La Comisión Nacional de Valores atraviesa una de las etapas de mayor transformación regulatoria de los últimos años. El objetivo declarado es modernizar el mercado de capitales argentino y acercarlo a los estándares de las principales plazas financieras de la región y del mundo. Sin embargo, esa estrategia abrió un debate en la City. La discusión no gira tanto sobre el contenido de las reformas como sobre su velocidad.
Desde la CNV rechazan la idea de que el organismo esté avanzando más rápido de lo que permite el mercado y reivindican el cambio de rumbo. “Estamos muy orgullosos de la normativa que sancionamos y de poner al mercado de capitales de Argentina a la vanguardia de la región y del mundo y abrazar la modernidad”, señalaron a El Cronista.
Para la CNV, la apuesta consiste en construir desde ahora un marco regulatorio preparado para una industria más moderna, con nuevos instrumentos, mayor competencia y una integración creciente con los mercados internacionales.
¿Un mercado preparado?
Matías Salcedo, vocero de Cohen, sostuvo que el análisis no debe hacerse con la foto actual, sino con la película de los próximos años.
“Lo que está haciendo el regulador hoy es sacar normas que tal vez no tenían sentido. La idea justamente es allanar y permitir que la gente haga más cosas. ¿Va a pasar mañana un ETF de bancos? No. Pero si no hacemos esto antes, justamente normativamente, es imposible que, dentro de dos o tres años, si el mercado mejora, lleguemos a tiempo”, sostuvo.
Según esa visión, el regulador debe construir primero el marco normativo y no esperar a que exista la demanda para recién entonces habilitar nuevas herramientas.
Andar sin rueditas
Por su parte, Martín Fernández Dubois, Asset Manager, considera que la estrategia de la CNV implica un cambio de paradigma. “Si tuviera que resumir una postura: la regulación no está preparando al mercado para lo que viene; lo está forzando a llegar ahí”, afirmó. A su juicio, el organismo apuesta a una estrategia de “hechos consumados”.
“La CNV decidió que la única forma de que el mercado argentino gane profundidad es quitándole las rueditas a la bicicleta todas juntas. La incomodidad que escuchás en la City nace de un cambio de paradigma: el riesgo de ejecución y la agilidad ahora recaen 100% sobre los privados. La apuesta del regulador es que la flexibilización de la oferta genere su propio volumen, obligando al mercado a madurar mientras corre”, explicó.
Una visión más moderada aporta un importante operador bursátil. Si bien reconoce que la CNV fue uno de los reguladores más activos de los últimos dos años y que gran parte de las resoluciones impactaron directamente sobre la operatoria de las ALyC, no considera que los cambios estén generando una disrupción.
“Es cierto que la normativa de la CNV avanzó significativamente en los últimos dos años, siendo uno de los reguladores que más normas promulgó en ese período. Pero no creo que la regulación genere una disrupción en el mercado; las normas están bien orientadas”, sostuvo.
A su entender, el nuevo marco regulatorio representa un avance respecto del esquema que regía durante los años del cepo cambiario. “Se desarmó gran parte de las regulaciones que establecían restricciones y limitaciones para operar”, explicó.
¿La regulación empuja el crecimiento?
En la misma línea, otra fuente del mercado sostuvo que la flexibilización regulatoria responde a una lógica que ya aplican los principales centros financieros del mundo y que resulta necesaria para acelerar el desarrollo de la plaza local.
“La liberación en materia regulatoria que está habiendo es buena para abrir el camino para el futuro del mercado y es lo que hacen otros mercados del mundo. No estamos inventando la pólvora. Lo que hace es generar una aceleración del mercado de capitales y creo que es muy bueno para lo que viene”, afirmó.
Según esa fuente, uno de los desafíos pendientes será lograr una mayor integración entre el mercado de capitales y el sistema financiero tradicional.
Detrás de la discusión aparece una pregunta de fondo: ¿la regulación debe acompañar el desarrollo del mercado o puede convertirse en la herramienta que impulse ese crecimiento?
Quienes cuestionan el ritmo de los cambios sostienen que algunos instrumentos podrían tardar años en alcanzar la escala suficiente para desarrollarse en una plaza como la argentina. Del otro lado, quienes respaldan la estrategia creen que esperar a que el mercado madure antes de actualizar las reglas implicaría repetir un problema histórico: que la regulación llegue tarde y termine actuando como un freno.




