En esta noticia
La morosidad del sistema financiero argentino parecería que dio su primera señal de alivio después de 18 meses de deterioro. Al mismo tiempo, una nueva flexibilización regulatoria permitirá que los bancos utilicen parte de los depósitos en dólares para financiar a empresas que no generan divisas, una decisión que podría sumar entre 6% y 8% al stock de préstamos de las principales entidades.
La combinación abre una nueva oportunidad para el sector bancario, cuyas acciones sufrieron en los últimos meses por el debilitamiento del crédito, el aumento de los incumplimientos y la reducción de la rentabilidad.
Sin embargo, desde Wall Street también advierten sobre un riesgo para el sistema argentino: prestar dólares a compañías cuyos ingresos están denominados en pesos.
En este escenario, JP Morgan identificó a Grupo Financiero Galicia como el principal beneficiario de la reforma.
Según dice, la entidad cuenta con la mayor base de depósitos en moneda extranjera y, según las estimaciones del banco estadounidense, podría otorgar hasta u$s 1.258 millones adicionales en créditos.

La primera señal de alivio para la mora
La cartera irregular del sector privado bajó 0,1 puntos porcentuales en junio y se ubicó en 7,6%, de acuerdo con un informe de Santander elaborado a partir de datos del Banco Central.
Para la entidad, la mora podría haber alcanzado su máximo después de un proceso de deterioro que se extendió durante 18 meses. La atención del mercado ahora estará puesta en la velocidad de normalización, ya que será determinante para que los bancos recuperen el apetito por prestar.
La mejora, sin embargo, es frágil. La reducción del indicador no respondió a una caída del volumen nominal de créditos impagos, sino a que el stock total de préstamos creció más rápido que la cartera irregular. En otras palabras, mejoró el cociente, pero no necesariamente la situación financiera de los deudores.
La mora de las familias permaneció en 12,8%. Dentro de ese universo, los atrasos en tarjetas de crédito bajaron de 13,1% a 12,6%, pero los préstamos personales volvieron a deteriorarse y alcanzaron 16,4%, frente al 15,9% registrado en mayo.

También aumentó la irregularidad en los préstamos prendarios, desde 7,7% hasta 7,9%, mientras que la mora hipotecaria permaneció prácticamente estable.
La situación del sector corporativo es menos delicada. La cartera irregular de las empresas se mantuvo en 3,5%, aunque Santander encontró pequeños aumentos en construcción, comercio e industria manufacturera, compensados parcialmente por una mejora en la producción primaria.
Una señal adicional fue la baja de la probabilidad estimada de incumplimiento que calcula el BCRA. El indicador retrocedió a 2,6% y volvió al nivel de abril. A diferencia de la mora observada, esta medición busca anticipar qué proporción de los créditos que todavía se encuentran al día podría pasar a una situación irregular.
Los bancos podrán prestar más dólares
La posible estabilización de la mora coincide con un cambio estructural en el negocio bancario. El nuevo régimen permite que las entidades destinen hasta 15% de sus depósitos en dólares a financiar empresas que no poseen ingresos en moneda extranjera.
Después de la crisis de 2001, la normativa restringió el uso de los depósitos en dólares principalmente a exportadores o compañías con capacidad recurrente para generar divisas. El objetivo era evitar el descalce que se produce cuando una empresa factura en pesos, pero debe pagar una deuda en dólares.
El BCRA comenzó a flexibilizar esas limitaciones en junio de 2026, cuando habilitó préstamos a compañías sin ingresos directos en moneda extranjera siempre que contaran con garantías en dólares aportadas por exportadores.
Posteriormente, el DNU 736/2026 modificó el marco y amplió el universo de posibles deudores. Las entidades ahora podrán utilizar hasta 15% de sus depósitos en moneda extranjera para prestarles a empresas que no generan dólares.
La reforma incluye mayores resguardos prudenciales. Estos créditos tendrán una exigencia de capital 25% superior a la de operaciones comparables, computarán 1,25 veces para los límites de concentración y obligarán a los bancos a evaluar la capacidad de pago de cada empresa ante posibles saltos del tipo de cambio.
Además, los fondos deberán liquidarse a través del mercado oficial.
Un negocio potencial de hasta 8% de la cartera
JP Morgan considera que el nuevo régimen podría ampliar entre 6% y 8% el stock total de préstamos de los bancos argentinos analizados si las entidades utilizaran completamente el cupo habilitado.

La medida encuentra al sistema con una importante liquidez en moneda extranjera. La relación entre préstamos y depósitos en dólares se ubica cerca de 62%, frente al 54% de un año atrás. Esto significa que los bancos todavía tienen una parte relevante de los dólares depositados que no se encuentra colocada en créditos.
El financiamiento en moneda extranjera ya crece bastante más rápido que el denominado en pesos. Los préstamos en dólares aumentaron alrededor de 36% durante 2026 y 66% interanual, mientras que los créditos en pesos avanzaron aproximadamente 14% en el año y 32% interanual en términos nominales.
Al 20 de agosto, los préstamos privados totales alcanzaban los $141 billones, con una expansión interanual de 40%. Los depósitos privados, en tanto, sumaban $179 billones y crecían 37%.
El fenómeno contrasta con la desaceleración general del crédito. El crecimiento interanual de los préstamos cayó desde un máximo cercano a 240% en 2024 hasta aproximadamente 40% en agosto de 2026.
Además, las entidades redujeron sus previsiones. Banco Macro proyecta ahora un crecimiento real de los préstamos de entre 2% y 5%, mientras que Galicia y Supervielle anticipan una expansión de entre 10% y 15%.
Para JP Morgan, el crédito en dólares podría compensar parcialmente esa pérdida de dinamismo, aunque no resolverá por sí solo el problema. El crecimiento sostenible seguirá dependiendo de la disponibilidad de fondeo en pesos, la generación de capital y, sobre todo, la continuidad del escenario macroeconómico.
El banco favorito de Wall Street
Dentro del sector, JP Morgan considera que Grupo Financiero Galicia es la entidad mejor posicionada para aprovechar la flexibilización.
Y es que Galicia cuenta con aproximadamente u$s 8.400 millones en depósitos en dólares, frente a u$s 3.300 millones de Banco Macro y u$s 1.200 millones de Supervielle. Esa diferencia le otorga una capacidad considerablemente mayor para transformar la liquidez en nuevos préstamos, dice el gigante de Wall Street.
Si utilizara completamente el límite de 15%, Galicia podría sumar cerca de u$s 1.258 millones a su cartera, equivalentes a 7,6% de sus préstamos totales.
Banco Macro tendría un potencial de aproximadamente u$s 491 millones, equivalente a 6,2% de su cartera, mientras que Supervielle podría colocar alrededor de u$s 186 millones adicionales, o 6,4% de sus préstamos.
La capacidad absoluta de Galicia sería, por lo tanto, unas 2,5 veces superior a la de Macro.

La entidad también tiene una exposición relativa mayor. Los depósitos en dólares representan cerca de 50% de sus depósitos totales, frente a 33% en Banco Macro y 31% en Supervielle. La posibilidad de obtener rendimiento de esa liquidez resulta especialmente relevante para Galicia.
El banco ya comenzó a acelerar su cartera en moneda extranjera. Durante el segundo trimestre, sus préstamos en dólares crecieron 22% frente al trimestre anterior, por encima del aumento de entre 8% y 14% observado en sus competidores.
Así las cosas, JP Morgan mantiene una recomendación de Overweight para Grupo Financiero Galicia y Banco Macro. Mientras que para Supervielle conserva una calificación Neutral.




