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La morosidad de los hogares argentinos alcanzó niveles que no se registraban desde 2009. Según un informe del Centro de Estudios para la Recuperación de la Argentina (Centro RA), el indicador trepó 9,6 puntos porcentuales: pasó del 2,5% al 12,1%, una marca que supera incluso a la registrada durante la pandemia, considerada hasta ahora uno de los peores momentos para las finanzas de las familias.

Detrás de cada punto de esa estadística hay una historia concreta. Una persona, una familia o un emprendimiento que atraviesa una situación de estrés financiero, que destina una porción creciente de sus ingresos a cubrir necesidades básicas y que, como consecuencia, se ve obligado a endeudarse para llegar a fin de mes. El número, frío en el papel, describe una realidad cotidiana que se volvió más pesada en el actual contexto económico.

Frente a ese escenario, un grupo de especialistas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA decidió poner el conocimiento a disposición. El Centro de Estudios de la Economía Personal y los Pequeños Negocios (CEGEPyN) ofrece un servicio gratuito de consulta y asesoramiento para que las personas y los pequeños comercios sepan cómo actuar frente al endeudamiento y otros temas vinculados a las finanzas personales.

Cómo funciona

El CEGEPyN funciona a través de un voluntariado integrado por profesores, graduados y estudiantes avanzados de distintas carreras de la Facultad de Ciencias Económicas. El equipo brinda orientación en materia administrativa, contable, económica e impositiva, con un objetivo concreto: mejorar la situación financiera de las personas y de los pequeños comercios que se acercan en busca de ayuda.

Entre las consultas más recibidas durante los últimos meses, las referidas a los altos niveles de morosidad y endeudamiento de los hogares y las pymes encabezan la lista. No es casual, los indicadores actuales se ubican por encima de los registrados en cualquier momento desde 2009.

Entender las deudas: cómo ordenarlas y cuál pagar primero

A partir de la experiencia acumulada en esas consultas, los especialistas del CEGEPyN elaboraron una guía rápida de consejos para afrontar la problemática de manera más organizada. La lógica que la atraviesa es clara: el punto de partida no es pagar, sino entender. Sin un diagnóstico preciso, cualquier decisión se toma a ciegas.

  1. Reunir toda la información sobre la deuda: el primer paso consiste en juntar resúmenes de tarjeta, contratos de préstamos y notificaciones de mora, y consultar la Central de Deudores del BCRA, disponible online. La idea es contar con un panorama completo: montos, tasas, cuotas pendientes y el estado de cada deuda. Los especialistas reconocen que este paso puede generar angustia (ver la totalidad de las obligaciones reunidas no es sencillo), pero lo consideran indispensable. Sin esa fotografía completa, es imposible avanzar con criterio.
  2. Diferenciar el costo de cada deuda: este es, probablemente, el consejo más decisivo y el que muchos deudores pasan por alto. No todas las deudas pesan igual. El Costo Financiero Total (CFT) de una tarjeta de crédito puede ser varias veces superior al de un préstamo personal bancario. Conocer esas diferencias permite priorizar qué resolver primero y dónde buscar alternativas. La tasa es el ritmo al cual crecen las deudas: cuanto más alta, más rápido se agranda el problema, incluso sin tomar un peso adicional.
  3. Elaborar un registro detallado de la economía personal: el tercer paso propone anotar todos los ingresos, tanto formales como informales, y los gastos discriminados por rubro. Este ejercicio permite obtener una fotografía realista del flujo de ingresos y gastos, y suele revelar patrones que pasan desapercibidos en el día a día. Saber exactamente cuánto entra y cuánto sale es la base sobre la que se construye cualquier plan posterior.
  4. Explorar opciones de refinanciación más accesibles: antes de tomar un nuevo crédito para cubrir otro, los especialistas recomiendan consultar con la entidad bancaria sobre los planes de refinanciación disponibles. En muchos casos, esas alternativas tienen un costo menor que encadenar deudas nuevas, que es lo que suele profundizar el círculo.
  5. Priorizar según costo e impacto: con la información ordenada, el criterio que organiza todo lo demás es distinguir cuáles de las deudas generan más intereses generalmente tarjetas y microcréditos y cuáles pueden tener consecuencias más inmediatas, como embargos o cortes de servicios. Atender todo al mismo tiempo es muy complejo, advierten, y por eso se necesita un orden estratégico que combine el costo financiero con la urgencia de cada caso.
  6. Armar un plan gradual y revisarlo periódicamente: no se trata de resolver todo en un mes. Un plan realista, con metas intermedias y revisión mensual, resulta más sostenible que cualquier solución mágica. La constancia y la información son las mejores herramientas frente a una crisis de deuda. Un esquema que se revisa con regularidad permite corregir el rumbo y adaptarse a los cambios en los ingresos o en las tasas.
  7. Pedir ayuda profesional: el último consejo apunta a no enfrentar el problema en soledad. Tomar decisiones financieras desde la desesperación suele agravar la situación. Existen consultorios gratuitos de asesoramiento financiero y legal en la UBA donde buscar orientación antes de dar un paso en falso, una opción especialmente valiosa para quienes no cuentan con asesoramiento privado.

Una herramienta para enfrentar las deudas, no es una solución mágica

Estas herramientas no resuelven un problema estructural de tanta gravedad. Lo que ofrecen es método, es decir, contar con información adecuada ayuda a enfrentar una crisis financiera de este tipo de manera más eficiente, a priorizar con criterio y a evitar que las decisiones tomadas bajo presión terminen profundizando el deterioro.

Quienes estén interesados en solicitar asesoramiento personalizado sin cargo pueden contactarse con el Centro de Estudios de la Economía Personal y los Pequeños Negocios a través de su sitio web: cegepyn.economicas.uba.ar/