacionalidad del agrupado Carnes y derivados en el período noviembre-marzo que puede afectar la categoría Núcleo del IPC.
Un segundo riesgo transitorio lo constituye la corrección prevista en las tarifas residenciales de electricidad y gas por la readecuación del esquema de subsidios.
Por último, en marzo suelen incidir significativamente los aumentos en el agrupado Educación y en Prendas de vestir, destaca el Informe de Política Monetaria del Banco Central (Banco Central).
Entre los factores de riesgo se puede mencionar: primero, la estacionalidad del agrupado Carnes y derivados en el período noviembre-marzo que puede afectar la categoría Núcleo del IPC.
Superadas las presiones transitorias e internalizados los cambios metodológicos de la actualización del IPC, se prevé que la inflación profundice su tendencia a la baja.
De hecho, los indicadores de inflación de alta frecuencia ligados al rubro de alimentos y monitoreados por el BCRA ya muestran durante las primeras semanas de enero una moderación de las presiones sobre precios en productos que no están sujetos a factores de estacionalidad…
Bajo el régimen de control de la cantidad de dinero, y a diferencia de los bancos centrales que operan un esquema de metas de inflación, el BCRA no explicita una meta de inflación. Sin embargo, sí ha hecho explícito su objetivo de que la inflación converja a la inflación internacional y procura mantener ancladas las expectativas en torno al proceso de desinflación en curso.
Cabe notar que la credibilidad en el programa económico ha permitido sostener la confianza del sector privado en la continuidad del proceso de desinflación más allá de 2026. Para 2027 la mediana del REM sitúa las expectativas de la inflación interanual en 12,7%, consideró el BCRA.
La tasa mayorista para las colocaciones a plazo fijo en pesos (TAMAR) fue de 31,75% al 29 de enero, pero de 37% anual en promedio para los siete días hábiles previos. El descenso ya comenzó.
Es peligroso que las tasas en pesos se mantengan demasiado altas en términos reales, advirtió en su blog Domingo Cavallo. Lo mejor que podría hacer el gobierno es seguir acumulando reservas sin inducir carry trade sino avanzando rápidamente hacia la eliminación completa del cepo, agregó. Por ahí van. Es cuestión de tiempo.




