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En Wall Street hay inversores exitosos y después está Bill Ackman. Cada movimiento del fundador de Pershing Square Capital Management suele ser seguido de cerca por fondos, bancos y operadores porque históricamente muchas de sus apuestas terminaron anticipando grandes tendencias del mercado global.

Por eso, cuando el multimillonario mueve cartera, Wall Street presta atención. Y la última radiografía de su portfolio vuelve a mostrar una señal bastante contundente sobre hacia dónde cree que se dirige el dinero en los próximos años.

Lejos de diversificar excesivamente, Ackman mantiene una estrategia extremadamente concentrada. Su fondo apuesta fuerte por un pequeño grupo de compañías dominantes, con liderazgo global, capacidad masiva de generación de caja y exposición directa a algunos de los grandes temas estructurales del mercado: inteligencia artificial, digitalización del consumo, infraestructura tecnológica y servicios escalables.

La cartera de Pershing Square revela además otra cuestión importante que es que el famoso inversor parece convencido de que la economía global todavía premiará a las empresas capaces de monopolizar segmentos enteros del mercado, incluso en un contexto de tasas altas y desaceleración económica.

Las apuestas de Ackman: tecnológicas

Entre sus principales apuestas aparecen gigantes como Alphabet Inc. Amazon.com Inc. y otras compañías vinculadas al corazón del negocio tecnológico mundial.

Para Ackman, el trade de inteligencia artificial ya no pasa solamente por Nvidia o por la euforia alrededor de los chips. La verdadera pelea está en quién controla la infraestructura completa de la nueva economía digital.

En el caso de Alphabet, el mercado ya no la observa únicamente como una compañía ligada a búsquedas en internet. Google se transformó en una plataforma integral de inteligencia artificial, cloud computing y automatización publicitaria. Lo mismo ocurre con Amazon, cuyo negocio de AWS sigue siendo uno de los grandes motores invisibles de la revolución de IA corporativa.

La nueva apuesta: Microsoft Corporation

Sin embargo, el movimiento que más ruido generó recientemente en Wall Street fue otro. La incorporación de Microsoft Corporation como nueva posición central dentro de Pershing Square.

Ackman explicó que siguió a Microsoft durante años, pero que recién decidió construir una participación importante después de la fuerte caída que sufrió la acción tras los resultados fiscales del segundo trimestre de 2026.

Según detalló, logró ingresar a valuaciones cercanas a 21 veces ganancias futuras, niveles que consideró especialmente atractivos para una empresa de esa calidad.

La apuesta no es casual. Para el multimillonario, Microsoft controla dos de las franquicias más poderosas del mundo corporativo: Microsoft 365 y Azure. Entre ambas, representan cerca del 70% de las ganancias totales de la compañía.

Sobre Microsoft 365, Ackman sostiene que el mercado subestima el nivel de dependencia global que existe sobre el ecosistema de Word, Excel, Outlook, PowerPoint y Teams.

Según remarcó, más de 450 millones de trabajadores utilizan diariamente esas herramientas, algo que convierte a Microsoft en una especie de “sistema operativo” del trabajo corporativo global.

Además, considera que esa posición dominante se fortalece todavía más con inteligencia artificial. El fondo destacó especialmente el desarrollo de Copilot, el agente de IA integrado dentro de Microsoft 365 y liderado directamente por Satya Nadella.

Según Ackman, el mercado no está dimensionando correctamente el potencial que tiene Microsoft para monetizar IA sobre una base de clientes empresariales ya cautiva.

Pershing Square también remarcó que Microsoft está cambiando gradualmente su modelo de ingresos: dejará de depender únicamente de licencias por usuario y avanzará hacia esquemas híbridos donde las empresas paguen también por consumo y uso de inteligencia artificial. Eso podría expandir significativamente el negocio en los próximos años.

IA abierta y flexible

El otro gran eje de la tesis pasa por Azure. Ackman considera que muchos inversores están interpretando erróneamente la desaceleración del negocio cloud y las dudas sobre la relación entre Microsoft y OpenAI.

De hecho, el multimillonario cree exactamente lo contrario: sostiene que Microsoft está evolucionando hacia una arquitectura de IA mucho más abierta y flexible, algo que podría fortalecer todavía más su posicionamiento corporativo. Como ejemplo, destacó que más de 10.000 clientes empresariales ya utilizan múltiples modelos de inteligencia artificial dentro de Azure Foundry, la plataforma modular de IA de la compañía.

Incluso defendió el gigantesco aumento del gasto en infraestructura. Microsoft elevó su presupuesto de capex para 2026 hacia niveles cercanos a los u$s 190.000 millones, una cifra que muchos analistas miraron con preocupación.

Ackman, en cambio, considera que se trata de “growth capex”, es decir, inversión destinada a capturar ingresos futuros y sostener la explosión de demanda vinculada a inteligencia artificial.

Detrás de esas posiciones aparece una lógica bastante clara: Ackman privilegia compañías con escala global, balances sólidos y capacidad para absorber costos de capital elevados sin deteriorar márgenes. En otras palabras, empresas que pueden seguir creciendo incluso cuando el resto de la economía pierde velocidad.

Pero la cartera también muestra algo menos evidente. El multimillonario no está apostando únicamente a crecimiento agresivo. Parte de sus inversiones continúa enfocada en negocios más defensivos, ligados al consuo masivo, flujo de caja estable y modelos difíciles de reemplazar.

Ese equilibrio entre crecimiento estructural y resiliencia operativa es justamente uno de los factores que más empieza a valorar Wall Street en esta etapa del ciclo. Después de años donde el mercado premiaba casi exclusivamente expansión de ingresos y narrativa tecnológica, hoy los grandes fondos buscan compañías capaces de sostener ganancias reales y márgenes elevados.