El INDEC dará a conocer hoy el dato de inflación de septiembre pero el mercado ya se posicionó: aguarda que el número final ronde el 1,9%.

La apuesta oficial es que con el correr de los meses la inflación ceda más y que se recuperen los salarios reales y ello se traslade a la actividad económica. En el lado financiero, las tasas ya están en niveles bajos.

Un informe de Econviews a cargo de Miguel Kiguel destaca que “si uno mira la tasa de interés la historia es bastante clara. Un plazo fijo mayorista (TAMAR) paga alrededor de 24% anual, o 1.9% mensual, en línea o apenas por encima de la inflación esperada, y las tasas de corto plazo rondan el 20%, nivel en el que el Banco Central absorbe pesos para que no bajen más. Hace un año, en plena previa electoral, la TAMAR rendía casi 30% real anualizada, y entre marzo y julio de este año llegó a ser negativa”.

Otro informe, el del JP Morgan destaca que “nuestros datos de alta frecuencia sugieren que el IPC general se situará en el 1,9% intermensual en septiembre. Esta cifra supondría una ligera aceleración respecto al 1,7% registrado en agosto, aunque sigue la dinámica observada en años anteriores: la cifra de septiembre supera la de agosto”, afirma.

Los datos de JP Morgan sugieren que el IPC general de septiembre fue del 1,9% intermensual, una ligera aceleración respecto al 1,7% registrado en agosto, aunque sigue la dinámica observada en años anteriores: la cifra de septiembre supera la de agosto

Inflación coherente

“En términos interanuales -analiza JP Morgan-, esta cifra es coherente con una inflación general del 33,4%, lo que implica un ligero descenso con respecto a el mes anterior, y marcaría la primera desaceleración mensual consecutiva desde abril de 2026”.

Agrega que “una vez restado el impacto de los precios regulados y estacionales, (1,9 % y 2,9 % intermensual, respectivamente), el resultado es consistente con el IPC subyacente, que se sitúa en el 1,8 % intermensual y se mantiene sin cambios desde julio. Sin embargo, nuestro indicador favorito para medir la inflación subyacente —la inflación subyacente excluyendo los alimentos— se situó en el 2,2 % intermensual, elevando la media móvil de tres meses del 2% al 2,1 %”.

La emisión neta fue chica y aun así la tasa no subió, señal de que se retiraron pesos que la gente no quería tener porque la economía no crece. Conclusión: el BCRA no puede inyectar más pesos.

¿Pueden bajar más las tasas? ¿Puede hacer algo el BCRA inyectando más pesos?

“En los últimos doce meses los precios subieron 33.2%, mientras que los pesos que el sector privado tiene en efectivo y en sus cuentas a la vista (M2 privado) crecieron apenas 23%. Eso es una caída de 7.7% descontando la inflación. Si se suman los plazos fijos (M3 privado), la suba nominal es de 29.5%, igual por debajo de los precios. Hoy esos pesos equivalen al 6.6% del PBI, el nivel más bajo desde que arranca la serie en 2003 y apenas la mitad del promedio de 2004 a 2015. Mirado así, faltan pesos y el Banco Central está apretando”, destaca Kiguel.

“Si el Banco Central estuviera retirando pesos que la gente necesita, la tasa se dispararía. En lo que va del año el BCRA emitió casi $ 23 billones (a precios de hoy) comprando dólares, y buena parte volvió a salir por las licitaciones del Tesoro y pasivos remunerados. La emisión neta fue chica y aun así la tasa no subió, señal de que se retiraron pesos que la gente no quería tener porque la economía no crece”. Conclusión: el BCRA no puede inyectar más pesos.

“La remonetización de una economía no depende solo de que el Banco Central emita pesos, sino de que los bancos multipliquen esos pesos prestando. Y hoy ese canal está frenado por la morosidad y por una economía débil. Las familias pagan cerca de 62% anual por un préstamo personal, una tasa real altísima. Los bancos cobran caro o directamente restringen el crédito por la mora, y las familias tampoco tienen mucha espalda para seguir sumando deudas. Hay pocos pesos porque la economía no los demanda. Con la actividad quieta y el crédito a las familias trabado por la mora, bajar la tasa no va a cambiar mucho”, concluye.

Por ahí pasa la cuestión.