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Cuando las deudas se acumulan y hay más de un crédito pendiente, una de las preguntas más difíciles es por dónde empezar a resolver el problema. Para Gabriel Lentini, “El Doctor de tus Finanzas”, antes de buscar una solución financiera sofisticada hay que hacer algo mucho más básico: ordenar las cuentas personales y saber exactamente cuánto dinero entra y cuánto sale.
En el actual contexto argentino, en el que las deudas crecen en las familias y cada vez hay más morosos con bancos y tarjetas de crédito, la primera recomendación del especialista es armar un pequeño presupuesto y dejarlo por escrito. El objetivo es conocer cuánto dinero queda efectivamente disponible cada mes y detectar en qué se está gastando.
Este ejercicio también obliga a revisar consumos que, en circunstancias normales, pueden parecer razonables, pero que deberían reconsiderarse cuando existe una deuda que está generando intereses.
Lentini pone un ejemplo cotidiano: aprovechar una promoción de tres vinos al precio de dos puede parecer una buena compra, pero deja de serlo si ese dinero podría utilizarse para reducir una deuda.
“Si tengo deudas, mi recomendación particular es dejar de tomar vinos y afrontar la deuda”, plantea el especialista.
Qué deuda conviene pagar primero
Una vez ordenados los gastos, el segundo paso es conocer cuánto cuesta cada una de las deudas.
Esto resulta especialmente importante para quienes tienen varias líneas de crédito pendientes, porque no todas cobran la misma tasa de interés. Lentini recomienda comunicarse con el banco o con la entidad acreedora y preguntar directamente cuál es la tasa que se está pagando y bajo qué condiciones podría refinanciarse la obligación.
Si existen varias deudas, el criterio para establecer prioridades debería ser el costo financiero: conviene dirigir primero los esfuerzos hacia aquellas que cobran las tasas más altas.
La razón es sencilla. Cuanto mayor sea la tasa, más rápidamente crecerá la deuda si permanece impaga. Es lo que Lentini describe como una “bola de nieve”: las obligaciones más caras son también las que tienen mayor capacidad de deteriorar las finanzas personales con el paso del tiempo.
Renegociar plazo, monto y tasa
Antes de comenzar a cancelar las obligaciones, existe otra alternativa que vale la pena explorar: negociar con el acreedor.
Según Lentini, una persona endeudada debería intentar renegociar tres variables: el plazo, el monto y la tasa de interés. Si esa posibilidad no está disponible, la prioridad vuelve a ser reducir primero las deudas que resultan más caras.
Así, el esquema para ordenar las deudas puede resumirse en una secuencia: conocer cuánto dinero queda disponible después de los gastos esenciales, eliminar consumos prescindibles, identificar el costo de cada crédito, intentar una refinanciación y destinar el mayor esfuerzo posible a cancelar las obligaciones con tasas más elevadas.
El error de pedir un crédito para pagar otro
Hay una estrategia que puede parecer una salida rápida cuando las cuotas se acumulan: pedir un nuevo préstamo para cancelar los anteriores.
Lentini advierte que esta decisión puede terminar siendo contraproducente.
El problema está relacionado con el perfil crediticio de quien solicita el nuevo financiamiento. Si una persona ya mantiene varios créditos y busca tomar uno adicional, la nueva entidad puede interpretar que existe un riesgo mayor de incumplimiento.
Ese mayor riesgo puede traducirse en una tasa más elevada y, por lo tanto, en una deuda todavía más costosa.
En otras palabras, tomar deuda para pagar deuda no necesariamente resuelve el problema: puede trasladarlo hacia un crédito más caro.
Por eso, antes de buscar dinero nuevo, la recomendación de Lentini apunta a ordenar las finanzas existentes: hacer visible el presupuesto, recortar gastos que puedan postergarse, conocer las tasas que se están pagando y negociar con los acreedores.
En un contexto de múltiples obligaciones, la prioridad es clara: evitar que las deudas más caras sigan creciendo y concentrar allí primero los recursos disponibles.




