Los mercados ayer giraron en torno al dato de inflación de marzo: antes de su difusión, los inversores se atrincheraron en bonos CER ante la certeza de que el número final del INDEC iba a ser superior al 3%. Y no se equivocaron. Hubo alzas de 0,6% en promedio de estos papeles que ajustan por la inflación y que ya el mes pasado se habían convertido en las vedettes de la plaza local.

El Tesoro afrontará hoy una licitación clave en la que buscará renovar vencimientos por alrededor de $8,3 billones y, al mismo tiempo, estirar los plazos de su deuda. En esa línea, el menú diseñado por la Secretaría de Finanzas apunta a captar demanda en instrumentos de mayor duración, combinando letras y bonos a tasa fija (LECAP y BONCAP), títulos ajustados por inflación (CER) y bonos TAMAR atados a tasa variable.

La oferta se completa con un bono dólar linked, que brinda cobertura cambiaria, y con la reapertura de los Bonares en dólares (AO27 y AO28), orientados a atraer divisas fuera del sistema. En paralelo, el Gobierno impulsará una conversión de títulos para extender vencimientos hacia 2028.

El contexto juega a favor: con tasas en descenso, un dólar estable pero expectativas de inflación aún elevadas, especialmente tras el dato de ayer del INDEC.

El mercado mantiene el apetito por instrumentos con cobertura. Dada la alta liquidez, se descuenta que el Tesoro volverá a alcanzar un “rollover” o renovación superior al 100%, aunque convalidando cierto premio para incentivar la extensión de plazos.

La baja de tasas

Lo que no tiene piso es la baja de tasas, especialmente, la de los plazos fijos mayoristas o TAMAR. Según datos del Banco Central , pasó de niveles cercanos al 35,6% nominal anual a fines de febrero a apenas 22,5% el 13 de abril, lo que implica una fuerte compresión de más de 13 puntos porcentuales en poco más de un mes.

El movimiento refleja la caída general de las tasas en el sistema, abundancia de liquidez y menor presión cambiaria. Incluso a comienzos de marzo la TAMAR aún se ubicaba en torno al 30%-31%, confirmando la velocidad del ajuste reciente.

Este descenso tiene impacto directo en la deuda del Tesoro con ajuste CER. En licitaciones previas, los bonos TAMAR convalidaban rendimientos efectivos anuales superiores al 40%, pero con la baja de la tasa base esos retornos tienden a comprimirse, reduciendo el costo de financiamiento para el Gobierno.

Punto de inflexión

“Consideramos que el segundo trimestre de 2026 es un punto de inflexión clave para el programa económico. Las autoridades opinan, con razón, que acabar con la inflación sigue siendo su mandato más importante ante la sociedad. Si cumplen su promesa de una trayectoria descendente de la inflación, todo lo demás empezará a encajar” destacó un informe del Banco Mariva tras el 3,4% del INDEC.

“Podríamos observar una dinámica similar hacia la segunda mitad de 2026, con una mayor confianza tanto del consumidor como de la empresa que impulse el consumo y la inversión. Por el contrario, la situación podría complicarse si la inflación se mantiene estable” agrega.

Pero concluye señalando que “nuestro escenario base supone que la inflación converge hacia una trayectoria descendente, cayendo por debajo del 1% en el cuarto trimestre de 2026. La inflación promediaría entonces el 1,8% en el segundo trimestre de 2026 y finalizaría 2026 en el 22,4%. Damos la misma importancia al escenario más pesimista, en el que las expectativas se resienten y la inflación se mantiene estable, lo que la mantendría en un nivel tan alto como el 2,6% en el segundo trimestre de 2026 y el 34,3% para el año”.

El final está abierto y el conflicto de Medio Oriente complica las proyecciones. Los pronósticos, se parecen a los meteorológicos. Fallan.