Wall Street sin apetito argentino

Argentina a contramano: por qué los activos locales no logran subirse al rally global

Las acciones argentinas se desacoplan de Wall Street y de la dinámica de los mercados emergentes. El riesgo país argentino es de los más altos del mundo y faltan noticias positivas para reactivar la demanda de los activos locales.

Hay una clara disparidad entre la dinámica que están mostrando los activos argentinos y lo que ocurre con el resto del mundo financiero. Las acciones locales están en zona de mínimos, lo opuesto a lo que ocurre con los papeles en Wall Street o en los mercados emergentes. Los bonos soberanos tampoco escapan a esta realidad. 

Para los analistas, el castigo para las acciones responde a la falta de drivers positivos y al alto nivel de riesgo país. Los inversores no parecen dispuestos a apostar por ellas, a pesar de que podrían parecer atractivas dado su bajo precio. La caída de los bonos y las acciones muestra el interés del inversor por deshacerse de activos argentinos. No llegan los dólares, en un mundo en el que los emergentes están recibiéndolos a una velocidad récord.

En los últimos 6 meses, la Argentina fue en la dirección opuesta de lo que ha ocurrido en Wall Street. El mundo accionario global está en máximos históricos mientras que los ADR locales operan en zona de mínimos.

En ese período, las acciones norteamericanas medidas por el S&P500 subieron un 16,6% mientras que las emergentes suben casi 30%. Las acciones de Brasil y de Latinoamérica, en tanto, han ganado desde agosto a la fecha un 10% y 23% respectivamente.

En cambio, desde agosto las acciones argentinas en Nueva York se desplomaron. Los papeles de YPF cayeron 48% desde entonces, similar al desplome del Grupo Financiero Galicia, el Banco Macro y el Grupo Supervielle, que retrocedieron 43% en promedio. En ese lapso, Telecom perdió un 28% mientras que Edenor cedió cerca de un 14%. Pampa, en cambio, logró mantenerse positivo, pero apenas sube 2%.

Dicho de otra manera, las acciones argentinas no han podido acompañar el buen momento que atraviesa el mundo financiero global, pese al desafiante contexto que impuso la pandemia de coronavirus. Los desafíos macroeconómicos y la desconfianza de los inversores para con los activos locales hace que, pese a que los precios sean bajos, aun no exista el interés de que Wall Street se vuelva a enamorar de activos locales.

Ezequiel Fernández, head de Research Equity & Credit de Balanz, cree que los ADR argentinos, a excepción de MELI y GLOB, no lograron terminar de acoplarse al rally global de los últimos meses por la visión negativa sobre la macroeconomía local. Fernández agrega, además, que han disminuido las expectativas sobre la posibilidad de que un acuerdo con el FMI lleve a la implementación de un plan económico ortodoxo.

Según el especialista de Balanz, la soja y el viento de cola para emergentes ayudaron, pero con la corrección de estas últimas semanas, el Merval está solo 9% por encima en los últimos tres meses versus un 25% arriba para el índice MSCI Latinoamericano.

Con mal arranque en 2021, las acciones argentinas en Wall Street valen hasta un 6% de lo que costaban en 2018

"Todavía estamos un 15% por encima de los u$s 275 que han actuado como piso del Merval desde las primarias del 2019, por lo que habría que ser cautos en renta variable", proyectó.

El jefe de mesa de acciones de un banco local explica que el mercado percibe la falta de abordaje de los problemas de fondo. Y a ello agrega que difícilmente puedan solucionarse dichos desafíos en un año electoral.

"Estamos frente a un año electoral y dejamos atrás un año con grandes desequilibrios económicos. El abultado déficit fiscal y la postergación del acuerdo con el FMI están poniendo nerviosos a los inversores. Las señales contradictorias del Gobierno junto con el empeoramiento de los números de la pandemia complican la dinámica económica y a los activos financieros hacia adelante. Argentina no logra aprovechar el contexto global debido a que el mercado no percibe que realmente se estén abordando los problemas y mientras ello no ocurra, seguiremos con la misma dinámica y con la falta de drivers para comprar activos locales pese a los precios bajos de los mismos", explicó.

El riesgo país influye

En niveles de casi 1500 puntos, el riesgo país argentino es uno de los más altos del mundo. La desconfianza de los inversores hace que se desprendan de bonos argentinos y que de esa manera, suba la tasa de interés de los mismos, desplazando al alza a dicho índice.

El valor de riesgo país coincide con la tasa de descuento utilizada en Argentina para valuar a los activos, de modo que si sube la tasa probablemente los activos valgan menos. Analistas señalan que ésta es una de las causas clave que explican la desvalorización de los activos locales.

Julio Calcagnino, research de TSA Bursátil del Grupo Transatlántica, señaló que el valor actual de una compañía se explica por el flujo de fondos futuros que la misma genere, descontadas a una determinada tasa de interés (tasa de descuento). El gran problema, según Calganino, que explica la baja valuación de los activos es que la tasa de interés es muy alta, lo cual disminuye el valor actual de las acciones.

"El costo de capital de las compañías está influida por el riesgo país. Se castiga a las compañías locales por estar sujetas a los riesgos macroeconómicos de la Argentina. Por lo tanto, la desvalorización de los activos locales es generalizada por los altos niveles de riesgo país que tenemos. La clave para ver una revalorización generalizada de los ADR es que justamente haya una corrección del riesgo país. Si bien el mundo accionario global está muy firme, a nivel local sigue influyendo el riesgo doméstico", dijo Calcagnino.

Ariel Manito, gerente comercial de PPI, remarcó que a nivel local son más las dudas que las certezas y que son muchos frentes abiertos sobre los cuales no hay definiciones claras. Además coincidió que es clave la dinámica del riesgo país para que mejoren los precios de los ADR.

"Las señales del Gobierno al mercado y la cantidad de frentes abiertos se resume en el rendimiento de la curva soberana, que luego del canje sigue en niveles de fuerte estrés. Hasta que el riesgo país no vaya a niveles normales, cualquier rally de corto plazo en acciones va a tener su techo muy cerca. En algún punto el mercado deberá empezar a valorar el premio y llevar bonos argentinos y creo que esa es la señal interna que podría habilitar un rally más sustentable en acciones", dijo Manito.

Por otro lado,  Julio Calcagnino indicó que ante la desvalorización general de los activos, lo que falta es que se den drivers para que gatillen los flujos para que los activos se revaloricen.

"En la medida en que empecemos a ver eventos tendientes a achicar la tasa de costo de capital de las empresas para descontar los flujos, vamos a ver una revalorización de los activos. Estos puede ser una buena cosecha, un acercamiento con el FMI, etcétera", dijo.

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Sin la llegada de dólares, Argentina pierde una oportunidad

Con la caída de los activos argentinos queda claro que no solo no han fluido dólares hacia la Argentina sino que de hecho, los mismos se han intentado escapar. Esto es algo que no está ocurriendo en el mundo financiero global. Es decir, los inversores buscan los mercados emergentes como destino para sus inversiones ya que ven potencial de crecimiento mayor respecto de lo que ven en economías desarrolladas.

En un artículo publicado por el Financial Times y en base al Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), se remarcaba que 30 países de economías emergentes han recibido flujo de dólares por u$s 17.000 millones en las primeras tres semanas de enero.

En la nota del  Financial Times agregaban que tras el éxodo récord de casi u$s 90.000 millones que provocó en marzo el inicio de la pandemia, los inversores regresaron a los mercados de acciones y bonos de mercados emergentes con casi u$s 180.000 millones en el cuarto trimestre, lo que elevó las entradas totales en los últimos nueve meses de 2020 a más de u$s 360.000 millones, según un conjunto de datos IIF más amplio que rastrea 63 economías emergentes. 

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