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La escalada de tensión en Medio Oriente volvió a colocar al petróleo en el centro de las operaciones financieras.
El Brent, contrato de referencia para la Argentina, volvió por encima de los u$s 90 por barril en las últimas ruedas, impulsado por los bombardeos entre Estados Unidos e Irán y los temores alrededor del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, para JP Morgan, los precios actuales no representan el escenario de largo plazo, en línea con algunas miradas de la City. El banco espera que el mercado petrolero vuelva progresivamente hacia el equilibrio y proyecta que “el Brent promediará u$s 85 por barril en 2026 para luego caer hasta u$s 75 en 2027″.
Pese a proyectar un barril más barato hacia 2027, el banco mantiene su recomendación “Overweight” para dos compañías argentinas.
La expectativa se apoya en dos factores:
- el crecimiento sostenido de la producción fuera de la OPEP y una expansión más moderada de la demanda global.
- Además, las últimas disrupciones geopolíticas demostraron, según el banco, que el mercado puede adaptarse con mayor rapidez de lo previsto ante interrupciones de oferta.

Ese escenario debería ser, en principio, una mala noticia para las petroleras. Y es que menores precios implican menores ingresos por cada barril vendido y pueden comprimir los retornos de nuevos proyectos.
Pero JP Morgan encuentra una excepción relevante en la región: Vaca Muerta.
El banco mantuvo su recomendación “Overweight” para YPF y Vista Energy. Para ambas empresas calcula un recorrido superior al 30% desde los precios utilizados como referencia en su último informe.

La tesis del banco se basa en que el crecimiento de la producción y las mejoras operativas que adelantan ambas firmas “pueden pesar más que la caída esperada del precio del petróleo”.
YPF: la apuesta más integral de JP Morgan
YPF ocupa un lugar particular dentro de la estrategia regional del banco.
JP Morgan no solo mantiene su recomendación Overweight, sino que ubica a la petrolera argentina entre sus compañías preferidas para invertir en energía en América Latina, junto con Petrobras, Vibra y Ultrapar.
El banco estableció un precio objetivo de u$s 66 para diciembre de 2027. Frente a los u$s 50,20 utilizados como referencia en el informe, representa un potencial de suba cercano al 31,5%.
La recomendación se sostiene sobre una transformación que, para los analistas del gigante de Wall Street, excede el comportamiento del Brent.
JP Morgan considera que el sector argentino de hidrocarburos “cambió significativamente desde la llegada de Javier Milei y que será uno de los motores del proceso de transformación económica del país”.
Dentro de ese escenario, identifica a YPF como uno de los principales vehículos para capturar el crecimiento.
A pesar de la fuerte recuperación que ya acumuló la acción, el banco sostiene que todavía existen catalizadores capaces de desbloquear valor.
Entre ellos aparecen una mayor liberalización de los controles de capital y el desarrollo del proyecto de FLNG, que permitiría ampliar la capacidad argentina para exportar gas natural licuado.
La expansión de la infraestructura también será determinante. Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), por ejemplo, busca eliminar uno de los principales cuellos de botella para aumentar las exportaciones de petróleo de la formación.
JP Morgan señaló anteriormente que el proyecto permitirá transportar el crudo de manera más eficiente hacia el Atlántico y acceder a nuevos mercados internacionales.

La ventaja de YPF si baja el petróleo
Hay otro factor que explica por qué JP Morgan mantiene una visión alcista sobre YPF incluso proyectando un Brent de u$s 75: la refinación.
El banco considera que la normalización será mucho más rápida en el mercado de petróleo crudo que en el negocio de los combustibles.
Después de años de cierres de refinerías en Estados Unidos y Europa, la capacidad global permanece ajustada. Durante el segundo trimestre, instalaciones en Argentina, Brasil y Estados Unidos llegaron a operar con niveles de utilización superiores al 100%, lo que deja poco margen para aumentar rápidamente la oferta.
Incluso si disminuyen las tensiones geopolíticas, JP Morgan espera que el mantenimiento de refinerías que vienen funcionando a niveles elevados ayude a sostener los márgenes del sector.
Por eso, dentro de América Latina prefiere compañías integradas y negocios vinculados a la refinación y distribución frente a una exposición puramente incremental al upstream.
Ahí aparece una de las principales ventajas de YPF.
La petrolera mostró un desempeño particularmente fuerte en downstream durante el segundo trimestre y, para JP Morgan, esa rentabilidad puede amortiguar parcialmente el impacto de una normalización de los precios del crudo.
El último balance también mostró el peso que ganó el shale dentro de la compañía: la producción de crudo no convencional alcanzó los 213.000 barriles diarios y representó alrededor del 80% de su producción total de petróleo.
JP Morgan, además, modificó su propia metodología para capturar ese crecimiento. En la valuación del upstream ahora incorpora 10 años de actividad de perforación en shale, en lugar de limitar el cálculo únicamente a las reservas probadas y probables existentes. También contempla mejores precios realizados y mayores márgenes para downstream.
Vista: una apuesta más directa a Vaca Muerta
La segunda acción elegida por el banco es Vista Energy, aunque la estrategia detrás de la recomendación es bastante diferente a la de YPF.
JP Morgan mantiene una calificación Overweight y fija un precio objetivo de u$s 94 para diciembre de 2027.
Frente a los u$s 70,14 utilizados en el informe, el target implica un potencial cercano al 34%, incluso ligeramente superior al esperado para YPF.
En este caso, la tesis que plantea el banco depende mucho más directamente de la capacidad de Vista para seguir aumentando su producción.
JP Morgan considera a Vaca Muerta como el mayor desarrollo de shale actualmente en marcha fuera de América del Norte y entiende que la formación todavía atraviesa “una etapa relativamente temprana de explotación”.
Vista ofrece una exposición particularmente concentrada a ese crecimiento. El banco destaca su foco en petróleo, donde observa mejores retornos económicos, su historial de ejecución y una estructura administrada por sus fundadores que considera “favorable para la alineación con los accionistas minoritarios”.

La petrolera, además, dio un salto de escala durante 2026 después de integrar los activos adquiridos a Equinor. En el segundo trimestre alcanzó una producción récord superior a los 156.000 barriles equivalentes diarios, un crecimiento interanual del 32%.
Tras esos resultados, JP Morgan ya había destacado que Vista mantuvo sus objetivos operativos para 2026, con entre 100 y 110 nuevas conexiones de pozos y una estrategia orientada prioritariamente al crecimiento.
Para llegar al precio objetivo de u$s 94, el banco utiliza un modelo de flujo de fondos descontados que se extiende hasta 2054, cuando vencen las concesiones de la compañía, y aplica un costo promedio ponderado de capital del 9,3%.
Los riesgos de apostar a Vaca Muerta
Por supuesto que el escenario que plantea el banco no está libre de riesgos.
En YPF, JP Morgan señala como amenazas una eventual divergencia entre los precios domésticos y las referencias internacionales, una expansión productiva inferior a la prevista, menores exportaciones, limitaciones de infraestructura y “un deterioro del escenario político o económico”.
El banco construye su valuación bajo la expectativa de que YPF alcance aproximadamente 250.000 barriles diarios de shale oil de cara a 2027. Si la compañía no logra seguir esa trayectoria, la tesis alcista perdería fuerza.
Vista enfrenta desafíos similares. Entre los principales riesgos aparecen una productividad de los pozos inferior a la estimada, un ritmo de perforación más lento, una revisión negativa de su inventario de pozos y restricciones para evacuar la creciente producción.
JP Morgan también advierte sobre los riesgos asociados al escenario macroeconómico argentino, los controles de capital y el acceso a los mercados internacionales.




