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Los bonos soberanos en dólares cerraron el miércoles con mayoría de bajas, en una rueda donde volvió a imponerse la cautela y se revirtió el intento de recuperación visto en jornadas previas. El riesgo país cerró en 610 puntos.

La presión vendedora se concentró especialmente en los globales de mayor duration, que mostraron caídas más pronunciadas a lo largo de la curva.

En el tramo corto, los retrocesos fueron más acotados: los GD29 y GD30 cedieron en torno al 0,5% al 0,7%. Sin embargo, hacia la parte media y larga de la curva el deterioro fue más evidente, con bajas que superaron el 1% en bonos como el GD35, GD38 y GD41.

Los bonares acompañaron la tendencia negativa, aunque con caídas algo más heterogéneas. En algunos casos, como el AL29 y AL30, las pérdidas fueron moderadas, pero el sesgo general también fue bajista.

El dato central de la jornada fue el salto del riesgo país, que subió 23 puntos y cerró en 610 unidades, volviendo a niveles que no se veían desde noviembre de 2025.

Renta variable

El S&P Merval logró mantenerse alejado del mal clima de la renta fija y cerró en u$s 1824,94 tras subir 0,7% en dólares. Fue una sesión más verde que roja para las acciones del Panel Líder con subas para YPF, Edenor y Transportadora de Gas del Sur. Las bajas fueron para Transener que cayó más de 7% y para Telecom que cayó un 2,2 por ciento.

Por su parte, los ADR argentinos cerraron con mayoría de subas, en una rueda donde lograron desacoplarse parcialmente del mal clima que dominó a Wall Street, aunque con un comportamiento selectivo por sectores.

El segmento energético fue el principal sostén del mercado. YPF lideró con una suba de 3,6%, seguida por Pampa Energía (1,1%) y Transportadora de Gas del Sur (1,6%). También avanzó Edenor (1,8%).

En el sector financiero, el tono fue más moderado pero igualmente positivo en algunos nombres. Grupo Financiero Galicia subió 1,1% y Grupo Supervielle 0,7%. Sin embargo, no hubo tendencia uniforme: BBVA Argentina cayó 0,7% y Banco Macro también retrocedió 0,7%, mostrando que el sector sigue sin dirección clara.

Riesgo país en 600: dudas locales y la Fed ponen un piso más alto

Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, dijo a El Cronista que en el actual escenario de volatilidad, el riesgo país volvió a ubicarse arriba de los 600 puntos, “un nivel que refleja no solo el contexto externo, sino también una serie de factores locales”.

Entre ellos, señaló que en el primer trimestre del año el crédito todavía no logra reaccionar, “a pesar de ser uno de los pilares clave para sostener una recuperación más firme de la actividad económica”.

Agregó que a eso se suma un deterioro en la calidad de los préstamos, “luego de que los últimos balances de las entidades financieras mostraran un aumento en la morosidad, especialmente en los créditos personales”.

En el frente financiero, Ruggieri destacó que, si bien el Banco Central acumula compras de divisas por u$s 3412 millones desde comienzos de año, “el mercado todavía mantiene dudas sobre cómo, a qué tasa y en qué momento el Tesoro saldrá a rollear su deuda”.

Para el analista, esa variable será determinante para despejar interrogantes sobre la sostenibilidad de los pagos de este año y del próximo, en un contexto en el que además empieza a pesar el calendario electoral.

Según su visión, si el escenario internacional actual se mantiene y la Reserva Federal no avanza hacia una política monetaria más laxa, “el riesgo país argentino podría encontrar un piso más alto que el que el mercado esperaba algunos meses atrás”.

Por su parte, Iván Vizental, director de Inversiones y Gestión Patrimonial de Quinto, sostuvo que la reciente suba del riesgo país “no responde a un único factor, sino a la convergencia de dinámicas locales e internacionales que reconfiguraron las expectativas de los inversores en el último mes”.

En el plano doméstico, el mercado comenzó a internalizar un punto clave: “La acumulación de reservas por parte del Banco Central es una condición necesaria para estabilizar la macro, pero no suficiente para garantizar la solvencia intertemporal del soberano. Si bien la mejora en la hoja de balance del BCRA es significativa, convive con una actividad que aún no consolida una recuperación sostenida y con una inflación que se mantiene por encima del 2% mensual. Este combo derivó en un enfriamiento gradual de las expectativas”, sentenció el experto.

A esto sumó un contexto global menos benigno. “Desde mediados de enero, el crédito de alto rendimiento mostró una ampliación de spreads cercana a los 90 puntos básicos, reflejando un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. En un escenario de menor apetito por riesgo, emisores de menor calificación (como Argentina) enfrentan un mayor costo de capital y un acceso más restringido al financiamiento”, agregó Vizental.

En este marco, el estratega aseguró que el principal condicionante para la deuda soberana es “la falta de acceso al mercado voluntario”.

Explicó que se configura así una dinámica de circularidad negativa: un riesgo país elevado dificulta la refinanciación de vencimientos, mientras que la incertidumbre sobre el programa financiero impide una compresión sostenida de spreads.

“Esta tensión se amplifica por el horizonte político, donde el mercado comienza a incorporar escenarios vinculados al ciclo electoral de 2027 y los interrogantes sobre la gobernabilidad”, comentó.

Hacia adelante, Vizental señala que la compresión del riesgo país dependerá de la convergencia de tres factores: “La consolidación fiscal y externa, la normalización del acceso al financiamiento y una recuperación más homogénea de la actividad. Hasta que esas condiciones no se materialicen, el escenario seguirá dominado por alta volatilidad y una selectividad extrema en los activos argentinos”, concluyó.