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Si bien en el Gobierno se quejan de que los bancos dejaron de ser bancos, y tienen que volver a serlo, al dejar de prestarle al sector público y empezar a hacerlo al privado, el sistema bancario argentino atraviesa una recuperación de su función de intermediación.
Según datos del Banco Central procesados por Libertad y Progreso, el ratio de crédito al sector privado sobre depósitos totales alcanzó el 60% hacia finales de mayo 2026, su nivel más alto en ocho años, con préstamos por $ 129 billones y depósitos por $ 216 billones.
Falta recuperar
Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación, señalas: “La recuperación que se ve hoy no es casualidad, sino que es la consecuencia de eliminar déficit fiscal y el financiamiento monetario. El 60% actual es una buena noticia, pero también un recordatorio de cuánto terreno se perdió y cuánto falta recuperar”.
El dato contrasta con el deterioro profundo que acumuló este indicador entre 2018 y fines de 2023. Durante ese período, una combinación de represión financiera, cepo cambiario, inflación persistente y financiamiento forzoso al Estado desplazó al crédito privado del balance bancario.
Desde el piso
El ratio llegó a su piso en torno al 30% a comienzos de 2024: por cada cien pesos depositados en el sistema, solo treinta llegaban al sector productivo privado.
Desde entonces, la recuperación fue rápida y sostenida. La eliminación del financiamiento monetario al Tesoro, la normalización del mercado cambiario y la reducción de la inflación crearon las condiciones para que los bancos volvieran a orientar sus carteras hacia el sector privado. En dos años, el ratio pasó de 30% a 60%, prácticamente duplicándose.
Potencial
El 60% actual es, en términos históricos, un nivel todavía moderado. Durante la convertibilidad de los años noventa, este ratio superaba el 90%, y en el período previo a la crisis de 2001 se ubicaba por encima del 70%. Eso indica que hay espacio considerable para que la intermediación financiera siga profundizándose.




