La oferta de activos dolarizados pasó de u$s 6244 millones a u$s 11.239 millones, lo que representa un incremento cercano a u$s 5000 millones.
Desde mayo la dolarización más que se triplicó. Cuáles son las causas y qué espera el mercado hacia el futuro del dólar. Las estrategias recomendadas.
Más dolarización de carteras
En las últimas semanas se incrementó fuertemente la oferta de instrumentos cambiarios al mercado por parte del sector público, es decir, activos vinculados al dólar, tales como los títulos dollar linked, bonos duales, futuros del BCRA y pasivos remunerados atados al tipo de cambio.
Dichos activos se encuentran en manos del sector privado.
En el corto plazo se observa un cambio muy marcado: luego de tocar un mínimo reciente de u$s 3211 millones en mayo, el stock aumentó a u$s 6.244 millones en junio y volvió a crecer hasta u$s 11.239 millones en julio, lo que implica un incremento cercano a u$s 5000 millones en un solo mes.
El principal factor detrás de este salto fue la estrategia del Tesoro de emitir una mayor cantidad de instrumentos dollar linked y bonos duales en las últimas licitaciones, permitiendo a los inversores cubrirse frente a un eventual movimiento del tipo de cambio sin recurrir directamente al mercado de dólares.
Esto refleja una demanda creciente por cobertura cambiaria en un contexto de mayor volatilidad del mercado y de incertidumbre asociada al proceso electoral, al mismo tiempo que el Gobierno busca canalizar esa demanda hacia instrumentos en pesos.

Jonathan Spitz, Head Sales Trader Individuos en Balanz, considera que se está evidenciando una estrategia de mayor cautela entre inversores al dolarizar sus portafolios con instrumentos atados al tipo de cambio.
“Después de dos años en los que la inflación avanzó a un ritmo mayor que la devaluación, durante el último bimestre vimos revertida la tendencia. A partir de esto y como medida de precaución muchos optan por cerrar posiciones en pesos y rotar hacia activos en dólares. Esto se combina con las primeras definiciones de armado de portafolios de cara a las elecciones del año próximo”, detalló.
Matías Ballestrín, jefe de Inversiones de Banco Piano, detalló que las carteras se están desindexando, es decir, yendo al dólar y a activos de cobertura.
“Las carteras de mediano plazo se están dolarizando y en parte yendo a la curva CER donde las tasas reales son más atractivas, sobre todo en el tramo medio, donde hay tasa del 7.5% y duration de 1.5 como referencia. Hoy la tasa en pesos de 2% mensual hacen más atractivo buscar tasa Hard Dólar o CER. Las carteras de inversores medios están en ese camino”, detalló.
En julio, la expansión de la cobertura cambiaria estuvo liderada por instrumentos linkeados al dólar.
Se colocaron u$s 3467 millones en el Dual TAMAR-Dólar Linked con vencimiento en enero 2028 (luego de la elección presidencial), a su vez que el stock de títulos dólar-linked “puros” en manos privadas aumentó otros u$s 1280 millones, entre colocaciones primarias e intervenciones del BCRA en el mercado secundario.
“El stock de cobertura cambiaria pasó de u$s 3210 millones a fines de mayo a más de u$s 11.240 millones actualmente, ubicándose a apenas u$s 4050 millones de los máximos registrados antes de las elecciones legislativas de octubre de 2025. Lo llamativo es que esta expansión se haya producido a más de un año de las elecciones presidenciales de 2027”, advierten desde PPI.
El mercado sospecha que existe cierta coordinación entre el tesoro y el BCRA y en el que se prioriza que la demanda por cobertura cambiaria sea provista por el Tesoro mientras que el BCRA compra divisas y acumula reservas.
En ese sentido, y en cuanto a la explicación sobre este proceso, desde PPI resaltan la labor en conjunta entre el tesoro y el BCRA.
“Nuestra lectura es que tanto la estabilidad cambiaria observada en julio (spot bajó 0,2% punta a punta) como las compras de reservas por u$s 2163 millones fueron posibles, en buena medida, gracias a este fuerte aumento de la oferta de cobertura oficial. Hacia adelante, la sostenibilidad del esquema dependerá de que ese ritmo de expansión pueda moderarse sin generar nuevas presiones sobre el mercado cambiario”, dijeron.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, afirmó que existe cierta coordinación entre el tesoro y el BCRA y parte del aumento de la oferta de bonos dólar linked se explica por el trabajo en conjunto entre ambos.
“El aumento de la oferta de instrumentos con cobertura cambiaria a través de las licitaciones de deuda del Tesoro ayuda a sostener el ritmo de compras de reservas del Central. Manteniendo los rendimientos de los títulos dólar linked en niveles atractivos, se incentiva la venta de dólares en el spot para capturar ese retorno”, indicó.

Lejos de los máximos
Aun con esta fuerte recuperación, el nivel actual de cobertura sigue siendo muy inferior al observado antes de las elecciones presidenciales de 2025, cuando alcanzó un pico de US$15.287 millones, y se encuentra muy lejos de los máximos registrados durante 2023 y comienzos de 2024.
Esto sugiere que, si bien el mercado incrementó significativamente su protección frente al riesgo cambiario en las últimas semanas, todavía no se observa un nivel de dolarización implícita comparable al de los episodios de mayor tensión cambiaria de los últimos años.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, remarco que más que una dolarización estructural de carteras, lo que se observa es una mayor demanda de cobertura cambiaria.
“El mercado incorpora una probabilidad más alta de deslizamiento del tipo de cambio nominal en la previa electoral, en un contexto donde el Gobierno busca acumular reservas y administrar el ritmo del tipo de cambio. Por eso crece la demanda de instrumentos dólar linked y duales”, sostuvo
En esa línea, agregó que los inversores no necesariamente abandonan las posiciones en pesos, sino que buscan preservar el carry incorporando protección ante un eventual ajuste cambiario.
“Es una estrategia de cobertura, no una salida masiva hacia activos dolarizados”, remarcó.
En cuanto a las expectativas cambiarias, el mercado descuenta un dólar de $1512 para fines de agosto, $1537 en septiembre, $1564 en octubre, $1593 en noviembre y $1622 en diciembre de 2026.
Es decir, no está incorporando un salto discreto o una fuerte devaluación, sino un ritmo de depreciación administrada, con incrementos mensuales relativamente moderados. Hacia mediados de 2027, la curva continúa ascendiendo hasta ubicar al dólar en torno a $1840 para julio de 2027.
Además, el fuerte volumen de contratos en los vencimientos más cercanos evidencia que la principal preocupación del mercado está concentrada en el corto plazo, especialmente en los meses previos y posteriores al proceso electoral.
En cambio, el interés abierto disminuye significativamente a medida que se extienden los plazos, reflejando una menor necesidad de cobertura en los vencimientos más lejanos.

Así, el mercado busca otras alterativas de inversión, aunque en un contexto de mercado desafiante debido a los rendimientos ajustados que presentan los bonos en pesos y en moneda dura.
Desde el lado de las inversiones, Agustín Helou, trader de portfolio Investments, agregó que favorece una rotación hacia la dolarización de carteras que a mantener activos en pesos.
Sin embargo, afirmó que el problema que estamos encontrando es que las opciones para los dólares son poco atractivas o son menos atractivas que las alternativas para los pesos.
“Por varios factores, entre esos factores se encuentra el canje alto y las elecciones del año que viene que distorsionan mucho los rendimientos de los activos en dólares. Por ende, como asset class nos gusta un poco más el dólar que el peso, pero las alternativas de inversión que hay al menos para el inversor local no nos atraen mucho”, advierte.
Finalmente, y dentro del mundo pesos, Helou considera que el atractivo se concentra en los duales nuevos CER-Tamar o dólar linked -Tamar.
“En caso de stress navegan mejor dichos escenarios. Después para el inversor conservador que tenga cartera en pesos preferimos algo más corto a menos de 1 año de la curva CER”, consideró.
El futuro del dólar
El mercado espera que el ritmo de depreciación converja a una velocidad cercana al 23% anual durante buena parte de los próximos doce meses.
Es decir, las expectativas apuntan a una aceleración moderada del dólar oficial respecto del ritmo actual, pero lejos de un escenario de salto discreto del tipo de cambio.
Además, el hecho de que la curva se estabilice alrededor del 23% anual en los tramos más largos sugiere que el mercado considera que el Gobierno buscará mantener un esquema de deslizamiento administrado del tipo de cambio, evitando movimientos abruptos.
En ese contexto, las expectativas implícitas de dólar futuro reflejan que los inversores prevén una depreciación mayor a la observada en los últimos meses, aunque consistente con un proceso gradual de corrección cambiaria y no con una crisis cambiaria de corto plazo.

Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap Grupo Financiero, espera una suba leve en el dólar hacia los próximos meses.
“En las últimas semanas vimos el tipo de cambio moverse en línea con el índice del dólar global, lo que también permitió que el tipo de cambio real acotara su apreciación. En este contexto, y en lo que resta del año, estamos en línea con las expectativas del mercado, que contemplan una depreciación gradual del tipo de cambio sin saltos bruscos”, comentó.
Finalmente, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, tampoco espera una suba significativa del tipo de cambio en los próximos meses.
Entre sus argumentos, remarcó que uno de los principales factores es que el sector agropecuario viene demorando las liquidaciones respecto del promedio de los últimos años, lo que implica que todavía queda un importante flujo de divisas por ingresar.
“Las estimaciones indican que la cosecha tendrá un rendimiento algo superior, por lo que, con precios similares o incluso más altos, el Banco Central contará con un mayor volumen de dólares provenientes del agro”, indicó.
Además, le sumó otros factores de oferta de divisas que aún están pendientes, como las emisiones de obligaciones negociables (ON) y, en un horizonte de los próximos 12 meses, los ingresos extraordinarios que podrían generarse por el proceso de privatización de empresas públicas, entre ellas Aysa y Aerolíneas Argentinas.
“En conjunto, estos flujos deberían contribuir a sostener la oferta de dólares y a mantener la estabilidad cambiaria en los próximos meses”, consideró Lazzati.




