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La posición vendida del Banco Central en futuros creció por primera vez en nueve meses en junio y cerró el mes en u$s 492 millones.

“Si bien el BCRA parece seguir manteniendo las operaciones de mercado abierto en la curva dólar linked como principal instrumento para influenciar el dólar, la planilla mensual de reservas indica que el Central volvió a ampliar su short de futuros durante el mes pasado”, advierten desde la consultora 1816.

Recuerdan que entre septiembre del año pasado y mayo de este año la posición vendida del BCRA en futuros cayó de u$s 6875 millones a apenas u$s 193 millones.

Sintonía fina

Maximiliano Ramírez, director de Lambda Consultores, advierte que el incremento de la posición vendida en junio es pura sintonía fina y estacionalidad, no un cambio en el plan de fondo.

“La clave acá es entender que el BCRA hizo un trabajo enorme los meses previos al reducir ese stock desde casi u$s 6900 millones a prácticamente cero en mayo".

“Esa limpieza profunda es justamente lo que hoy le devuelve el poder de fuego y el margen de maniobra para salir a abastecer la demanda de cobertura típica de un cierre de trimestre sin estresar su balance”.

Estrategia

La estrategia estructural no se mueve de su objetivo. El BCRA sigue usando la curva de bonos dólar-linked en el mercado abierto como su principal termómetro e instrumento de transmisión para marcar la cancha en el tipo de cambio.

Los futuros pasaron de ser una herramienta de intervención masiva a un simple amortiguador temporal. La entidad vende contratos cuando el mercado busca cobertura estacional y los desarma rápidamente en cuanto vuelve la calma, evitando generar una bola de nieve de emisión futura.

Dato clave

Para Ramírez, un dato clave a mirar de acá en adelante es la brecha entre las tasas implícitas de A3 y el ritmo del crawling peg.

“Mientras el BCRA logre que los contratos de futuros sigan convergiendo sin saltos discretos, este repunte marginal de la posición vendida se va a consolidar en el mercado como lo que realmente es: una administración de riesgos eficiente y controlada, en lugar de una señal de debilidad en las reservas”.

BCRA se rearma

Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras, cree que después de la tensión pre electoral de 2025, y con la llegada de la calma cambiaria, el BCRA comenzó a rearmarse en cuanto a poder de fuego achicando sin pausa su posición vendida en futuros.

“El encargado de ofrecer cobertura pasó a ser el Tesoro a través de bonos dólar linked, aunque en la rueda el que venda sea BCRA. En última instancia son bonos emitidos por el Tesoro”, señala.

Dolarización

Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, agrega que los dólar linked no son sólo cobertura para empresas sino, al mismo tiempo, la herramienta con la que el Gobierno evita que esa cobertura se traduzca en dolarización.

Para la empresa, la lógica es directa: pasivos en dólares, ingresos en pesos, exposición a un salto del oficial, y una forma de cubrirse sin salir del circuito local. Compra dólar linked, sigue en pesos, y el capital ajusta con el tipo de cambio oficial.

Para el Gobierno, esa misma cobertura cumple una función adicional: “Cuando el mercado percibe que el oficial está atrasado respecto de sus expectativas, la reacción natural es dolarizarse, o sea, comprar dólares, presionando reservas. El dólar linked le da a esa demanda una salida en pesos: la empresa se cubre igual, pero el Estado no pierde reservas en el proceso”, detalla Camusso.

Dólar linked

Sólo en junio y julio, el BCRA vendió cerca de u$s 3000 millones en estos bonos, tres veces más de lo que usó en intervención de futuros, que fueron u$s1000 millones, puntualmente para absorber esa demanda de cobertura sin tocar el mercado oficial.

“Cada canje que extiende plazos no elimina esa presión: la administra y le compra tiempo al programa. Las empresas obtienen protección real. El Gobierno obtiene una válvula de escape que no consume reservas. Es la misma operación vista desde los dos lados del mostrador”, concluye Camusso.