La guerra en Medio Oriente se sintió a pleno en mercados emergentes con el peso mexicano cayendo 2% y bancos centrales saliendo a contener los efectos de una salida de fondos buscando refugios tradicionales. En el cierre de las operaciones en Nueva York, las acciones norteamericanas según sus principales índices mostraron caídas cercanas al 1%, con el petróleo creciendo 5%.
Declaraciones de Donald Trump alejando la posibilidad de fuerte aumento en naftas e impacto en precios permitieron recortar pérdidas que fueron mayores a mitad de la rueda.
Lo más importante en la plaza local pasó por el accionar del BCRA, que estuvo vendiendo bonos dólar linked en el mercado, absorbiendo pesos y al mismo tiempo conteniendo presiones alcistas en la tendencia creciente a la dolarización de carteras. Representa un giro, una reacción ante el cambio de escenario surgido tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el sábado por la madrugada.
Un informe del Bank of America describe los posibles impactos en la región. “Latinoamérica se ve afectada por los acontecimientos en Irán desde múltiples ángulos. Siente las consecuencias de los acontecimientos a través del petróleo, las condiciones financieras y la geopolítica. Suponemos un shock petrolero de corta duración, con una disrupción física limitada, pero claros riesgos al alza para los precios. Los exportadores (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela) se benefician de unos términos de intercambio más sólidos, mientras que México se mantiene neutral dada su dependencia de la importación de naftas”, destaca el BofA.
“Los importadores (Chile, Perú y Centroamérica) se enfrentan a un crecimiento más débil y a una mayor inflación. En Brasil y México, donde el combustible tiene un peso importante en el IPC, el aumento de los precios de la energía podría ralentizar o retrasar los recortes de tasas. Para los importadores, la depreciación cambiaria aumenta el riesgo de endurecimiento de las políticas”, subraya.
Un informe del área de Research del Citi circuló ayer en las mesas de dinero con la visión de la entidad norteamericana sobre la economía doméstica. Consigna que, tras dos años de la gestión de Javier Milei, el optimismo inicial del mercado parece confirmarse “aunque con algunas salvedades”.
“Los logros clave incluyen una macroeconomía más estable, atribuida a una sólida disciplina fiscal, y una reducción significativa de la inflación. El gobierno también logró una victoria en las elecciones de mitad de mandato, ganando protagonismo político y forjando nuevas alianzas en el Congreso...A pesar de la mejora de las expectativas, Argentina genera importantes preocupaciones, lógicamente este proceso de transformación. El país, tras haber evitado la hiperinflación durante dos años, ahora debe abordar los efectos secundarios de sus políticas”. A continuación, los analistas del Citi señalan tres problemas principales que son: “las reservas netas persistentemente negativas en el Banco Central, la reciente volatilidad de las tasas de interés, que indica incertidumbre sobre la política monetaria, y un resurgimiento de la inflación, sumado a un estancamiento económico, que genera temores de estanflación entre los analistas”. Luego aclara que “un diagnóstico de estanflación debido a los recientes picos de inflación y la desaceleración de la actividad parece prematuro. El reciente aumento mensual de la inflación se debe en gran medida a correcciones en los precios relativos, estacionales y regulados. La inflación subyacente (2,6%) y la inflación mayorista (1,7%) fueron menores, lo que indica una recuperación de los márgenes comerciales, por lo tanto, esperamos una inflación mensual cercana a la cifra de enero pasado hasta abril”.
Todo es día a día en los mercados. La cautela sigue siendo el común denominador.




