Mercado cambiario

Los 7 gráficos del dólar que preocupan al mercado: soja, reservas y brecha que saltó al 81%

La segunda parte del año viene con desafíos desde el lado cambiario. Cuestiones estacionales y las elecciones de medio término inquietan al mercado. Con la pausa en la soja, la brecha cambiaria saltó a su mayor nivel desde noviembre.

El salto en la brecha cambiaria en la última semana comienza a ser foco de preocupación.

La paz cambiaria parece haber quedado definitivamente atrás y la incertidumbre crece a medida que entramos de lleno en el segundo semestre, en el que estacionalmente suele haber mayor volatilidad del dólar y en el que el foco de atención se centrará en las elecciones de medio término. 

En el mercado estiman que el Banco Central (BCRA) desacelerará el ritmo de acumulación de reservas, y que por ello las tensiones en el tipo de cambio irán en aumento.

El rally de casi 50% en el precio de la soja fue un factor determinante para que el BCRA pueda engrosar sus arcas a lo largo de la primera mitad del 2021.

La liquidación del agro fue histórica y gran parte de ello fue capturado por el BCRA para mejorar sus reservas brutas y netas.

Durante el primer semestre, el Banco Central compró dólares todos los meses. Parte de esas compras se usaron para mantener a raya al dólar y otra parte se acumularon.

De esta manera, la autoridad monetaria pudo sumar cerca de u$s 3000 millones a sus reservas brutas, cerrando la primera mitad del año en u$s 42.420 millones. Las netas, estiman los analistas, aumentaron en un ritmo similar, con un crecimiento de u$s 3191 millones, o un 88%.

De acuerdo con las proyecciones, las reservas netas se situaban cerca de los u$ 4000 millones en enero y saltaron a casi u$s 8500 millones actualmente, impulsados por al mencionado rally de la soja.

Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex Valores, explicó que en octubre de 2020, el equipo económico realizó un giro pragmático buscando aliviar las presiones en el frente cambiario y fue beneficiado por la mejora en los términos de intercambio.

"Desde entonces, y con la gran ayuda de una notable mejora de las condiciones externas, las autoridades transitaron un sendero de acumulación de reservas netas, contención del financiamiento con emisión monetaria y relativa prudencia en el manejo de la política fiscal", afirmó.

Se encienden las alARMAS

Las señales de alerta se comienzan a vislumbrar cuando el ritmo de compras comienza a ser menor, a la vez que las condiciones externas dejan de mejorar.

El BCRA compra dólares, pero a un ritmo menor. La compra de dólares de junio fue el menor ritmo de compras desde febrero. Esto se da por el final de las liquidaciones de la cosecha gruesa y la menor estacionalidad, a la vez que el precio de la soja hace una pausa y genera un escenario menos favorable para que el agro liquide.

Si bien el agro pudo mantener el ritmo de liquidación de su cosecha, el BCRA no pudo seguir con el ritmo de compras y en el último mes sumó en promedio poco más de u$s 30 millones diarios.

Esto es cerca de un 70% menos respecto de lo que compraba en mayo y es el monto promedio más bajo desde febrero.

La cuestión estacional juega un rol clave, así como también los precios de las materias primas. En los dos últimos meses, la soja cae un 8,7%, el maíz un 6% y el trigo sube 2,5%.

La suba del dólar en el mundo les impuso un contexto más adverso a las materias primas y ya no solo no se observan las fuertes subas que se veían en los últimos meses, sino que incluso se encuentran dentro de un proceso correctivo de corto plazo, justo en un momento sensible para el BCRA.

Se nota cierta correlación entre el precio de la soja y la dinámica de las reservas. 

En un gráfico de un informe elaborado por Quinquela Fondos se logra observar cómo el rally de la soja de u$s 300 a casi u$s 600, le permitió al BCRA reducir la brecha desde niveles de 105%.

Sin embargo, a medida que la soja hace una pausa o desacelera el rally, la brecha comienza a subir pasando del 62% al 81% actualmente.

Analistas advierten que esta tendencia se profundizaría de cara al segundo semestre, donde la oferta de agrodólares sería menor y, a su vez, la demanda de divisas estaría incentivada por la previa electoral.

Nery Persichini, head de estrategia de GMA Capital, explicó que si bien la liquidación del campo fue positiva para la calma cambiaria, la baja en la soja genera inestabilidades hacia adelante.

"En el balance de la primera mitad del 2021, el campo se llevó los laureles con una liquidación récord de u$s 16.660 millones. Dejando atrás la época dorada del año que es estacionalmente favorable para la cosecha, difícilmente esta performance pueda ser sostenida en el segundo semestre", anticipó.

Para el economista, la caída del precio de la soja en 13% desde su pico reciente impactaría aún más en la entrada de agrodólares de los próximos meses. En especial, por el hecho de que la liquidación histórica del primer semestre se debió a un efecto precio más que a un incremento en la cantidad exportada.

"El resurgimiento de la brecha cambiaria atiza las expectativas de devaluación por el canal oficial y es otro escollo que dificultaría la decisión de los productores a desprenderse de los granos. Hace solo dos meses, la distancia entre el dólar financiero y el mayorista era de 57%. Hoy es 81% y podría empezar a ser una preocupación", advirtió Persichini.

Así, con la soja haciendo una pausa, se nota un mercado cambiario más tenso ya que la brecha vuelve a subir y se posiciona en su mayor nivel desde noviembre.

Desde Econviews afirmaron que el primer semestre del 2021 fue casi una bendición para el Banco Central, pero advirtieron que el segundo semestre será muy distinto.

"Hasta ahora la suba en los precios de la soja y el maíz hizo el milagro. En este primer semestre el Banco Central compró casi u$s 6400 millones. El problema es que este mundo soñado parece estar llegando a su fin. Si bien los precios siguen siendo buenos, está claro que hay una estacionalidad en las exportaciones de granos y derivados en la Argentina. Los productores no están vendiendo ya mucho físico y están aprovechando los precios para vender algo de la cosecha 2022" argumentaron.

SEGUNDO semestre en año electoral

Por último, las elecciones suelen generar volatilidad cambiaria. Esta mayor tensión en el tipo de cambio suele darse en los meses previos a la fecha de comicios. Es decir, en el segundo semestre de los años impares. 

La proximidad de las elecciones no deja de ser un factor clave en el futuro de la dinámica cambiaria, pudiendo incrementar la volatilidad en el tipo de cambio. De esta manera, una soja más volátil, junto con un contexto electoral, podrían generar mayores presiones en el dólar.

Un estudio de Nery Persichini refleja que los años impares (electorales) suelen tener una particularidad en cuanto a los movimientos del dólar "contado con liqui", los cuales suelen concentrarse en el segundo semestre.

"Analizando el promedio de años impares desde 2011, el 63% del movimiento total del año se produce entre julio y diciembre", dijo.

Por último, Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS, alertó que estamos entrando en meses en los que la estacionalidad de la cosecha dejará de jugar a favor y el flujo de dólares por ese lado será menor.

"El principal desafío del BCRA pasará por administrar lo conseguido durante el primer semestre, considerando también que podría haber una demanda de dólares mayor a medida que se acerquen las elecciones debido a la incertidumbre que suelen generar ese tipo de eventos", comentó.

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