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El S&P Merval arrancó la semana en rojo. El índice líder de BYMA cayó 1,1% en pesos y medido en dólares perforó de nuevo los u$s 1800. Fue una sesión más roja que verde para las acciones del Panel Líder con caídas en el orden del 5,3% para Comercial del Plata, BBVA y Cresud.

Los ADR argentinos cerraron con mayoría de bajas en Wall Street, en una rueda en la que los principales índices de la bolsa neoyorquina avanzaron con fuerza, aunque los papeles locales no lograron acompañar ese impulso.

Entre las pocas subas se destacó MercadoLibre (que no es ADR), que trepó 3,7%. También terminó en terreno positivo IRSA, con un avance de 1,2%.

El resto de los ADR finalizó en rojo. En el sector energético, YPF cayó 2,1%, Pampa Energía cedió 1,1% y Transportadora de Gas del Sur retrocedió 0,5%, mientras que Central Puerto perdió 1,7%.

Las entidades financieras también mostraron debilidad. BBVA Argentina cayó 3,2%, Grupo Supervielle retrocedió 1,7%, Banco Macro perdió 1,5% y Grupo Financiero Galicia bajó 0,7%.

Entre las bajas más pronunciadas se ubicaron Edenor, con un retroceso de 2,9%, Cresud, que cayó 2,9%, y Bioceres, que se desplomó 17,5%.

Bonos soberanos en dólares

Los bonos soberanos en dólares cerraron este lunes con mayoría de bajas a lo largo de toda la curva, en una rueda donde predominó la presión vendedora y que dejó al riesgo país en 601 puntos básicos, tras subir 17 unidades en la jornada.

Entre los globales, las caídas se extendieron en todos los tramos. El GD29 retrocedió 0,3%, el GD30 perdió 0,9%, el GD35 cayó 0,4%, el GD38 cedió 0,4%, mientras que el GD41 y el GD46 registraron descensos de 0,6% y 0,5%, respectivamente.

En el caso de los bonares, el cierre fue más mixto. El AL29 cayó 0,1%, el AL35 retrocedió 1,1% y el AL38 perdió 0,5%, mientras que el AL30 logró desmarcarse con una leve suba de 0,3%.

Sobre la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos, Pabló Repetto, jefe de research de Aurum Valores, señaló a El Cronista que la dinámica reciente del mercado puede explicarse por factores distintos en renta fija y renta variable.

En el caso de los bonos soberanos, el especialista sostuvo que el comportamiento responde al menos a dos elementos.

  • Por un lado, el escaso impacto que están teniendo las compras de divisas sobre las reservas netas, un factor que el mercado sigue de cerca porque condiciona la percepción de sostenibilidad del programa macroeconómico. Por otro, advirtió que los precios actuales de la deuda ya incorporan un riesgo relativamente bajo de reversión de políticas (por parte de otro gobierno), lo que limita el potencial adicional de suba en estos activos.

En renta variable, en cambio, el análisis es diferente. Repetto remarcó que lo que empieza a observarse es un deterioro en los resultados empresariales en el marco del actual plan económico.

Según explicó, los bancos se ven particularmente afectados por el aumento de la morosidad, mientras que las compañías vinculadas al consumo interno enfrentan el impacto del deterioro en el nivel de ingresos de los hogares.

A su vez, incluso las energéticas exportadoras, que en principio deberían beneficiarse del repunte del petróleo, “terminan diluyendo parte de esa mejora debido al aumento de los costos internos en un contexto de tipo de cambio relativamente apreciado".

A este diagnóstico se suma otro factor que condiciona la mirada de los inversores: “La persistencia del cepo cambiario".

Repetto advirtió que el hecho de que las restricciones aún no se hayan levantado genera dudas sobre el calendario de normalización financiera.

“Si el cepo no se levanta este año, el año que viene menos”, señaló, y agregó que en ese escenario el horizonte para que la Argentina deje de ser considerada un mercado “standalone” y vuelva a la categoría de emergente se vuelve cada vez más lejano, lo que limita la llegada de nuevos flujos de capital.

Por qué el S&P Merval cae incluso cuando suben los emergentes

Gustavo Neffa, socio de Research for Traders, consideró que la debilidad reciente de los activos argentinos responde en parte a un contexto global adverso, “pero también a factores propios de la economía local”.

Según explicó, lo que ocurre en la Argentina no es muy distinto a lo que viene pasa desde comienzos de año. “El S&P Merval ya mostraba un desempeño negativo incluso cuando los mercados emergentes avanzaban”, aseguró.

A ese cuadro ahora se suma un agravante externo: la guerra en Medio Oriente y el aumento de la tasa libre de riesgo, un factor que suele impactar sobre los activos de la región. “En ese contexto sufren todas las bolsas latinoamericanas y también los bonos largos de varios países, como Brasil”, señaló.

Para Neffa, la pregunta central no es tanto la corrección global sino por qué el castigo a la Argentina fue tan rápido después de las elecciones, cuando el mercado tuvo apenas una breve “luna de miel” de aproximadamente una semana antes de que los precios volvieran a caer.

El analista aseguró que parte de la explicación está en una economía que funciona a dos velocidades. Por un lado, aparecen sectores primarios muy dinámicos —como energía, petróleo, gas y agro— que siguen anunciando inversiones y mostrando buenas perspectivas.

Por otro, la industria, el consumo y la construcción atraviesan un escenario mucho más débil, con una actividad todavía golpeada. En ese contexto, el crecimiento proyectado para la economía —que según el REM del Banco Central superaría el 3% anual en los próximos años— no se distribuye de manera homogénea entre los distintos sectores.

Neffa también señaló que, aunque el programa económico avanza en varios frentes, el mercado todavía necesita convencerse de que la inflación puede seguir bajando de forma sostenida.

De hecho, indicó que algunos bancos internacionales siguen mostrando preocupación en ese punto y “anticipan que la inflación de marzo podría ubicarse por encima del 3%".

A nivel microeconómico, agregó, muchas empresas todavía enfrentan un escenario complejo, con caídas en la actividad y preocupación en distintos sectores, algo que no siempre coincide con las cifras agregadas de crecimiento que muestran las estadísticas. “Eso es lo que termina desenamorando a los inversores”, explicó.

En ese marco, Neffa considera que las valuaciones actuales de varias compañías resultan difíciles de explicar solo por fundamentos. Mencionó casos como los anuncios de inversión de empresas del sector energético o el desempeño de compañías como TGS, e incluso el caso particular de MercadoLibre.

“Las acciones argentinas ya venían débiles antes de la guerra, en parte por todas estas dudas respecto del plan económico”, sostuvo.

Por último, Neffa concluyó que el problema central hoy es más una cuestión de ánimo del mercado que de fundamentos estrictos. Aun con superávit fiscal, acumulación de reservas por parte del Banco Central y el respaldo electoral al Gobierno, el analista percibe cierta apatía del inversor institucional hacia la Argentina, un factor que pesa sobre la cotización de los activos locales.

¿En línea con los emergentes?

Renato Campos, analista de mercados de HFM, señaló que la plaza argentina cerró la jornada con una corrección moderada cercana al medio punto porcentual, en línea con un clima más defensivo en los mercados emergentes.

Según explicó, la renta variable local sintió el impacto del “risk-off” global, en un contexto en el que los inversores reducen exposición a activos de mayor riesgo.

“La deuda emergente también mostró presión, con spreads que se ampliaron, reflejando la cautela de los inversionistas frente al remezón geopolítico y el repunte del petróleo”, sostuvo.

En ese sentido, el analista remarcó que el mercado sigue de cerca la evolución de las tensiones en Medio Oriente, particularmente lo que ocurra en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial de energía.

Campos agregó que la atención de los inversores también está puesta en la política monetaria global. “El mercado en su totalidad está muy pendiente en este inicio de semana de las decisiones de política monetaria de las principales economías del mundo”, concluyó.

En Wall Street

Wall Street cerró con fuertes subas este lunes, impulsada por las ganancias en las acciones vinculadas a la inteligencia artificial. Entre ellas se destacó Meta Platforms, que avanzó tras conocerse un informe sobre un plan de despidos masivos, mientras que los precios del petróleo retrocedieron en medio de la persistente incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente.

Meta subió 2,3% después de que Reuters informara que la compañía planea reducir su plantilla en al menos 20% para compensar las costosas inversiones en infraestructura de inteligencia artificial y prepararse para una mayor eficiencia derivada del uso de trabajadores asistidos por IA.

Por su parte, Nvidia ganó 1,6% luego de que su CEO, Jensen Huang, anunciara nuevos componentes durante la conferencia anual de desarrolladores del fabricante de chips. En paralelo, la taiwanesa Foxconn, que produce servidores de IA con chips de Nvidia, publicó este lunes una sólida proyección de ingresos trimestrales.

Tesla avanzó 1,1% después de que Elon Musk señalara que el proyecto Terafab, destinado a fabricar chips para inteligencia artificial, será lanzado en siete días. En tanto, Micron Technology saltó 3,7% tras anunciar planes para construir una segunda planta de fabricación en Taiwán.

En este contexto, el S&P 500 subió 1,1% y cerró en 6.699,38 puntos, registrando su mayor avance diario en más de un mes. El Nasdaq ganó 1,2%, hasta 22.374,18 puntos, mientras que el Dow Jones Industrial Average avanzó 0,8%, hasta 46.946,41 puntos.

Los 11 sectores del S&P 500 terminaron en terreno positivo, liderados por tecnología de la información, que subió 1,4%, seguido por consumo discrecional, con un avance de 1,3%.

El índice de volatilidad de Wall Street, el VIX, considerado el “termómetro del miedo”, cayó 3,5 puntos hasta 23,7, mientras que el Russell 2000, sensible a las tasas de interés, avanzó 0,94%.

Por último, la empresa vinculada al ecosistema cripto Strategy Inc. avanzó 5,6%, en línea con un rebote cercano al 3% en el precio de Bitcoin.