En esta noticia

La hoja de ruta del financiamiento en dólares del Tesoro argentino dio un volantazo que puede tener consecuencias más profundas que una simple colocación: si los dólares líquidos del sistema financiero empiezan a rotar hacia bonos soberanos, el riesgo país argentino podría caer.

Según un informe de Facimex Valores, hay muchos dólares líquidos en el mercado, poca inversión en bonos soberanos y un calendario financiero que, si se dan las condiciones, podría canalizar parte de esos fondos hacia deuda del Estado.

Liquidez doméstica en dólares: hay pólvora seca

El broker sostiene que a esta altura del año los depósitos privados en dólares aumentaron u$s 1409 millones, alcanzando valores máximos históricos, y los encajes en dólares permanecen muy por encima de lo requerido por normativa.

Esta combinación sugiere que “el mercado doméstico tiene capacidad de absorber deuda en dólares sin necesidad de recurrir de inmediato a fuentes externas”, dice Facimex.

Además, los fondos comunes de inversión en dólares ostentan una baja exposición a soberanos. El informe detalla que solo el 19,4% de los activos de FCI en dólares está invertido en títulos en ese tipo de instrumentos, frente a cerca del 58% que representaba antes de las PASO 2019.

Ese desaprovechamiento de liquidez es, para el broker, “el principal dato a observar si se quiere entender la dinámica potencial del riesgo país”.

El programa de financiamiento: adelantado y con margen

En materia de deuda pública, Facimex destaca que el Tesoro logró colocar el Bonar 2027 (AO27) con un bid-to-cover de 4,9 veces y cerró la tasa a una TEA del 5,9%, lo que configura un “test técnico de demanda en dólares exitoso”.

El informe estima que el programa en dólares del año —incluyendo colocaciones como el AO27, el AN29 y repos del BCRA— podría dejar cubiertas prácticamente todas las necesidades de refinanciamiento e intereses en el primer semestre, reduciendo la presión sobre reservas netas y mejorando el perfil de vencimientos.

¿Por qué importa el movimiento de los fondos?

La clave estratégica es simple: si esos u$s 6800 millones líquidos en FCI en dólares —más los depósitos privados y encajes excedentes— rotaran, siquiera parcialmente, hacia bonos soberanos, la estructura de flujos en el mercado local se transformaría.

“Existe capacidad técnica y financiera en el mercado local para sostener emisiones en dólares. Sin embargo, el bajo porcentaje de exposición a soberanos indica que aún no se ha producido un reposicionamiento de flujos hacia estos activos”, analiza el documento.

Ese reposicionamiento —de cash hacia duración— es lo que podría alterar la prima de riesgo, porque implica más demanda crónica para títulos soberanos y menos dependencia de compradores coyunturales.

El riesgo país en el radar

La compresión del riesgo país ya no depende únicamente de cómo se apilen reservas o de cómo opere el BCRA en el mercado de cambios. Depende, también, de cómo se comporten los actores locales con dólares en mano.

El informe subraya que, incluso con el AO27 colocado, “la tasa convalidada se encuentra en niveles similares a corporativos de alta calidad crediticia, lo que sugiere que el mercado está convalidando precio por riesgo acotado al ciclo político actual más que por valoración de créditos soberanos de largo plazo”.

Si ese entorno se mantiene y empieza a atraer más flujos desde los ahorristas locales hacia soberanos, la prima de riesgo podría comprimirse desde la propia estructura de mercado, no desde expectativas externas.