El panorama financiero de la Argentina tomó centralidad a partir de la Agentina Week, Que se realizó en Nueva York. En ese sentido, un elemento clave es la evolución del crédito, atada a la economía real y a las tasas de interés, así como el dólar y el mercado de capitales. Sobre estos tres temas, habló en una entrevista exclusiva con El Cronista el economista y director Ejecutivo del Centro de Análisis Económico Equilibra, Martín Rapetti, quien señaló que “la situación en el mercado de cambios, que en la Argentina puede ser con facilidad apremiante, está en una situación bastante holgada”.
Asimismo, alertó sobre la importancia de resolver el problema de la morosidad en los bancos, tanto en empresas, como en las familias y señaló los riesgos de una economía estanflacionaria. Esos temas y la incidencia del contexto internacional en la Argentina, como una variable que altera el orden económico y financiero, fueron ejes clave de esta entrevista.
¿Cómo ve la evolución del perfil financiero de la Argentina? ¿Cómo evalúa el proceso de adquisición de reservas por el BCRA?
El Banco Central logró, desde fines del año pasado, principios de este, sobre todo, comprar muchas reservas en el mercado cambiario y al mismo tiempo el tipo de cambio nominal cayó, o sea que el peso se apreció nominalmente en términos reales. Eso demuestra que hay una situación de tranquilidad y de demanda de activos domésticos o, mejor dicho, de liquidez de base monetaria. Por otro lado, muchas provincias han colocado deuda en dólares en los mercados de capitales. La oferta privada del mercado cambiario estuvo, de hecho, apuntalada también por estas emisiones. Y el riesgo país tuvo una dinámica de contracción que después se detuvo y empezó a rebotar ya sobre finales de febrero.
Sobre ese panorama, se agrega el conflicto bélico en Irán, que tiene por un lado el efecto positivo de que por ahí mejora el balance comercial de la Argentina, porque somos ahora exportadores netos de energía, y porque también mejoró un poco el precio de las commodities agropecuarias, pero como los mercados internacionales se vuelven más inciertos, buscan liquidez y calidad y eso afecta a nuestro país.
Se desprenden de los activos más riesgosos, y entonces eso hizo que el riesgo país volviera a subir un poco más. Me genera cierta preocupación porque vamos caminando hacia 2027, que es un año electoral, donde hay muchos vencimientos, y el tema del acceso del Tesoro Nacional a los mercados internacionales es muy relevante. Y como tercera dimensión de lo financiero también hay que mirar que hace ya varios meses la morosidad en los créditos bancarios, sobre todo, a las personas, no tanto a las empresas, ha empezado a incrementarse.
¿Por qué cree que creció tanto la irregularidad?
Claramente, hubo una caída significativa del poder de compra de los ingresos. Si uno lo lleva a lo que ahora se llama el ingreso disponible, todavía mayor, porque no solo subieron más los precios que los ingresos, sino que además un conjunto de gastos que son más inelásticos, alquiler, pero sobre todo transporte, electricidad, gas, todo eso aumentó bastante más, que no se captura en el IPC. Entonces, la pérdida de poder adquisitivo para otros gastos cayó fuertemente.
Entonces, la pérdida de poder adquisitivo para otros gastos cayó fuertemente. Nosotros las tenemos estimadas más o menos en 13 puntos porcentuales.
Nosotros las tenemos estimadas más o menos en 13 puntos porcentuales, si se toma como referencia los primeros nueve meses de 2023. Eso afecta la capacidad de gasto de las familias y, como hubo inicialmente un aumento, una mayor provisión de crédito, ese crédito sin recuperación significativa del poder de compra se volvió difícil de pagar, ese crédito además le subió muy fuerte la tasa de interés en la segunda mitad del año pasado, entonces mucha gente que falla en pagar la primera cuota directamente, por ejemplo.
El tema de la mora, ¿es una prioridad hoy para el Gobierno?
Eso obviamente repercute en las provisiones que tienen que hacer cada uno de los bancos por riesgo crediticio y daña la calidad de la hoja de balance de las entidades y también la liquidez. Entonces, es un tema que no se ha detenido y creo que va a seguir ese proceso. El Gobierno podría, como objetivo de política económica, sobre todo monetaria, aumentar la liquidez de la economía y que la tasa de interés baje. Eso, obviamente, ayudaría a los que están endeudados.
Además, hay otra cosa importante, que, si bien me concentré en que hay mora en las familias, en las empresas también hay iliquidez y la tasa de interés es alta. Eso golpeó fuerte y ha afectado el funcionamiento de las empresas. Por eso también estamos viendo tanto recorte de empleo formal, por ejemplo. Las empresas están teniendo otro recorte de gastos, están pateando este problema de liquidez, de que la caja de las unidades productivas, o de los agentes de la economía, está tensionada.
Se ve en las familias, que justamente no pagan los créditos, se ve en las empresas que tienen que recortar gastos, y se ve en las provincias o municipios, muchas veces, que tienen problemas. Salen en los diarios las noticias de que policías en una provincia o maestros en otra reclaman reajustes y las propias provincias o municipios están teniendo problemas y están pateando el pago a muchos proveedores.
Entonces, el problema de liquidez es un problema que lo vemos muy nítidamente en la morosidad de las personas físicas, en las familias, pero también se los puede ver de esta otra manera, como te decía recién, en las empresas y los gobiernos subnacionales. Y eso afecta mucho la posibilidad de crecimiento de la actividad económica. Es uno de los factores que está detrás de que la economía esté virtualmente en una situación estanflacionaria.
¿Le parece que ya estamos en una etapa de estanflación?
Es una economía que la actividad general ha estado muy planchada, sorprendió mucho el dato de diciembre, por eso hay que tomarlo con un poco de cautela, porque hay que esperar a ver algunos datos más. Sin embargo, cuando uno mira el proceso económico, la actividad general está levemente en subida.
El tema es que esa subida está muy asociada a dos o tres sectores en particular que han crecido, que son básicamente agro, energía, minería y algún otro más. El resto cayó o está estancado en una situación donde la inflación sigue relativamente alta. Está, desde principios de 2025, en 2,3% o 2,2% mensual y apenas ha subido un poco en los últimos meses. Es una economía que sigue estando en esa tasa de inflación y menos actividad.
¿Y cómo ve el tipo de cambio hoy y cómo afecta esto en la industria, en el sector productivo?
Se puede definir al nivel adecuado el tipo de cambio de diferentes maneras. Si se quisiera tener una política que promueva actividades como la industria, debería estar más alto. Entonces, si uno quisiera una política más de orientación productiva para favorecer esos sectores o para estimularlos porque uno cree que en el desarrollo de esos sectores está asociado el desarrollo del país, bueno, eso requiere un determinado nivel del dólar más alto. Después, uno puede decir que no va a intervenir en el dólar, que esa es la postura del gobierno hoy.
Eso es lo que uno puede llamar el dólar de equilibrio de la economía, pero hay cepo todavía. Entonces hay una restricción sobre la demanda que todavía funciona, tanto para empresas como para personas porque rigen las restricciones cruzadas. Pero también lo que noto es que la demanda de dólares de los argentinos no se satisface con el superávit comercial que genera el sector Oil & Gas. Con lo cual, con estas premisas, para mí, el dólar de equilibrio de la economía es más alto que la actual. ¿Cuánto? No lo sé.
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