Pensando en un escenario electoral, el mercado evalúa y analiza atentamente los indicadores de humor social. Cuáles son las variables clave a analizar rumbo a las elecciones y cómo están acomodando las carteras los fondos de inversión.
Deterioro del Gobierno
Dada la proximidad cada vez más palpable de las elecciones, el mercado comienza a poner mayor atención en las encuestas y en las mediciones de humor social.
La semana pasada se dio a conocer el último relevamiento de AtlasIntel, la cual ha mostrado un desempeño relativamente preciso a nivel nacional, por lo que el mercado la mira con detenimiento.
En la actualidad, la encuesta refleja uno de los peores registros de imagen para el Gobierno desde el inicio de la gestión.
En julio de 2026, el 62,4% de los consultados desaprueba la gestión presidencial, mientras que solo el 37,1% la aprueba.
La diferencia supera los 25 puntos porcentuales y representa el mayor nivel de rechazo de toda la serie, al tiempo que el porcentaje de indecisos prácticamente desapareció (0,5%), lo que sugiere que las opiniones sobre la administración se encuentran mucho más definidas que al comienzo del mandato.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, explicó que la dinámica de las variables de la economía real es clave para el humor social y las mismas irán ganando peso relativo en la discusión de mercado a medida que nos adentremos en el ciclo electoral 2027.
“La imagen del Gobierno a mínimos de la gestión, la mora de familias en niveles récord y unos salarios reales que no despegan componen un trasfondo que los inversores ponderarán cada vez más a medida que el ciclo electoral 2027 se aproxime, dado que de allí dependerá la lectura política que el electorado haga del programa”, afirmó.
La evolución del indicador refleja un contexto político más desafiante para el oficialismo.
Si bien el Gobierno continúa exhibiendo avances en materia de desinflación, equilibrio fiscal y estabilización macroeconómica, esos logros no parecen haberse traducido plenamente en una mejora de la percepción pública.
El aumento de la desaprobación sugiere que una parte importante de la sociedad aún no percibe una mejora suficiente en su situación cotidiana, mientras que factores como la evolución del empleo, el consumo y distintos episodios políticos también influyen sobre la valoración de la gestión.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, mantiene de cerca los indicadores de humor social como driver clave sobre los activos financieros.
“Si bien todavía falta más de un año, los indicadores de confianza y aprobación son clave para comenzar a imaginar la elección 2027. El mercado mira particularmente el Índice de Confianza al Gobierno de UTDT (ICG), debido a que en las últimas décadas tuvo una correlación del 70% con el porcentaje de votos positivos que obtuvieron los oficialismos en elecciones nacionales”, detalló.

El relevamiento de AtlasIntel además muestra un cambio en las principales preocupaciones de los argentinos durante el último año.
En julio de 2026, la corrupción y el desempleo aparecen como los dos problemas más mencionados por los encuestados, ambos con niveles cercanos al 47%, desplazando a la inflación como principal inquietud.
Este cambio refleja que, a medida que el proceso de desinflación fue avanzando, otras preocupaciones comenzaron a ganar peso en la agenda pública.
En contraste, la inflación, que había llegado a ubicarse por encima del 50% de las respuestas durante 2025, perdió relevancia y descendió hasta alrededor del 36%, aunque continúa entre las principales preocupaciones.
Al mismo tiempo, la percepción sobre la situación económica mostró un incremento gradual durante 2026, mientras que la inseguridad y el funcionamiento de las instituciones permanecieron relativamente estables.

En un informe realizado por Bind Inversiones también hacen foco en la marcha de la imagen del gobierno.
“La caída reciente del ICG refleja que, una vez contenida la inflación, la evaluación del programa económico comienza a desplazarse hacia una nueva etapa, donde la actividad, el empleo y la capacidad de consolidar las reformas institucionales adquieren un peso creciente. Los próximos meses probablemente estarán menos definidos por la velocidad de la desinflación y más por la capacidad del programa para traducir la estabilidad macroeconómica en una recuperación más amplia de la economía real”, dijeron.
La imagen en mínimos
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella muestra que la gestión de Javier Milei comenzó su mandato con niveles de confianza elevados, comparables a los de los primeros meses de otras administraciones.
Sin embargo, tras más de dos años y medio de gobierno, el indicador exhibe una trayectoria descendente que lo ubica en torno a 1,94 puntos, reflejando un desgaste respecto de los máximos iniciales.
Aun así, la comparación histórica muestra que el nivel actual de confianza del Gobierno continúa por encima del que registraban las administraciones de Alberto Fernández y del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner a una altura similar de sus gestiones.

Haciendo foco en la confianza en el Gobierno, el deterioro se concentró principalmente entre los votantes más jóvenes.
El Índice de Confianza en el Gobierno para el segmento de 18 a 29 años registró un descenso marcado en julio de 2026, ubicándose incluso por debajo del nivel que exhibía Mauricio Macri entre los jóvenes a una altura similar de su mandato.
En contraste, entre los mayores de 50 años la pérdida de apoyo fue más moderada, lo que sugiere que el principal desgaste político del oficialismo se está produciendo entre quienes fueron uno de sus pilares electorales en 2023.
De cara a los próximos meses, la capacidad del Gobierno para recuperar la confianza de este segmento será una de las variables clave para evaluar su fortaleza política y sus perspectivas de cara al calendario electoral.

Desde el equipo de research de Adcap Grupo Financiero agregaron que la confianza en el Gobierno cae precisamente donde Milei solía mostrar mayor fortaleza, en particular entre los más jóvenes.
En ese sentido, remarcan que existe una relación con la mora, ya que el estrés crediticio se concentra entre los tomadores más jóvenes.
Además, la falta de actividad en sectores intensivos en mano de obra erosiona la imagen presidencial.
“La debilidad de la actividad ajustada por empleo está afectando la aprobación del Gobierno. La actividad muestra mayor debilidad precisamente en los sectores donde el empleo tiene mayor peso”, detallaron.

Los analistas de IEB realizan un análisis similar y entienden que luce determinante que la incipiente mejora en la calidad de las carteras bancarias se traduzca en una recuperación del crédito.
“Mientras los préstamos comerciales muestran cierta recuperación (adelantos y documentos), las líneas destinadas al consumo (tarjetas y personales) caen desde oct-25. La evolución de este frente será clave de cara al año electoral”, dijeron.

El equipo de analistas de Cohen remarcaron que existen drivers clave que mira hoy el mercado entre las que se destacan la continuidad en el proceso de compras de reservas, las cuentas externas, el regreso a los mercados de deuda global, la continuidad de las reformas y las elecciones de 2027.
Desde la compañía remarcan que es sobre este último punto donde se interrumpe la certeza y donde el mercado asigna el precio.
“La imagen del Gobierno viene en baja, afectada por una actividad que no repunta y por salarios que apenas superan a la inflación, y eso se refleja en la curva: los bonos que vencen después del mandato rinden bastante más que los cortos, una prima que descuenta el riesgo de que el programa pierda continuidad tras las urnas. Las reformas, las reservas y el acceso al mercado terminan descansando, en el fondo, sobre esa misma incógnita”, afirmaron.
Posible resultado de las elecciones
El mercado busca sacar como conclusión permanente cuál es la chance de que Milei reelija.
Yarde Buller llevó a cabo un ejercicio un poco más sofisticado en el que analiza el ICG junto con el subíndice de Condiciones Presentes correspondiente al Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT.
A dichos indicadores le aplicó ponderaciones del 63% y 36% respectivamente y con dicho indicador captura de manera más robusta la relación entre la confianza en el gobierno y los votos al oficialismo, con una correlación del 78%.
“Estos números sugieren que el oficialismo tendría actualmente una intención de voto en el rango 36,7% a 38,8%, manteniéndose competitivo y cerca de niveles de reelección”, remarcó Yarde Buller.
En esa línea, resalta que los niveles de confianza tienen una relación directa con el riesgo país, al ser termómetros del riesgo de reversión de políticas.
Una forma de analizar el riesgo es comparar el spread de los bonos argentinos (EMBI Argentina) con el de los bonos high yield de mercados emergentes.
Históricamente, ese ratio cayó hasta 0,75x en los momentos de mayor optimismo sobre la continuidad del rumbo económico (tras las legislativas de 2017) y llegó a 4x en episodios de máxima incertidumbre política, como las PASO de 2019 o el balotaje de 2023.
Hoy el ratio se ubica en 1,36x, lo que para Yarde Buller implica que el mercado asigna una probabilidad cercana al 80% de que continúe el actual esquema económico.
“Los Globales operan con una probabilidad implícita de 81% para un escenario de continuidad. El mercado ya está posicionado en la esquina optimista, dejando poco espacio para que una mejora en las expectativas políticas siga comprimiendo el spread”, afirmó Yarde Buller.

Desde Adcap Grupo Financiero también ponen el ojo en los indicadores de confianza al Gobierno siendo este un driver clave para los activos locales.
Según remarcaron desde Adcap Grupo Financiero, el mercado descuenta una probabilidad del 83% de reelección de Milei.
Aun así, entienden que resulta muy pronto para extraer conclusiones firmes sobre las elecciones de 2027 a partir de este indicador.
“El deterioro del indicador merece seguimiento, aunque por sí solo aporta poca información sobre el desenlace electoral de 2027. La experiencia del gobierno de Mauricio Macri constituye una referencia útil ya que el ICG cayó casi de manera ininterrumpida hasta abril de 2019, pero en las elecciones generales Cambiemos logró retener la mayor parte de los votos obtenidos en las legislativas, aunque no le alcanzó para ganar”, comentaron.

Inversiones
De cara al escenario político, la evolución de la imagen presidencial se convierte en una variable seguida de cerca tanto por el mercado como por los analistas. Pensando en las inversiones en bonos, el mercado evalúa el potencial de ganancia versus el potencial de riesgo hacia las elecciones, contemplando el valor actual del riesgo país.
Por ello, comienzan a aparecer recomendaciones de diversificar con otros bonos que podrían sufrir menos hacia las elecciones, en especial ante un resultado adverso para el gobierno.
Con los riesgos electorales en la cabeza, desde Cohen no esperan que el riesgo país pueda perforar los 370 puntos.
“Consideramos que, bajo estas condiciones, el riesgo país no podría comprimirse más allá de la zona de los 370 a 400 pb. Si bien lo vemos poco probable, existe la posibilidad de una nueva mejora en la calificación durante el próximo año. Creemos que, para que eso suceda, primero hay que atravesar la barrera electoral de 2027 y, hasta que esa incógnita no se despeje, la relación riesgo-retorno no premia estirarse”, detallaron.
Por eso, y desde el lado de las inversiones, se muestran más conservadores, apostando al tramo corto de Bonares (AO27), así como también incluyendo opciones con corporativos y provinciales.
“En corporativos es la forma de sumar plazo sin cargar con la beta política del soberano largo. Pampa Energía 2029 (MGCTO, TEA del 5,1%), Tecpetrol 2030 (TTCDO, TEA del 5,7%), YPF 2031 (YMCXO, TEA del 6,1%), Pluspetrol 2031 (PLC5O, TEA del 6,3%), TGS 2031 (TSC3O, TEA del 6,1%) y Vista Energy 2033 (VSCVO, TEA del 6,4%) son emisores de alta calidad que mostraron una menor volatilidad que el soberano en episodios de estrés”, dijeron.
En carteras de renta fija hard dollar, Yarde Buller opta por posiciones diversificadas.
“Seguimos viendo adecuado mantener una exposición del 25% en soberanos, 40% en provinciales y 35% en corporativos. Entre los soberanos seguimos priorizando GD35 y el AE38 apostando por un escenario de convergencia a los créditos B-, lo que deja-ría mayores retornos en el tramo largo”, comentó.
A su vez, detalló que, entre los subsoberanos, cobra sentido moderar el riesgo duration aumentando exposición a Córdoba 2029 (CO27D) y Mendoza 2029 (PMM29).




