

En un escenario global marcado por la volatilidad extrema y una reconfiguración geopolítica sin precedentes, el economista Javier Timerman trazó una hoja de ruta sobre el presente y futuro de la economía argentina.
Con la mira puesta en la transición del ajuste fiscal hacia las reformas estructurales, el especialista destacó que el país logró algo que parecía imposible años atrás: recuperar la confianza del mercado internacional en medio de un “mundo nuevo” donde las instituciones tradicionales han perdido su peso.
El “miedo a flotar” y el fin de las bandas: las definiciones de Timerman
Uno de los puntos centrales del análisis de Timerman, durante una entrevista con A24, fue la política cambiaria del gobierno de Javier Milei. Ante la defensa del Presidente sobre las bandas de flotación como un mecanismo para “sacarle a la gente el miedo a flotar”, Timerman coincidió en que estas funcionan como un seguro de confianza, aunque advirtió sobre su carácter transitorio.
“Las bandas lo que dicen es: ‘Pueden estar cómodos los inversores o los tenedores de ese activo —en este caso pesos— porque, llegado a estos niveles, vamos a intervenir contundentemente’”, explicó Timerman. Sin embargo, el economista subrayó que la verdadera prueba de fuego ocurre cuando el mercado decide “testear” esos límites, algo que ya sucedió tras las elecciones en la provincia de Buenos Aires.
Para el estratega financiero, el éxito de la gestión radica en demostrar que el Banco Central tiene el poder de fuego suficiente para que la banda sea respetada. No obstante, lanzó una advertencia sobre el largo plazo: “Esto tiene fecha de caducidad. Eventualmente, la gente va a testear nuevamente esa banda, porque es lo lógico que ocurra”.
Según su visión, el objetivo final debe ser la eliminación de estas muletas cambiarias: “Tenés que hacer que la gente esté lo suficientemente cómoda como para que vos puedas flotar libremente sin la necesidad de la banda”.
Inversiones y el “círculo virtuoso” del Gobierno
A pesar de las dudas que suelen rodear a la Argentina en los foros internacionales como Davos, Timerman señaló que el sentimiento de los inversores ha virado hacia el optimismo. El cumplimiento del déficit cero y la ratificación del rumbo económico han posicionado al país como un activo atractivo, especialmente por estar alejado de las tensiones geopolíticas que sacuden a otras regiones.
“El inversor hoy en día está cómodo con la Argentina”, afirmó tajante. Esta comodidad no es solo retórica, sino que se traduce en números concretos que alivian las reservas del Banco Central. Timerman reveló que existe una importante masa de divisas pronta a ingresar: “Hoy el vicepresidente del Banco Central dijo que hay 3600 o 3800 millones de dólares que las provincias y algunas empresas han levantado en el mercado financiero global y esos dólares todavía no han entrado a la Argentina, pero van a entrar”.

Para el economista, este flujo de capitales confirma que “es un momento donde el círculo parece ser virtuoso”. La clave de esta confianza reside en que el gobierno logró convencer al mercado de dos pilares: la inamovilidad del rumbo económico y la debilidad de una oposición que no logra frenar las reformas estructurales en el Congreso. “Son dos aspectos que durante muchos años los inversores no creyeron que la Argentina era capaz de hacer”, sentenció.
El fin de la multilateralidad: la era de Trump 2.0
El análisis de Timerman no se limitó a la frontera doméstica. En un tono crítico sobre la situación internacional, describió un mundo donde la diplomacia tradicional ha sido reemplazada por el personalismo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con la reciente creación de la “Comisión de Paz” en reemplazo de la influencia de la ONU, el economista advirtió sobre la fragilidad del sistema global.
“Estamos en un mundo muy volátil... o sos amigo de Donald Trump o sos su enemigo. Se rompió todo”, analizó. Según Timerman, el orden institucional que caracterizó a Washington durante décadas, basado en la coordinación política y el respeto a los organismos multilaterales, ha desaparecido. Hoy, las alianzas dependen de giros inesperados y decisiones individuales, como las recientes amenazas sobre Groenlandia o la OTAN.
En este contexto de imprevisibilidad política, Timerman identificó al único actor capaz de moderar los impulsos de la Casa Blanca: “El único chequeo que hoy en día tiene Donald Trump es el mercado. Cuando el mercado se cae por alguna de estas decisiones, lo que lo hace volver al centro es que el mercado empieza a reaccionar negativamente”.
El desafío de la inversión real
Finalmente, Timerman se refirió a la postura del Gobierno de no necesitar los mercados de capitales gracias al superávit fiscal. Si bien reconoció la solidez de la estrategia de “déficit cero”, recordó que el desarrollo genuino de un país no puede prescindir del financiamiento externo para la inversión productiva.

“Los países se desarrollan con inversión, no hay otra manera. No podés dividir la misma torta para creer que tenés más pedazos. O la hacés crecer con inversión o no crece”, concluyó. Para la Argentina de 2026, el desafío será transformar ese “optimismo financiero” en una lluvia de capitales que impulse el sector real, en un mundo donde, según Timerman, las reglas del juego han cambiado para siempre.




