Pese a la tregua anunciada por Donald Trump, el mercado recalibra expectativas tras 26 días de guerra en Irán: ayer volvieron a subir las cotizaciones de las energéticas.
El alza del barril de petróleo, que trepó 39% desde el 28 de febrero y ya opera entre u$s 90 y u$s 100, impulsa a la inflación global y genera un shock financiero, con el dólar que se fortalece frente a las monedas emergentes y los bancos centrales que mantienen altas las tasas. En los mercados, el efecto dominó derrumbó a la mayoría de las acciones.
La excepción a la regla son las petroleras y Argentina tiene sus ganadores: Vista, YPF y Pampa Energía protagonizan un rally que captura la atención de los inversores.
La compañía liderada por Miguel Gallucio subió 25% desde que Donald Trump bombardeó por primera vez Irán. En las últimas ruedas, tocó máximos históricos al operar a u$s 73. YPF subió 22% desde que comenzó el conflicto. La ganancia de Pampa fue más modesta: 9% desde que estalló la guerra.
Argentina ofrece un activo muy buscado hoy en el mercado: seguridad geopolítica. No está expuesto directamente expuesto a la guerra ni a la disrupción del suministro y la renta variable local saca ventaja, pero los papeles avanzan a distinto ritmo. “La única acción argentina que ofrece exposición pura a petróleo y gas es Vista y lógicamente se ha visto beneficiada por los precios superiores de Brent. El mercado parece estar moviéndose de un consenso de guerra con resolución rápida a un escenario donde disrupciones en la cadena global de hidrocarburos se extiende por un período más largo”, aseguró a El Cronista Ezequiel Fernández, director de research corporativo en Balanz.
Damián Brik, analista financiero, explicó los fundamentos de su apuesta a largo plazo por Vista: “Tiene bastante potencial. No sabemos cuánto durará la guerra, pero costará reponer el faltante de petróleo. Los futuros a diciembre están en u$s 85, así que es probable que todo este año haya precios entre u$s 20 y u$s 30 por encima del guidance que tenía la compañía”. Antes de la guerra, preveían un Brent promedio de u$s 65 por barril para 2026
Piedad Ortiz, chief economist de Wise Capital, proyecta el potencial del tridente energético: “Estas acciones se ven impactadas de manera positiva por la dinámica del petróleo y, si el conflicto se prolonga (que parece ser lo más probable), el Brent podría alcanzar valores de hasta u$s 120 y u$s 135 por barril, e incluso u$s 150 en casos de interrupción de suministro. En este contexto, YPF podría subir entre un 25% y un 50% adicional, sobre todo, si se considera el desarrollo upstream en Vaca Muerta y las proyecciones en exportación, que alcanzarían entre u$s 13.500 millones y u$s 14.000 millones”. “En el caso de Vista, que posee una menor deuda relativa, la reacción es más fuerte, con escenarios de crecimiento entre 15% y 60%”, agrega la analista.
El otro papel que luce atractivo es Pampa. “Podría presentar un upside de hasta 20% debido a su diversificación, donde la energía eléctrica se encuentra con un mercado desregulado y además se beneficia del rally del precio del crudo”, estima Ortiz.
Con el RIGI como paraguas para atraer inversiones, el desafío del sector energético argentino es que se consolide la estabilidad macroeconómica, que los precios de los combustibles locales acompañen a los internacionales y que la seguridad jurídica se perpetúe en el tiempo, más allá de los cambios de administración.
Ante el creciente riesgo geopolítico, el mundo busca fuentes de suministro de petróleo y gas. Vaca Muerta ya levantó la mano y dio el presente.





