Un año de parálisis global

La pandemia sigue conteniendo una de las fuentes de pérdida de reservas

En 2020, con las restricciones, el déficit turístico del país se redujo 66,5% interanual. Una normalización de los viajes al exterior generaría más presión sobre las reservas del Banco Central.

Mañana se cumple un año de la implementación de la cuarentena en el país, que entre otras cosas llevó a la cancelación de vuelos y el cierre de las fronteras, tras la declaración de la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En ese momento, gran parte de los países del mundo también adoptaron medidas restrictivas para contener la propagación del Covid-19, lo que produjo un fuerte desplome del flujo turístico internacional.

A pesar de todo el impacto negativo de esta situación, uno de los pocos efectos positivos pasa por el lado de las reservas internacionales del Banco Central (BCRA). Desde el inicio de la pandemia, se observa una fuerte reducción en la salida de divisas del país por el canal turístico, teniendo en cuenta que desde hace varios años se registra un importante déficit en esa balanza, ya que es mayor el turismo emisivo que el receptivo.

Esta reducción del rojo turístico produce un alivio en las reservas, sobre todo en un escenario como el actual, con falta de dólares en el país (a pesar de la gran liquidez en el mundo) y reservas netas del BCRA en niveles muy bajos, de acuerdo con el consenso en los cálculos de los economistas.

"Para Argentina, el turismo representa un déficit para las cuentas externas. Por lo menos, así se comenzó a ver muy claramente desde 2012 hasta ahora, tras el superávit que teníamos antes. Por lo tanto, el regreso del turismo internacional significaría también que vuelva una sangría de divisas en un momento en el que las reservas netas del BCRA están en niveles muy reducidos", advirtió a El Cronista Santiago Manoukian, de Ecolatina.

El economista señala que en este aspecto la brecha cambiaria es muy relevante, ya que cuando está en niveles elevados, como ocurre actualmente, se frena el ingreso formal de divisas a la economía. Esto se debe a que los turistas extranjeros (sobre todo los de países de la región), aunque dejan dólares en el país, lo hacen principalmente en el mercado informal, lo cual obviamente no ayuda a fortalecer las reservas internacionales.

Los datos del BCRA indican que entre 2002 y 2011 el saldo turístico era positivo, pero en 2012 se revirtió y desde entonces se mantiene en terreno negativo. "El atraso cambiario de aquel momento y la suba del salario en dólares fueron los principales drivers de la reversión de ese superávit que había hasta 2011, aunque también se sumó el desarrollo tecnológico y el abaratamiento de los vuelos", explicó Manoukian.

La estadística oficial indica que entre 2012 y 2015 el déficit turístico del país acumuló un total de u$s 21.400 millones, con un promedio de u$s 5350 millones por año. El pico se observó en 2017, cuando se registró un saldo negativo de u$s 8622 millones, que tras la devaluación descendió a u$s 6512 millones en 2018 y a u$s 4644 millones en 2019. En 2020, pandemia mediante, aunque el déficit se mantuvo, registró un fuerte descenso hasta u$s 1550 millones, lo que implicó una reducción de 66,5% respecto al año anterior.

"Para este año, si bien no se espera que tenga las mismas restricciones de 2020, ese potencial déficit de divisas debería mantenerse acotado. Hay muchas medidas locales y de los países de destino que continúan desincentivando los viajes al exterior. Además, sigue latente el riesgo de algún cierre en la medida en que no avance la vacunación. Hasta ahora, los países que avanzaron fuerte en la vacunación son pocos", indicó Gabriel Caamaño, director de la consultora Ledesma, en diálogo con El Cronista.

Guido Lorenzo, director de LCG, destacó que en este aspecto Argentina podría tener una ventaja si permite el ingreso de turistas vacunados, mientras que en algunos otros países no dejarían ingresar a argentinos sin certificado de vacunación. "No nos va a salvar el sector del turismo, pero es importante que esa cuenta no drene reservas. Por lo menos, que esté en equilibrio sería un buen resultado. Pero es algo difícil de proyectar porque dependerá de la cuestión sanitaria", señaló.

Manoukian sostiene que si bien el turismo puede llegar a normalizarse un poco más este año respecto al gran cierre que hubo el año pasado, esto puede volver a incrementar el déficit, aunque estima que no se acercaría al promedio que se registró entre 2016 y 2019. "Sin embargo, es preocupante, teniendo en cuenta que las reservas netas son muy bajas, por lo que cada divisa que sale de la economía cuesta mucho recuperarla", remarcó.

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Comentarios

  • CAA

    Carlos Angel Arce

    19/03/21

    Pizarro, si vos escribiste el título de la nota, anda a estudiar un poco de redacción. Ese título es de terror, no se entiende que significa

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