A medida que se acercan las elecciones legislativas, el mercado seguirá de cerca la evolución del humor social ya que puede anticipar el nivel de respaldo electoral del oficialismo y las expectativas sobre la continuidad del actual programa económico.
Cual es el impacto en los bonos y qué estrategias de inversión recomiendan los analistas de cara a las elecciones
Calentar motores hacia las elecciones
El mercado mira cada vez más de cerca los indicadores de humor social como un driver clave sobre el futuro de los activos financieros.
La semana pasada se dio a conocer el Índice de Confianza al Gobierno (ICG) de UTDT y en el que en julio retrocedió 6% respecto del mes anterior.
De esta manera, dicho indicadores se ubicó en el nivel más bajo de la gestión de Javier Milei, igualando el mínimo observado en septiembre de 2025.
La caída fue generalizada en todo el país: el Gran Buenos Aires registró el mayor descenso mensual (-10,9%), seguido por la Ciudad de Buenos Aires (-5,6%) y el Interior (-4,7%).
Aun así, el Interior continúa siendo la región con mayor nivel de apoyo al Gobierno, con 41,8 puntos, mientras que el GBA exhibe el menor nivel de confianza, con 32,6 puntos.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el ICG acumula una baja cercana al 32% a nivel nacional, reflejando un desgaste gradual del respaldo social.
De cualquier manera, el ICG continúa en niveles superiores a los que exhibían otras administraciones en momentos de fuerte desgaste político, lo que indica que, si bien el respaldo al Gobierno se debilitó en los últimos meses, todavía mantiene una base de apoyo relativamente sólida en términos históricos.
Con las elecciones legislativas cada vez más cerca, la evolución de este indicador será seguida de cerca por el mercado, ya que puede ofrecer señales tempranas sobre las perspectivas electorales del oficialismo y, por ende, sobre la continuidad del programa económico.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, mantiene de cerca los indicadores de humor social como driver clave sobre los activos financieros.
“Si bien todavía falta más de un año, los indicadores de confianza y aprobación son clave para comenzar a imaginar la elección 2027. El mercado mira particularmente el Índice de Confianza al Gobierno de UTDT (ICG), debido a que en las últimas décadas tuvo una correlación del 70% con el porcentaje de votos positivos que obtuvieron los oficialismos en elecciones nacionales”, detalló.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, explicó que la dinámica de las variables de la economía real es clave para el humor social y las mismas irán ganando peso relativo en la discusión de mercado a medida que nos adentremos en el ciclo electoral 2027.
“La economía muestra ´dos velocidades´, con un desempeño altamente positivo para sectores vinculados a actividades primarias como el agro, hidrocarburos y minería y un estancamiento para sectores como industria, comercio y construcción. Estos sectores rezagados son los empleo intensivos, algo que se refleja en un empleo y salario real privado registrado que aún no repunta”, detalló.
En ese sentido, Franco remarca que, “si bien el desempeño positivo de los ganadores eventualmente puede traer un arrastre hacia otros sectores, la pregunta de qué tan rápido pueda hacerlo es clave para pensar en el humor social y el grado de apoyo que tendrán las distintas opciones electorales del año”.

Los analistas de Cohen remarcan que existen drivers clave que mira hoy el mercado entre las que se destacan la continuidad en el proceso de compras de reservas, las cuentas externas, el regreso a los mercados de deuda global, la continuidad de las reformas y las elecciones de 2027.
Desde la compañía remarcan que es sobre este último punto donde se interrumpe la certeza y donde el mercado asigna el precio.
“La imagen del Gobierno viene en baja, afectada por una actividad que no repunta y por salarios que apenas superan a la inflación, y eso se refleja en la curva: los bonos que vencen después del mandato rinden bastante más que los cortos, una prima que descuenta el riesgo de que el programa pierda continuidad tras las urnas. Las reformas, las reservas y el acceso al mercado terminan descansando, en el fondo, sobre esa misma incógnita”, afirmaron.
La probabilidad de victoria de Milei
El mercado busca sacar como conclusión permanente cuál es la chance de que Milei reelija.
La experiencia de la derrota de Macri en 2019 y el regreso del kirchnerismo es algo que atemoriza al mercado ya que luego de la victoria de Alberto Fernández, el mercado de acciones local se desplomó más del 50% y el riesgo país se triplicó.
Por ello, a mas de un año de las elecciones, el mercado mira con atención los datos de humor social con dicha experiencia en la cabeza.
Yarde Buller llevó a cabo un ejercicio un poco más sofisticado en el que analiza el ICG junto con el subíndice de Condiciones Presentes correspondiente al Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT.
A dichos indicadores le aplicó ponderaciones del 63% y 36% respectivamente y con dicho indicador captura de manera más robusta la relación entre la confianza en el gobierno y los votos al oficialismo, con una correlación del 78%.
“Estos números sugieren que el oficialismo tendría actualmente una intención de voto en el rango 36,7% a 38,8%, manteniéndose competitivo y cerca de niveles de reelección”, remarcó Yarde Buller.
En esa línea, resalta que los niveles de confianza tienen una relación directa con el riesgo país, al ser termómetros del riesgo de reversión de políticas.
Una forma de analizar el riesgo es comparar el spread de los bonos argentinos (EMBI Argentina) con el de los bonos high yield de mercados emergentes.
Históricamente, ese ratio cayó hasta 0,75x en los momentos de mayor optimismo sobre la continuidad del rumbo económico (tras las legislativas de 2017) y llegó a 4x en episodios de máxima incertidumbre política, como las PASO de 2019 o el balotaje de 2023.
Hoy el ratio se ubica en 1,36x, lo que para Yarde Buller implica que el mercado asigna una probabilidad cercana al 80% de que continúe el actual esquema económico.
“Los Globales operan con una probabilidad implícita de 81% para un escenario de continuidad. El mercado ya está posicionado en la esquina optimista, dejando poco espacio para que una mejora en las expectativas políticas siga comprimiendo el spread”, afirmó Yarde Buller.
Los analistas de Adcap Grupo Financiero también ponen el ojo en los indicadores de confianza al Gobierno siendo este un driver clave para los activos locales.
Según remarcaron desde Adcap Grupo Financiero, el mercado descuenta una probabilidad del 83% de reelección de Milei.
Aun así, entienden que resulta muy pronto para extraer conclusiones firmes sobre las elecciones de 2027 a partir de este indicador.
“El deterioro del indicador merece seguimiento, aunque por sí solo aporta poca información sobre el desenlace electoral de 2027. La experiencia del gobierno de Mauricio Macri constituye una referencia útil ya que el ICG cayó casi de manera ininterrumpida hasta abril de 2019, pero en las elecciones generales Cambiemos logró retener la mayor parte de los votos obtenidos en las legislativas, aunque no le alcanzó para ganar”, comentaron.

Inversiones en bonos
El factor político termina siendo siempre un driver clave sobre los activos financieros ya que el giro de las políticas desde la izquierda hacia la derecha de manera sucesiva provoca una enorme volatilidad en los activos financieros.
Tras el acuerdo con el FMI, el respaldo financiero de Estados Unidos y la cercanía de las elecciones legislativas, la probabilidad implícita de reversión política en Argentina cayó hasta ubicarse cerca del 20%, uno de los niveles más bajos desde el inicio de la serie.
Esto implica que el mercado asigna aproximadamente un 80% de probabilidad a la continuidad del actual esquema económico, por lo que los bonos ya incorporan un escenario ampliamente favorable.
En consecuencia, el margen para que una mejora en las expectativas políticas siga impulsando una baja adicional del riesgo país es cada vez más limitado, mientras que cualquier sorpresa negativa en el frente político o económico podría tener un impacto relativamente mayor sobre las cotizaciones.
De esta manera, las decisiones de inversión resultan determinantes de cara al inicio de la previa electoral.

Respecto a las inversiones en dólares, Franco sostuvo que sigue viendo valor en los bonos globales el tramo medio y largo. A su vez, también favorece la curva de bonares cortos emitidos recientemente por el Tesoro.
“Reiteramos a Global 2035 (GD35) y al Global 2041 (GD41) como nuestras posiciones preferidas en Globales por la convexidad que ofrecen ante un eventual sendero de compresión hacia comparables, sin dejar de advertir que el timing dependerá de un frente externo que hoy juega en contra. En Bonares, el tridente Bonar 2027 (AO27), Bonar 2028 (AO28) y Bonar 2029 (AO29) sigue permitiendo calibrar duration con renta mensual, con las reaperturas del AO29 como vía de acceso en mercado primario”, indicó.
Los analistas de Criteria se inclinan también por bonares de distintos tramos de la curva.
“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el AL30 con posiciones complementarias en el AE38”, dijeron.
Evaluar el riesgo retorno
Dado el valor del riesgo país y el rally en los bonos, el mercado busca diversificar posiciones entre distintas clases de activos, es decir, bonos en dólares soberanos, junto con provinciales y corporativos.
En definitiva, el mercado evalúa el potencial de ganancia versus el potencial de riesgo hacia las elecciones, contemplando el valor actual del riesgo país.
Por ello, comienzan a aparecer recomendaciones de diversificar con otros bonos que podrían sufrir menos hacia las elecciones, en especial ante un resultado adverso para el gobierno.

En carteras de renta fija hard dollar, Yarde Buller opta por posiciones diversificadas.
“Seguimos viendo adecuado mantener una exposición del 25% en soberanos, 40% en provinciales y 35% en corporativos. Entre los soberanos seguimos priorizando GD35 y el AE38 apostando por un escenario de convergencia a los créditos B-, lo que deja-ría mayores retornos en el tramo largo”, comentó.
A su vez, detalló que, entre los subsoberanos, cobra sentido moderar el riesgo duration aumentando exposición a Córdoba 2029 (CO27D) y Mendoza 2029 (PMM29).
En corporativos redujo sensiblemente la duration, entendiendo que los corporativos argentinos ya operan con spreads muy inferiores a los corporativos high yield norteamericanos
“Las ONs o tienen demasiado espacio para la compresión de spreads sin un cambio de escenario más estructural. En ese marco, priorizamos Banco Macro 29 (BACGO), Telecom 31 (TLCMO) e YPF 31 (YMCXO). Así, queda conformada una cartera donde el riesgo duration se limita a las apuestas que buscan jugar el trade de normalización”, afirmó.
Con los riesgos electorales en la cabeza, desde Cohen no esperan que el riesgo país pueda perforar los 370 puntos.
“Consideramos que, bajo estas condiciones, el riesgo país no podría comprimirse más allá de la zona de los 370 a 400 pb. Si bien lo vemos poco probable, existe la posibilidad de una nueva mejora en la calificación durante el próximo año. Creemos que, para que eso suceda, primero hay que atravesar la barrera electoral de 2027 y, hasta que esa incógnita no se despeje, la relación riesgo-retorno no premia estirarse”, detallaron.
Por eso, y desde el lado de las inversiones, se muestran mas conservadores.
“Preferimos mantenernos en el tramo corto. Para perfiles conservadores, el AO27 (TEA del 3,9%) es una buena alternativa. Su vencimiento ocurre dentro de este mandato presidencial, paga cupones mensuales del 6% y ofrece flujos predecibles, lo que le asigna un riesgo de impago muy bajo”, sostuvieron.
Finalmente, agregaron también opciones con corporativos y provinciales.
“En corporativos es la forma de sumar plazo sin cargar con la beta política del soberano largo. Pampa Energía 2029 (MGCTO, TEA del 5,1%), Tecpetrol 2030 (TTCDO, TEA del 5,7%), YPF 2031 (YMCXO, TEA del 6,1%), Pluspetrol 2031 (PLC5O, TEA del 6,3%), TGS 2031 (TSC3O, TEA del 6,1%) y Vista Energy 2033 (VSCVO, TEA del 6,4%) son emisores de alta calidad que mostraron una menor volatilidad que el soberano en episodios de estrés”, dijeron.
Por último, en subsoberanos tienen una preferencia por provincias con fundamentos fiscales sólidos, resaltando los bonos de Córdoba 2035 (CO35, TEA del 7,9%), Santa Fe 2034 (SFD34, TEA del 7,4%) y CABA 2033 (BDC33, TEA del 6,16%), con una menor sensibilidad al riesgo soberano.




