Inversiones

El nuevo despegue del mercado llegó hasta los bonos de empresas

El auge de bonos y acciones tras las definiciones de las candidaturas contagió también a la deuda de las empresas. La ON de YPF al 2033 tuvo un fuerte repunte. De estos papeles privados atraen el elevado cupón de intereses.

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La fiesta financiera que se observa en las acciones y bonos argentinos se está trasladando a la deuda de las empresas. Puntualmente, el cierre de listas del sábado gatilló fuertes órdenes de compra en la plaza local, que derramó en los bonos corporativos, con alzas de casi 3% en el de YPF 2033, papel que cerró a 74,5 dólares.

La correlación entre la deuda soberana y los bonos corporativos es inmediata: alzas como las de ayer en el AL30 y resto de los papeles del Tesoro se trasladan a las cotizaciones de las deudas de empresas.

En promedio, las subas llegaron al 3%, la mitad de las que se vieron en los títulos públicos.

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Una característica saliente de los bonos corporativos es que presentan cupones con altas tasas de interés. El Banco Hipotecario paga un 9,75% anual en dólares, el Macro, 6,64%, mientras que el Galicia, casi el 8 por ciento. Pampa tiene una emisión al 2026 con interés, siempre en dólares, del 9,5% anual, mientras que al 2027 baja al 7,5 por ciento.

Pero la empresa que más papeles tiene en circulación es YPF con cupones que van del 6,95% al 9,5% anual.

Los bonos reestructurados recién hace un mes están recuperando su paridad ante las miradas puestas por los inversores en el 2024 y la llegada de un gobierno pro mercado el 10 diciembre.

Sin cupón ni amortización

En el caso de los títulos públicos, al momento de la restructuración en el 202o, el fugaz ministro Martín Guzmán optó por ofrecer nuevos bonos con bajo cupón de intereses, sin pagos de amortización en los primeros años y extensión del plazo.

El error, entre otros varios, fue que los tenedores de esos papeles tuvieron poco incentivo para conservarlos en su poder por el casi nulo devengamiento de intereses en el año, y la única ganancia para los balances de cada año debía provenir de la suba en su cotización.

Recién desde hace un mes están recuperando su paridad ante las miradas puestas por los inversores en el 2024 y la llegada de un gobierno pro mercado el 10 diciembre.

Empresas, un refugio

La deuda corporativa mantuvo tasas de interés elevadas en los cupones que se pagan cada seis meses o anualmente, lo que los hizo más atractivos especialmente en un contexto internacional de rendimientos elevados.

Lo paradójico es que, a diferencia de lo que sucede en los mercados internacionales, el Gobierno ofrece un rendimiento más elevado que las emisiones del sector privado. Es decir, le asignan una mayor probabilidad de incumplimiento al Tesoro Nacional que a las empresas. Raro.

Las expectativas irán de la mano del mercado en general aunque, a medida que se confirme la llegada de un gobierno pro mercado, las alzas se pueden acentuar.

En este sentido, puede observarse que los bancos en su deuda ofrecen rendimientos del 9% al 14 por ciento. En el caso de las empresas de energía, el rendimiento al vencimiento varía entre el 7% y el 40 por ciento. La deuda de YPF, una suerte de cuasi título público, ofrece un retorno del 9% al 15% anual en dólares, variando según el plazo del bono en cuestión.

Perspectivas optimistas 

¿Pueden seguir subiendo los bonos corporativos? Irán de la mano del mercado en general aunque, a medida que se confirme la llegada de un gobierno pro mercado, las alzas se pueden acentuar.

De todas maneras, hay que tener en cuenta que se trata de papeles con escaso volumen de negocios por lo que, en general, la mayoría de sus tenedores los conserva hasta el vencimiento. Los montos mínimos de compra en algunos casos también son elevados, lo que aleja la posibilidad de compra a inversores pequeños.

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No debería sorprender que, en caso de que se mantenga esta tendencia, surjan nuevas emisiones de deuda en la plaza. Seguramente el sector energético será el líder en materia de emisiones habida cuenta de las necesidades de inversión para los próximos años y las proyecciones positivas que se avizoran de la mano de Vaca Muerta.

En tiempos de cepos por doquier, la compra de estos papeles fue una salida atractiva para inversores y empresas. Al fin y al cabo, todo vale con tal de deshacerse de los pesos. Es la otra cara de la Argentina financiera.

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