

En esta noticia
- <b>Una biografía atravesada por el arte, la política y la economía</b>
- <b>Del Derecho a la banca: el camino hacia JP Morgan</b>
- <b>Qué hace JP Morgan en la Argentina y por qué apuesta al país</b>
- <b>El peso simbólico del banco y la lógica de los mercados</b>
- <b>“Esta vez es diferente”: inflación, estabilidad y largo plazo</b>
Facundo Gómez Minujín llegó a JP Morgan por una ola. Literalmente. No fue una metáfora sobre el azar ni una forma elegante de explicar un contacto fortuito: una ola, en una playa de Brasil, arrojó a un desconocido encima de su madre, Marta Minujín, durante unas vacaciones familiares. Aquel hombre pidió disculpas en inglés, los invitó a cenar esa misma noche y resultó ser Stephen Darch, entonces gerente general de Morgan Guaranty Trust Company of New York, el viejo JP Morgan. De esa escena improbable —más cercana a una película que a un manual de finanzas— surgió el primer hilo de una historia que terminaría décadas después con Gómez Minujín al frente del banco más grande del mundo en la Argentina.

Ese recorrido vital, atravesado por el cruce permanente entre arte, política y economía, fue uno de los ejes de la extensa entrevista que Gómez Minujín concedió al programa Sello Argento, conducido por Jairo Straccia y emitido por El Cronista Stream. Allí, el CEO de JP Morgan Argentina combinó recuerdos personales, definiciones sobre el rol del banco en el país y una mirada contundente sobre el momento económico argentino, que definió como distinto a los ciclos anteriores.
Una biografía atravesada por el arte, la política y la economía
Hijo de Marta Minujín, una de las artistas plásticas más disruptivas y reconocidas del país, y de Juan Carlos Gómez Sabaini, economista que ocupó cargos en distintos gobiernos —desde la gestión de Aldo Ferrer hasta las administraciones de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa—, Gómez Minujín creció en una casa donde convivieron dos mundos opuestos. “Creo que probablemente tengo más la personalidad de mi madre, pero más el día a día y el hábito de mi padre”, explicó.
En su casa se hablaba de Andy Warhol y de política tributaria, de performances artísticas y de crisis económicas. Mientras su madre imaginaba obras conceptuales, su padre absorbía las rutinas domésticas y cargaba con el peso del estrés de la función pública. “Mi padre volvía muchas veces a casa a las diez u once de la noche, con un estrés brutal. Canalizaba todo por el estómago y tuvo úlceras. Cuando dejó la función pública, se le pasó”, recordó.
Del Derecho a la banca: el camino hacia JP Morgan
Aunque creció rodeado de debates económicos, Gómez Minujín no eligió estudiar economía sino Derecho. Una prueba vocacional lo ubicó entre la arquitectura, el periodismo y la abogacía. Optó por esta última con una lógica pragmática. “Pensé: si quiero ser periodista y estudio abogacía, puedo ser periodista; pero si quiero ser abogado y estudio periodismo, no voy a poder”, explicó.
La conexión con JP Morgan no surgió de un plan de carrera sino de aquella escena azarosa en Brasil. Tras el encuentro en la playa, su madre le preguntó a Darch si conocía algún abogado vinculado con Estados Unidos. El ejecutivo le pasó el contacto de Emilio Cárdenas, abogado externo del banco. Gómez Minujín entró a trabajar en su estudio, se especializó en temas financieros, viajó a Estados Unidos y, al regresar al país en 1992, terminó incorporándose a JP Morgan de manera interna.
“Es así como la vida te lleva para un lado”, resumió. Desde entonces, construyó una carrera de más de tres décadas dentro del banco, que lo llevó a presidir las operaciones en Argentina y otros países de la región. El verdadero cambio, señaló, se produjo cuando pasó del asesoramiento legal a la toma de decisiones ejecutivas. “Ahí sí hubo un switch, porque pasás de la parte de asesoramiento a la parte de decisión”, explicó.
Qué hace JP Morgan en la Argentina y por qué apuesta al país
Consultado sobre qué hace exactamente JP Morgan en la Argentina, Gómez Minujín buscó desarmar algunos mitos. Aclaró que, fuera de Estados Unidos, el banco no opera como entidad minorista sino como banca de inversión y de servicios corporativos. “Es un banco que maneja capital e inversiones para empresas, personas de alto patrimonio y entidades públicas”, sintetizó.
En el país, JP Morgan emplea a unas 4.000 personas. De ese total, entre 200 y 250 trabajaron directamente en banca de inversión, trading, pagos y colocación de deuda. El resto integra el centro de servicios, que brinda soporte global en áreas como tecnología, legales, compliance y análisis financiero. “La mitad de la gente es del área de tecnología”, precisó.
La instalación de ese centro de servicios en la Argentina no fue automática. El banco evaluó distintos países de la región y organizó una competencia interna basada no solo en costos, sino también en variables como nivel educativo, dominio del inglés y capacidad creativa. “Había índices que medían cuán propensa es una persona a desafiar normas y cambiar procesos”, explicó.
La decisión se tomó durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en un contexto económico complejo. Gómez Minujín defendió la apuesta frente a las dudas internas. “No importaba el gobierno que estuviera. Los políticos quieren que haya empleo”, sostuvo. Incluso consultó al entonces presidente del Banco Central, quien avaló la iniciativa.
Desde entonces, el centro no dejó de crecer. Cada año, Gómez Minujín presentó planes de expansión ante Jamie Dimon, CEO global del banco. “Nunca me dijeron de cerrar. Al contrario”, afirmó. Actualmente, JP Morgan proyecta llegar a 5.000 empleados e invertir unos 500 millones de dólares en infraestructura inmobiliaria para ubicarlos.

El peso simbólico del banco y la lógica de los mercados
Sobre el peso simbólico del banco, reconoce que en la Argentina JP Morgan quedó asociado históricamente al riesgo país. “En el imaginario colectivo existe la idea de que el banco baja o sube el pulgar a un país”, explica, aunque aclara que se trata de índices automáticos elaborados por áreas independientes de research. “No hay una persona digitando eso”, remarcó.
Esa independencia, subraya, responde a regulaciones estrictas que separan a los analistas de los banqueros. “No puede haber ni un mail entre un banquero y un analista”, explica. Esa división, admitió, genera tensiones con gobiernos y empresas cuando los informes resultaron negativos. “Tiene un impacto tremendo y yo no puedo hacer nada”, afirmó.

“Esta vez es diferente”: inflación, estabilidad y largo plazo
Al referirse a Jamie Dimon, Gómez Minujín lo define como “el banquero más importante del mundo”, con una visión de largo plazo basada en estabilidad. Destaca su perfil patriótico y su decisión de alinear al banco con intereses estratégicos de Estados Unidos. “Se pregunta cómo puede ayudar a su país”, explicó, y citó el caso de cómo apoyó financieramente la recuperación de Detroit tras la crisis de 2008.
Esa lógica de largo plazo fue la que trasladó a su mirada sobre la Argentina. Frente a la pregunta sobre si “esta vez es diferente”, Gómez Minujín es categórico: “Estoy muy seguro de que esta vez es diferente”.
El ejecutivo agumenta que la inflación desorganizó a la sociedad y alimentó la corrupción y las ineficiencias. “No sabés cuánto vale el agua, cuánto vale un cuaderno”, describió. En ese sentido, destacó la baja de la inflación y el equilibrio fiscal como condiciones centrales. “Bajar la inflación y no tener déficit va a generar un efecto muy positivo”, sostuvo.
También rechazó la idea de que los bancos se beneficiaran con la emisión de deuda soberana. “Los fees que deja la deuda soberana son mínimos. Es mucho más importante que al país le vaya bien”, afirmó, y remarcó que el verdadero negocio es el financiamiento corporativo.
Sobre el actual Gobierno, valora la convicción en esos principios. “Veo un presidente que tiene una convicción en estos puntos como nunca lo tuvo ningún otro”, sostuvo. Recordó el clima de incertidumbre previo a las elecciones y afirmó que la estabilidad comenzó a consolidarse.
“Este va a ser un año con más exportaciones, menos inflación, crecimiento y estabilidad”, anticipa. Para Gómez Minujín, ese proceso no solo impactará en los mercados, sino también en la vida cotidiana. “Al argentino en general lo va a tranquilizar”, concluyó.


