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Cómo invertir hoy para jubilarse con un fondo de retiro de hasta u$s 300.000: solo se necesitan u$s 250 por mes

Con una buena estrategia de inversión y 20 o 30 años de plazo, construir un fondo de retiro de u$s 250.000 o u$s 300.000 requiere de menos de u$s 250 mensuales. Lo más recomendado en este contexto de alta volatilidad son los CEDEARs de ETF combinados con planes de retiro individuales o corporativos.

¿Quién no tiene el deseo de llegar a los 55 o 60 años con total libertad financiera, con la posibilidad de dar un giro de 180 grados a la actividad laboral y sumar más horas de disfrute y menos de trabajo full time? De ir haciendo un soft landing hasta llegar al momento del retiro propiamente dicho que la ley en la Argentina marca en los 60 para mujeres y 65 para los hombres y que la realidad estira muchas veces más allá de esos limites, por pura necesidad o porque la veta profesional es también un goce si puede estar en equilibrio con otros deseos y planes.

La buena noticia es que es posible. La mala es que, si no se empieza a planificar desde muy joven, podrá haber ganas pero escasearán los recursos. Pues el dinero no compra la felicidad, pero facilita acercarse a ella.

"Es importante empezar a involucrarse con el tema de ahorros e inversiones a una edad temprana. Claramente a los veintipico todavía nos sentimos inmortales. Pero si a esa edad, uno logra entender la relación entre ahorrar postergando consumo versus consumir ahora, se empiezan a delinear los objetivos para los cuales lo hago y entre otros, de muy largo plazo, es el retiro", plantea de entrada Diego Dyszel, profesor del Programa focalizado de Finanzas Personales del IAE Business School, de la Universidad Austral.

"De todos modos, mucha gente aborda el tema pasados los 40 años, porque antes se dedicó a viajar, estudiar, formar una familia, entre otros. Y no está mal ni es tarde para hacerlo. Solo que implicará invertir de una manera diferente que si uno tiene 20 años. La frase que cierra este tema es que el mejor momento para abordar la planificación financiera es hoy y ahora", dice Dyszel.

Sea cual fuere el momento en el que se toma conciencia de esta necesidad, lo primero es diseñar un plan de acción. Pablo Haro, gerente de Finanzas Personales y Distribución de Grupo SBS, advierte que "lo más importante es tener una buena planificación que contemple diversos escenarios de manera de contar con mayor protección ante lo imprevisible".

"El mejor momento para abordar la planificación financiera es hoy y ahora", asegura Diego Dyszel, profesor del Programa focalizado de Finanzas Personales del IAE Business School

Existen, básicamente, tres herramientas que se pueden usar y combinar para tener un retiro financieramente tranquilo. Ahorro e inversiones bien diversificadas, desde activos financieros hasta inmuebles o participaciones en sociedades; seguros de retiro individuales y planes de retiro corporativos.

Multiplicar es posible

"Debido al interés compuesto, tanto el factor tiempo como la constancia en la periodicidad de los aportes tienen un impacto sustantivo en la capacidad de acumular riqueza de largo plazo", explica Tomás Ruiz Palacios, analista de estrategia de Consultatio Financial Services y va con un ejemplo concreto: si a los 29 años se comienza a ahorrar a razón de u$s 250 mensuales a una tasa real del 4 por ciento (por encima de la inflación americana, lo cual es un supuesto conservador dado que el S&P 500 tiene un retorno real promedio histórico de 6,6 por ciento), a los 65 años se podrán hacer retiros mensuales de u$s 1000 hasta los 85 años. Para el mismo cálculo, si se comienza 10 años más tarde, el capital mensual que se debe aportar es casi el doble.

Ruiz Palacios hace doble clic sobre la renta variable para armar una estrategia de largo plazo. "En su libro Stocks for the Long Run, Jeremy Siegel calculó el retorno promedio real del mercado americano y este fue de 6,6 por ciento en un horizonte de análisis desde 1802 a 2012. Este rendimiento es casi el doble que el de los bonos del Tesoro largos (3,6 por ciento)", postula el analista de Consultatio antes de ir a lo práctico. "Si bien es cierto que las acciones conllevan una mayor volatilidad, el largo plazo juega a nuestro favor. Además, si el punto de ingreso es razonable, la volatilidad debería ser acotada y hoy la métrica de Precio/Ganancias estimadas para los próximos 12 meses está cerca de 15, mientras que en los últimos cinco años promedió un valor de 18".

Los especialistas recomiendan destinar un 60-70% a renta fija y el resto a activos de renta variable.

Maximiliano Donzelli, head de Research en IOL invertironline, apura también su recomendación de invertir siempre cada dólar o cada peso ahorrado y hace base en el ETF del S&P 500 para delinear la estrategia. "Si nos basamos en el desempeño promedio del índice, si una persona con 36 años ahorra unos u$s 1380 al año, es decir unos u$s 115 mensuales y los invierte constantemente en el CEDEAR del SPY, para cuando llegue a los 65 contará con unos ahorros cercanos a u$s 136.900".

Recomienda para el fondo de retiro los CEDEARs de ETF, combinados con renta fija. "La diversificación es una estrategia prudente que demuestra bastante moderación y, al mismo tiempo, puede ayudarnos significativamente a proteger nuestros ahorros contra los vaivenes del mercado y reducir la volatilidad".

Si a los 29 años se comienza a ahorrar a razón de u$s 250 mensuales a una tasa real del 4 por ciento, a los 65 años se podrán hacer retiros mensuales de u$s 1000 hasta los 85 años

"Una buena alternativa sería invertir en el CEDEAR del Standard & Poors 500 (SPY y durante la primera parte del plan de inversión para la jubilación, también tener una postura más abierta al riesgo, por ejemplo a través del CEDEAR del QQQ, el ETF que replica al índice tecnológico Nasdaq 100 y que tiene el doble del rendimiento promedio que el S&P500", recomienda Donzelli. Le suma a la estrategia una porción de renta fija a través de obligaciones negociables (ON).

Para inversores que cuenten con un perfil conservador o moderado, priorizan las ONs emitidas por empresas sólidas en su rubro que ofrezcan retornos similares a la inflación de Estados Unidos con un riesgo relativamente bajo, como Capex (CAC2D) y Vista Oil & Gas (VSC3D), que cuentan con una TIR de un 6,7 y un 3,6 por ciento respectivamente. "Por último -detalla Donzelli- sería ideal que el inversor tenga a disposición un 10 por ciento de su portafolio listo para invertir en activos que, en algún momento, puedan ir presentando oportunidades en el corto plazo. En este sentido pueden destinar ese capital en acciones o en ETFs que repliquen a sectores de la economía, como pueden serlo el XLF que replica al sector financiero norteamericano, el XLE que replica a las empresas energéticas de los Estados Unidos o el EEM que sirve de referencia para invertir en las economías de países emergentes".

Los analistas consultados coinciden absolutamente en remarcar que, a pesar de encontrarnos en un contexto local e internacional de alta volatilidad, con inflación en las principales economías del mundo y un conflicto bélico que complica aún más el escenario, no invertir no debe ser una opción. Sí, en cambio, hacerlo con estrategia de largo plazo y evaluando a conciencia los riesgos que se asumen.

Tres herramientas recomendadas: inversiones, seguros de retiro individuales y planes de retiro corporativos

"Una serie histórica de casi 100 años donde se compara el rendimiento de las diferentes clases de activos frente a la inflación de los Estados Unidos demuestra la importancia de mantenerse invertidos ya que sea cual fuere el activo el rendimiento es superior a la inflación en dólares", explica Mateo Sarsur, Head Sales Trader en Balanz.

La primera recomendación de Sarsur a la hora de delinear la cartera es hacerlo en moneda dura. "En el ámbito local, para este tipo de inversores siempre recomendamos planear en dólares ya que los ciclos inflacionarios y macroeconómicos de nuestro país hacen difícil poder proyectar más allá del mediano plazo". Y agrega: "Este puede ser un buen momento para armar estrategias de largo plazo aprovechando las oportunidades que dejó la corrección del mercado de los últimos meses y para sumar cobertura podemos agregar algo de commodities", dice el especialista pensando en una cartera a 20 años.

"Sería ideal que el inversor tenga a disposición un 10 por ciento de su portafolio listo para invertir en activos que, en algún momento, puedan ir presentando oportunidades en el corto plazo", menciona Maximiliano Donzelli, head de Research en IOL invertironline

Santiago Abdala, director de PPI, subraya que lo mas aconsejable y habitual es hacer una distribución de activos que contemple un 60 a 70 por ciento renta fija (dependiendo la tolerancia al riesgo) y un 40 o 30 por ciento en instrumentos de renta variable (acciones) del capital que se invierta: "Quienes tengan mayor capacidad de ahorro y diversificación de ingresos podrán ponderar mas las acciones. En este momento, donde las tasas de interés son menores a la inflación de los Estados Unidos, es inteligente generar algo de tasa en el corto plazo hasta que se normalicen los tipos de interés de la FED".

Haro, de SBS, apunta a una herramienta que puede simplificarle algunos pasos al inversor. "Tenemos un producto exclusivo denominado la Cuenta Administrada de CEDEARs que permite obtener exposición a acciones norteamericanas y de otros mercados con administración activa de modo que el inversor no necesite preocuparse del rebalanceo del portafolio". Y menciona: "En el contexto actual, nuestro portfolio se inclinó hacia acciones de valor como lo son las de empresas energéticas ya que estas permiten no solamente un atractivo dividendo (actualmente en niveles de 4 por ciento) sino que además van a seguir siendo las de mayor crecimiento en los próximos trimestres en virtud del fuerte aumento en el precio del petróleo".

Aporte seguro

Otra herramienta clave son los seguros. Una póliza de seguros de retiro no debería faltar en el plan de acción. La primera razón es bien práctica: los aportes pueden hacerse por débito automático, a prueba de olvidadizos o personas que les cuesta comprometerse con el hábito del ahorro. La segunda tiene que ver con la diversificación y el dejar en manos de expertos la administración del fondo.

Ideal sería completarlo con un seguro de vida, especialmente cuando quien está pensando la estrategia tiene hijos o familiares a cargo. Si vivimos mucho y no contamos con los recursos suficientes seguramente nuestra calidad de vida se resentirá; si vivimos poco y no llegamos a armar un colchón financiero probablemente nuestros hijos no podrán tener la educación o la vida que soñamos para ellos. Es en este último caso en el que los seguros de vida juegan un rol clave.

"El seguro de retiro es un instrumento de ahorro a mediano y largo plazo cuyo objetivo es ayudar a las personas a consolidar un fondo que, llegado el momento del retiro -ya sea por acceder a la jubilación o por una decisión propia-, permita contar con una renta periódica que cubra sus gastos corrientes", explica didáctico Guillermo Pellerano, gerente general de San Cristóbal Retiro y agrega que se vuelve una herramienta fundamental para compensar la caída del ingreso mensual que sobreviene al dejar de trabajar: "La forma de hacerse del fondo acumulado podrá ser a través de una renta periódica o mediante un solo pago del total", explica el ejecutivo.

Una póliza de seguros de retiro no debería faltar en ningún plan de acción por dos razones: es práctica y diversifica 

Un dato que siempre está en la mira de quienes evalúan planes de retiro es la moneda en la que ahorrarán y en la que finalmente recibirán sus fondos. En ese sentido, Fabián Hilsenrat, vicepresidente 2° de la Asociación de Aseguradores de Vida y Retiro (AVIRA), es contundente: "La contratación en moneda extranjera está permitida. Sin embargo, por aplicación de la normativa cambiaria vigente, tanto las primas como los beneficios se convierten a pesos, utilizando un tipo de cambio de público conocimiento, como por ejemplo el tipo de cambio vendedor del Banco Nación. En este sentido, independientemente de otros valores de la economía, la cuenta evoluciona de acuerdo con la evolución de este tipo de cambio", dice el ejecutivo.

Un incentivo para contratar este tipo de seguros es que los aportes son deducible del Impuesto a las Ganancias. Para 2022 el tope es de $ 24.000. No es mucho, pero para los más jóvenes es una manera de arrancar un fondo de largo plazo "gratis".

La recomendación de Pellerano es "empezar reservando una cifra que no comprometa los gastos corrientes, puede ser entre un cinco a un 10 por ciento del ingreso habitual. De esa forma, sostenemos el hábito del ahorro y dejamos que el tiempo y la rentabilidad hagan su trabajo".

El día D

¿Cómo actuar cuando llega la edad del retiro para asegurarnos que el capital ahorrado nos alcance para mantener nuestro bienestar financiero? "Afortunadamente tenemos una regla que se conoce como la ‘regla del 4 por ciento' que es muy popular en los EE.UU. y que es de muchísima ayuda para empezar a armar nuestra planificación", lanza de entrada Pablo Haro, Gerente de Finanzas Personales y Distribución de Grupo SBS.

No invertir no es una opción, sino que hay que hacerlo con una estrategia de largo plazo.

"Esta regla -explica Haro- fue diseñada en 1994 por Bill Bengen, y consta de dos pilares centrales. Por un lado aconseja gastar el 4 por ciento de los ahorros en el primer año de jubilación y luego ajustar esa cantidad anualmente al ritmo de la inflación. Por otro lado, recomienda invertir el fondo de retiro (conocido en Estados Unidos como el "nest egg") en un 55 por ciento en acciones americanas y el restante en bonos en dólares de bajo riesgo. De acuerdo al análisis histórico que Bengen realizó, este enfoque habría protegido a los jubilados de quedarse sin dinero en cada período de 30 años desde 1926, incluso cuando las condiciones económicas estaban en su peor momento. Es decir, es un método realmente robusto en el cual nos podemos apalancar", dice Haro.

Desde Balanz, Sarsur, aporta "para quienes se encuentren en la etapa final de su actividad y aportes jubilatorios, con el capital humano (potenciales ingresos futuros por actividad) en niveles bajos y capital financiero cercano a máximos, se recomienda bajar la volatilidad y el riesgo de la cartera de inversión, aumentando la proporción de renta fija y disminuyendo la parte de acciones. De esta manera, generamos flujos más certeros y compensamos los ingresos extra que ya no vamos a tener al cesar con nuestra actividad habitual".

Si el futuro jubilado hizo bien los deberes, podría tener en su cuenta de inversión un número tal que le permita hacer retiros mensuales sin ninguna preocupación.

Sarsur recurre a un ejemplo para finalizar: "Si una persona arranca con un capital de u$s 10.000, ahorra u$s 5000 al año y los invierte al 5 por ciento anual durante 40 años previos a jubilarse, al finalizar ese período dispondrá de alrededor de u$s 700.000, que es una renta de casi u$s 3000 por mes por 20 años si dejara de invertir y solo hiciera retiros". 

La versión original de esta nota se publicó en el número 343 de revista Apertura.

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