El posicionamiento en pesos perdió parte del atractivo relativo que mostraba hacia comienzos de febrero. En paralelo, con un tipo de cambio real bilateral apreciado y con el MEP a 14% del techo de la banda, las estrategias en pesos quedaron más expuestas ante la posibilidad de un eventual ajuste cambiario.
“En este contexto, el balance riesgo-retorno favorece una reducción gradual de la exposición en pesos hacia una mayor dolarización de los portafolios. La compresión adicional en tasas nominales cortas dependerá de una desaceleración adicional de la inflación”, advierten en Delphos Investment.
Tasas en pesos
En las últimas dos semanas, las tasas nominales del tramo corto exhibieron una compresión notable, mostrando signos de recomposición en la liquidez del sistema. Sin embargo, las expectativas inflacionarias aumentaron desde la última licitación, lo que llevó a las tasas reales cortas a operar en terreno negativo.
“De esta manera sostenemos que, hacia adelante, una compresión adicional en las tasas se encuentra limitada por la capacidad del gobierno para retomar el ritmo desinflacionario que registró a comienzos del año pasado”, precisa el research.
Inflación
Contrariamente, el mercado descuenta una desaceleración más gradual de la inflación, desde niveles en torno a 2,2% de tasa efectiva mensual para los próximos tres meses, hacia niveles cercanos a 1,8% hacia fines de año.
Los incentivos para posicionarse en pesos son menos favorables que en febrero. En ese momento, el diferencial entre tasas reales en pesos y tasas reales en dólares se encontraba en niveles muy elevados, lo que implicaba una depreciación implícita elevada y tornaba atractivo posicionarse en el tramo largo de la curva Boncer como cobertura parcial ante una eventual corrección cambiaria.
Curva Boncer
Desde entonces, ese diferencial se redujo de forma significativa, tanto por la compresión en la curva Boncer como por una peor performance reciente de los Bonares.
En particular, se puede observar que el spread de tasas entre TZXD6 y AL30, que llegó a niveles de -0,5% hacia fines de enero, se amplió nuevamente hacia los niveles actuales en torno a -4%, reflejando una mejor performance relativa del Boncer frente al soberano en dólares.
Compresión
A su vez, el potencial de compresión hacia el mejor momento de la curva Boncer también se redujo de forma significativa. En la comparativa entre la curva actual contra el mes anterior, el upside potencial al mejor momento del TZXD6 pasó de 3,3% a 0,8%, para el TZXM7 de 3,7% a 1,3% y para el TZXD7 de 4% a 2,3%.
De este modo, gran parte del recorrido hacia los mejores momentos de la curva de tasas reales ya fue capitalizado. Si bien los upsides al mejor momento para los instrumentos tasa fija son mayores, las expectativas inflacionarias en ese entonces y los datos de inflación eran más optimistas.
En aquel momento, el consenso del mercado descontaba registros de inflación de 1,9% para diciembre y enero, y una desaceleración hacia 1,7% mensual entre febrero y abril. Sin embargo, los datos efectivos resultaron sensiblemente más elevados, al ser de 2,8% en diciembre y de 2,9% en enero pasado.




