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Los bonos soberanos argentinos cerraron mixtos este miércoles, con predominio de bajas en el tramo corto y comportamiento más firme en la parte media y larga de la curva.
En globales, el castigo se concentró en los vencimientos 2029 y 2030, que retrocedieron en torno al 2 por ciento. El tramo medio mostró un desempeño dispar: el GD35 logró avanzar cerca de 3%, mientras que el GD38 cerró apenas positivo.
En el tramo largo, el GD41 y el GD46 exhibieron subas moderadas, del orden del 2% a 2,5%, y actúo como amortiguador de la rueda.
Los bonares replicaron la dinámica. El AL29 y el AL30 terminaron con bajas relevantes, superiores al 1%, mientras que el AL35 y el AL38 lograron cerrar en verde. El AL41 también mostró una suba moderada-
Con este movimiento, el riesgo país subió a 586 puntos básicos. Pese a algunos rebotes puntuales, el mercado todavía no valida una compresión sostenida y opera con cautela.
ADR y acciones
En Wall Street, los papeles de empresas argentinas cayeron con fuerza tras el mal clima que atravesó la jornada en esa plaza. Hubo bajas de 6% para Edenor, Loma Negra y para Central Puerto.
En Buenos Aires, la tendencia fue similar. El S&P Merval no logra levantar vuelo y anota su tercera caída al hilo y pierde así los u$s 2000. Transener cayó 12,5% y fue una sesión toda roja para el Panel Líder.
Al respecto, Leo Anzalone, director del CEPEC, dijo a El Cronista que, la lateralización de los bonos y el estancamiento del riesgo país responden, básicamente, a que el mercado percibe que las mejoras recientes son de corto plazo y no alcanzan para cambiar el diagnóstico estructural.
Y agregó: “Que el BCRA compre reservas es una señal positiva, pero el volumen todavía es bajo con relación a las necesidades financieras que vienen y no modifica el punto de partida de reservas netas, recién hoy compró fuerte y probablemente se deba a un contexto particular. En ese contexto, el mercado valora el ordenamiento, pero no convalida una compresión adicional de spreads”, dijo Anzalone.
Sobre el S&P Merval, Anzalone sentenció que el freno tiene una lógica similar. “El contexto internacional es más adverso, con tasas altas en Estados Unidos y menor apetito por riesgo, y a nivel local persisten dudas sobre crecimiento, tasas reales elevadas y sostenibilidad financiera”, dijo el experto.
Para Anzalone, la política monetaria contractiva, necesaria para contener inflación y tipo de cambio, también juega en contra de valuaciones más altas. “Por eso, aun con señales positivas puntuales, el mercado opera con cautela y sin catalizadores claros que justifiquen un nuevo tramo de subas”.
Wall Street se vino abajo
Las acciones estadounidenses cayeron el miércoles, con el Nasdaq a la cabeza de las bajas tras retroceder más de 1%, en un contexto de caída de las tecnológicas y rotación de los inversores hacia sectores más defensivos. En paralelo, los bancos profundizaron las pérdidas recientes luego de algunos balances trimestrales mixtos.
El índice bancario del S&P 500 (.SPXBK) cayó 2,1% y tocó un mínimo de cinco semanas. Las acciones de Wells Fargo se desplomaron 5,1% después de que la entidad no alcanzara las expectativas de ganancias del cuarto trimestre.
Los papeles de Citigroup bajaron 4,1% y los de Bank of America cedieron 4,2%, aun cuando ambas compañías superaron las estimaciones de Wall Street para el cuarto trimestre.
El sector financiero, que había subido con fuerza en 2025, retrocede esta semana ante la preocupación por la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un tope a las tasas de interés de las tarjetas de crédito, una medida que, según ejecutivos de JP Morgan, podría presionar a los consumidores y afectar la rentabilidad del sector.
En el cierre, el Dow Jones cayó 142,31 puntos (-0,3%); el S&P 500 perdió 54,24 puntos (-0,8%) y cerró en 6.909,48; y el Nasdaq Composite retrocedió 320,57 puntos (-1,4%) hasta 23.389,89.




