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El cambio de estrategia fue rápido y, en el corto plazo, efectivo. Quienes desarmaron posiciones en pesos y se pasaron al dólar tras el piso que alcanzó el billete verde el pasado 13 de abril capturaron una ganancia cercana al 5% en apenas dos semanas.
El movimiento no solo permitió recuperar terreno frente a la compresión de tasas, sino que también dejó expone un giro en la dinámica del mercado: el carry trade, que había sido el gran ganador del primer trimestre, empezó a perder tracción justo cuando el tipo de cambio dejó de funcionar como ancla.
El mercado cambiario arrancó la semana con un movimiento que, si bien luce acotado en términos nominales, suscita a cambiar la narrativa del carry trade.
El dólar oficial subió $ 17,50 (+1,3%) y cerró en $ 1417 para la venta, lo que configuró el mayor avance diario en casi dos meses. Aun así, el tipo de cambio se mantiene lejos del techo de la banda cambiaria definida por el Banco Central hoy en $1.691,90, con una brecha cercana al 20%, según datos de Portfolio Personal de Inversiones. En paralelo, el MEP operó en $ 1455,32 y el contado con liquidación (CCL) en $ 1517,05.
El punto no es tanto el nivel del dólar sino el cambio de dinámica. Después de un primer trimestre dominado por estrategias apalancadas en un tipo de cambio estable o en retroceso, tasas en pesos elevadas y abundante liquidez, el escenario empezó a modificarse. Quienes se posicionaron en pesos desde febrero llegaron a capturar retornos cercanos al 18% en dólares. Ese rendimiento, es el que hoy empieza a erosionarse.

El factor clave es que el dólar dejó de ser un ancla. El analista financiero, Christian Buteler, en charla con El Cronista, lo puso en números concretos: “Es fácil mirar todo con el diario del lunes y hacer las cuentas. Si tomás el dólar mayorista desde el piso del 13 de abril hasta hoy, tenés una suba de alrededor del 4,6% o 4,7%".
“Ahora, si lo mirás en términos menos arbitrarios, por ejemplo, en lo que va del mes, la suba es bastante más acotada: entre 2,5% y 2,7%”, dijo el estratega.
Y agregó Buteler: “Ese movimiento del dólar está muy alineado con el rendimiento en pesos. La tasa viene más baja, en torno al 2,5% mensual, así que el tipo de cambio sube más o menos lo mismo", advirtió.
En términos operativos, eso implica que el diferencial que justificaba el trade se redujo al mínimo y que el inversor ya no gana por quedarse en pesos, sino que apenas cubre el riesgo cambiario.
Los factores detrás del cierre de posiciones en pesos
Ese cambio se potencia por la compresión de tasas. Piedad Ortiz, economista y MBA en finanzas, advirtió que la TAMAR cayó de 26,3% Tasa Nominal Anual (TNA) a comienzos de abril a 22,4% actuales, lo que refleja una baja generalizada del costo del dinero en pesos.
En paralelo, dijo la experta que las tasas de financiamiento en el sistema también se ajustaron con niveles en torno al 25,2%, “lo que facilita el crédito pero reduce el atractivo del carry”.
La compresión no se limita a la tasa corta: “En la curva de bonos en pesos se observan spreads cada vez más estrechos y, en algunos tramos CER, rendimientos incluso negativos frente a la inflación esperada”, señaló la experta.
Para Ortiz, el resultado es una reconfiguración de carteras, pues el incentivo a permanecer en posiciones en moneda local se debilita y empieza la rotación hacia activos dolarizados.

“A esto se suma un cambio en los flujos. Abril concentra giro de dividendos, tanto de empresas locales como vía Cedears, y cierta demanda estacional de importaciones, factores que agregan presión sobre el tipo de cambio. Con un dólar que dejó de ser completamente estable y tasas en baja, el carry pierde potencia”, cerró Ortiz.
Desde una mirada más macro, Rafael Di Giorno, CEO de Proficio Investment, consideró que este movimiento va en línea con la estrategia recomendada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Acumular la mayor cantidad posible de reservas como un escudo hasta lograr el acceso al mercado internacional. En ese marco, se busca evitar una mayor apreciación del peso, algo que resulta consistente con tasas de interés en pesos más bajas y una mayor dolarización de carteras”, advirtió.
Al mismo tiempo, Di Giorno planteó que “puede ser que” el Gobierno toma nota de la caída en el nivel de actividad y, en ese contexto, podría priorizar un rebote económico. Eso implicaría, eventualmente, postergar en parte el objetivo de desacelerar la inflación.




