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El banco de inversión espera subas mayores, aunque de manera limitada. En este nivel de mercado, los analistas se vuelven mas selectivos en los papeles a incorporar en las crateras.

Con los principales índices bursátiles en máximos y proyecciones ajustadas, los analistas buscan oportunidades entre los papeles americanes. Cuáles son las principales acciones recomendadas.

Goldman sigue optimista

El S&P 500 transita nuevamente cerca de máximos históricos, pero Goldman Sachs considera que todavía existe margen para que Wall Street extienda las ganancias.

Según las proyecciones del banco, el índice podría finalizar 2026 en torno a los 8000 puntos, frente a los 7750 puntos actuales, es decir, 3% de suba.

La expectativa implica un potencial adicional relativamente moderado para lo que resta del año, después de la fuerte apreciación acumulada por las acciones estadounidenses.

El principal argumento detrás de esa visión constructiva está en las ganancias corporativas.

Goldman Sachs proyecta que el beneficio por acción ajustado (EPS) de las compañías del S&P 500 aumentará desde u$s 275 en 2025 hasta u$s 340 en 2026 y u$s 385 en 2027.

De esta manera, el banco espera que el crecimiento de las utilidades continúe acompañando al mercado y permita sostener, al menos parcialmente, las elevadas valuaciones alcanzadas por las acciones después del rally de los últimos años.

La proyección cobra especial relevancia en la coyuntura actual, con Wall Street en niveles récord y los inversores evaluando cuánto recorrido adicional queda luego de una suba tan pronunciada.

Milo Farro, analista de Rava, explicó que la solidez de las ganancias corporativas y la menor probabilidad de una suba de tasas por parte de la Fed impulsaron a los principales índices de Estados Unidos hasta nuevos máximos históricos y que dichos balances dejan espacio para mayores subas.

“Si bien algunas valuaciones comienzan a lucir apretadas, identificamos dos compañías con fundamentos sólidos de largo plazo que todavía presentan potencial de apreciación”, dijo.

Entre las acciones que destaca, Farro resaltó el potencial de Google.

“La compañía registró un crecimiento interanual del 82% en los ingresos de su negocio de nube y obtuvo ganancias extraordinarias derivadas de sus participaciones en otras compañías. Tras la recuperación posterior a la presentación de resultados, la acción se vio afectada por la salida de un ejecutivo clave y volvió a ubicarse en una zona que consideramos atractiva con una perspectiva de largo plazo”, indicó.

Por otra parte, Farro también incluyó a IBM, la cual sintió el impacto de un trimestre débil en materia de ingresos y ganancias por acción.

“Actualmente cotiza en torno a los u$s 240 y a estos niveles opera a múltiplos inferiores a su promedio histórico, mientras que su exposición a la industria de la computación cuántica podría convertirse en un catalizador adicional para el interés de los inversores. No obstante, el principal riesgo de asumir una posición radica en que la debilidad observada en el último trimestre persista durante el resto del año fiscal”, sostuvo.

En ese contexto, la evolución de las ganancias empresariales será clave: para que continúe el rally, el mercado necesitará que los resultados corporativos acompañen las altas expectativas que ya están incorporadas en los precios.

Pese al fuerte avance que acumula Wall Street, las valuaciones del S&P 500 se moderaron respecto de los máximos alcanzados durante 2025.

El ratio precio/ganancias esperado a 12 meses (forward P/E) se ubica actualmente cerca de 20 veces, luego de haber superado las 23 veces el año pasado.

La compresión de múltiplos resulta relevante porque se produjo en un contexto en el que el índice continúa en niveles elevados: esto sugiere que las expectativas de crecimiento de las ganancias corporativas avanzaron y permitieron absorber parte de la suba de las cotizaciones.

La coyuntura deja así un escenario más equilibrado para Wall Street: las valuaciones siguen siendo exigentes, pero menos extremas que meses atrás.

Con el S&P 500 cerca de máximos históricos, el desafío pasa ahora por que el crecimiento de los beneficios empresariales confirme las expectativas incorporadas en los precios.

Si las ganancias continúan expandiéndose, el mercado podría sostener múltiplos elevados; en cambio, una revisión a la baja de las estimaciones de resultados podría volver a poner presión sobre las valuaciones y aumentar la vulnerabilidad del índice ante episodios de volatilidad.

Maximiliano Tessio, asesor financiero, agregó que se mantiene constructivo con Wall Street.

Sin embargo, advierte que después del rally, hay que ser más selectivos.

“Las ganancias corporativas continúan sosteniendo al mercado, pero hay que mirar su calidad: en el último trimestre, cerca del 40% del crecimiento del S&P 500 provino de “otros ingresos”, y no necesariamente del negocio operativo” afirmó.

En cuanto a las acciones a seleccionar, Tessio destaca papeles tecnológicos y del sector financiero.

“Con valuaciones exigentes y tasas largas todavía elevadas, priorizamos quality growth, particularmente Microsoft y Nvidia, y algunos financieros como JPMorgan y Goldman Sachs. Más que comprar el índice, hoy preferimos compañías con crecimiento genuino de beneficios y fuerte generación de caja”, sostuvo.

Un buen año para Wall Street

El desempeño de Wall Street en 2026 sigue siendo claramente positivo, aunque con diferencias entre los principales índices.

El Nasdaq 100 lidera las ganancias con un avance de 18,8% en el año, impulsado principalmente por la fortaleza de las grandes compañías tecnológicas.

Le sigue el S&P 500 Equal Weight, con una suba de 15,3%, mientras que el S&P 500 tradicional acumula 13,3% y el Dow Jones queda algo más rezagado, con 11,2%.

Un aspecto relevante es que la suba no está limitada exclusivamente a las grandes tecnológicas.

De esta manera, el S&P 500 continúa transitando un año de fuerte desempeño y ya alcanzó 25 nuevos máximos históricos en lo que va de 2026, según datos de Carson Investment Research y FactSet al 4 de agosto.

Si bien la cifra todavía se ubica por debajo de los 39 récords registrados en 2025 y de los 57 de 2024, confirma la fortaleza que mantiene Wall Street.

La historia muestra, además, que encadenar numerosos máximos no es un fenómeno excepcional ya que el índice llegó a registrar 70 récords en 2021, 62 en 2017 y un máximo de 77 en 1995.

El dato cobra relevancia en la coyuntura actual porque el mercado llega a estos niveles después de varios años de fuertes avances y en un escenario de valuaciones exigentes.

Sin embargo, la sucesión de récords no necesariamente anticipa una corrección.

Históricamente, los períodos alcistas suelen concentrar numerosos máximos consecutivos, ya que un récord puede ser seguido por otros mientras se mantengan favorables las condiciones económicas y corporativas.

El desafío hacia adelante será determinar si el crecimiento de las ganancias empresariales puede seguir respaldando las valuaciones y sostener el rally en un segundo semestre que, además, estará condicionado por la incertidumbre vinculada a las elecciones de medio término.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, explicó que los principales índices están en niveles máximos históricos, impulsados por ganancias corporativas en 2Q26 que superaron ampliamente el consenso del mercado.

Hacia adelante. Ortiz Villafañe considera que las perspectivas optimistas sobre el potencial de la IA y la moderación de las expectativas de suba de tasas por parte de la Fed brindan soporte a los precios hacia adelante.

“Vemos oportunidades interesantes en empresas de tecnología que fueron excesivamente castigadas en medio de la incertidumbre con respecto al impacto de la revolución de IA en sus negocios, como Microsoft y Oracle”, afirmó.

En medio del año electoral

Con Wall Street nuevamente en máximos históricos, hay un factor que comienza a ganar protagonismo entre los inversores: las elecciones de medio término en Estados Unidos, un evento que históricamente ha tenido impacto sobre la dinámica del mercado.

Un estudio de Goldman Sachs muestra que el S&P 500 suele atravesar una etapa de mayor debilidad durante los meses previos a las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterms).

Según el análisis, se trata de un patrón que se repite en los distintos ciclos electorales estudiados desde 1974.

Tanto el rendimiento promedio como la mediana muestran un comportamiento lateral o ligeramente bajista entre julio y octubre, con el momento de mayor vulnerabilidad concentrado pocas semanas antes de las elecciones.

La creciente incertidumbre política suele llevar a los inversores a reducir riesgos y adoptar posiciones más defensivas.

Sin embargo, el escenario histórico cambia una vez superada la elección.

Con mayor claridad sobre la nueva composición del Congreso y menor incertidumbre política, Wall Street suele recuperar impulso y transitar varios meses de desempeño positivo.

De acuerdo con Goldman Sachs, la mediana de los retornos muestra una suba cercana al 5% hacia febrero-marzo posterior a las elecciones, mientras que en los ciclos de mejor desempeño las ganancias llegaron a ubicarse alrededor del 15%.

Aunque se trata de un patrón histórico y no implica que necesariamente vuelva a repetirse, la evidencia muestra que el período posterior a las elecciones de medio término ha sido tradicionalmente una de las ventanas más favorables para las acciones estadounidenses.

Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, consideró que los años electorales tiendne a ser más volátiles.

“Con datos del S&P 500 desde 1950, la volatilidad anualizada en años de elecciones midterm es sensiblemente más alta que en cualquier otro tipo de año (mediana de 16% contra 12% en años sin elección), diferencial que se sostiene incluso descontando los años con recesión oficial de por medio”, dijo.

Sin embargo, resalta que la idea de que el mercado lateraliza antes del voto no aparece en los números.

“Comparando cuánto terminó moviéndose el índice de punta a punta contra todo el recorrido que hizo en el medio, cuanto más cerca esa relación esté de 1, menos lateral fue el período. En la ventana agosto-octubre, ese número da 0,38 en años midterm, contra 0,25 en presidenciales y 0,32 en años sin elección. Lejos de lateralizar más, los años midterm se movieron con algo más de progreso neto relativo. Hay más volatilidad, pero no un mercado oscilando en torno a un nivel”, detalló Vlassich.

En cuanto a la volatilidad, Vlassich resalta que la misma se explica por el hecho de que actualmente existe un apalancamiento en niveles récord.

“El dinero que los inversores piden prestado a su broker usando los activos de su cuenta como garantía, se ubicó en u$s 1,5 billones a junio, equivalente a 4,6% del PBI, por encima de los picos previos de 2000, 2007 y 2021. Ademas, la suba se concentra cada vez más en semiconductores, un sector que ya pesa en torno al 20% del S&P 500 y que, en julio, tras liderar las subas del año, cayó más de 20% en el mes”, afirmó.

Un análisis de Carson Investment Research advierte que, desde 1950, agosto y, particularmente, septiembre se destacan como los meses históricamente más débiles para las acciones estadounidenses.

Esta estacionalidad negativa también suele repetirse durante los años en los que se celebran elecciones de medio término.

En esos ciclos electorales, el S&P 500 tiende a mostrar retornos negativos durante agosto y septiembre, en un contexto en el que la proximidad de los comicios incrementa la incertidumbre política y económica y lleva a los inversores a adoptar una posición más cautelosa.

Sin embargo, el comportamiento del mercado suele modificarse a partir de octubre.

El estudio muestra que octubre, noviembre y diciembre históricamente registran una recuperación significativa, con noviembre destacándose entre los meses de mejores retornos promedio durante los años de elecciones de medio término.

La mejora coincide con una reducción de la incertidumbre una vez definido el escenario electoral y la composición del Congreso, lo que históricamente ha favorecido una mayor predisposición al riesgo.

Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, espera volatilidad hacia las elecciones, aunque con posibilidad de una tendencia alcista.

“Los meses que se avecinan, creo que van a estar marcados por un aumento en la volatilidad de cara a las elecciones de medio término en EEUU. Creo que podemos ver alguna suba adicional en los índices de cortísimo plazo”, comentó.

En base a las alternativas de inversión, Ruggieri explicó que se muestra constructivo con el segmento de software e infraestructura en la nube.

Más precisamente me gusta Microsoft (MSFT) que convalidó un muy buen balance. El castigo que sufrió Oracle (ORCL), fue demasiado y lo veo como una oportunidad de corto plazo, algo parecido observo en Globant (GLOB), en donde si logra traccionar el desarrollo que está llevando adelante en AI Pods, es probable que hayamos visto que lo peor ya paso”, sostuvo.

Por su parte, Joaquin Álvarez, CEO de Fincoach coincide en que este año en particular, no solo tenemos que estar atento a las elecciones, sino también a la política monetaria de la Fed, el futuro de la política fiscal en Estados Unidos, la guerra con Irán y también el ciclo de inversiones de CapEx.

Cuando vemos el rendimiento de largo plazo de las acciones, vemos que lo que termina influyendo es el desarrollo o el desempeño de la economía, el mercado laboral, las valuaciones y las ganancias. Y en todos estos puntos vemos cómo señales relativamente positivas. Por ello seguimos constructivos con acciones americanas”, dijo Álvarez.