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Barclays: "La postergación del acuerdo con el FMI por razones políticas genera dudas"

Pilar Tavella, economista para el Conosur del banco de inversión inglés, espera un acuerdo con el FMI tras las elecciones y prevé presiones cambiarias e inflacionarias hacia adelante.

La volatilidad cambiaria y económica se sienten cada vez más en la recta final rumbo a las elecciones. Son meses complejos y las negociaciones con el FMI se ubican en el centro del debate.

Pilar Tavella

, economista para Conosur del banco de inversión ingles Barclays,

prevé que el acuerdo se materializará tras los comicios, a la vez que no espera que la inflación perfore a la baja el 2,5% en los próximos meses

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¿Por qué cree que vamos a ver un acuerdo con el FMI luego de las elecciones?

La razón por la que creemos que es probable que haya un acuerdo hacia fin de año con el FMI es más que nada pragmática. Los vencimientos desde marzo del 2022 son muy altos. Vencen cerca de u$s 18.000 millones y ya no va a alcanzar con los DEG para que Argentina le repague al FMI. Dado que el Gobierno ha dado a entender que quiere mantener relaciones relativamente amigables con el mundo y no desea caer en default con el FMI, suponemos que se va a llegar a un acuerdo como muy tarde en marzo.

El acuerdo con el Club de París no derivó en un cambio de expectativas. ¿Qué hay que analizar para que sí lo haya a partir del acuerdo con el FMI?

Lo que hizo el Gobierno con el Club de París fue patear la pelota. Es parecido a lo que se va a hacer este año, postergando vencimientos hasta el año que viene, pero sin resolver el problema. Para los agentes económicos en general es importante entender cuál es el plan del Gobierno en lo económico y en lo particular en lo fiscal. Patear vencimientos no da perspectiva de lo que va a pasar con el financiamiento monetario del Tesoro, ni con la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA), con los controles de capitales, ni con el déficit fiscal. Lo importante del acuerdo con el FMI es lo que implique en términos de política económica.

El acuerdo se esperaba para principio de año y todavía no llegó.

El hecho de que este año se haya decidido patear el Club de París y patear el acuerdo con el FMI por ser un año electoral es lo que preocupa. Significa que el compromiso político con ese programa económico está condicionado a las circunstancias políticas. Si bien esperamos un acuerdo el año que viene, el hecho de que se haya postergado este año sin realmente otra necesidad más que la electoral, obviamente genera dudas. Incluso una vez que se firme el acuerdo, seguirá habiendo dudas acerca del compromiso político con ese acuerdo ya que luego tendremos elecciones en 2023, que serán más importantes que las de este año.

Su expectativa es que el PBI de Argentina rebote 6,5% en 2021 y 1% en 2022. ¿Es solo un rebote estadístico?

La dinámica macro de mediano plazo para Argentina es complicada. Más aun contemplando que en los últimos tres años la Argentina no creció, no solo por la pandemia. Desde 2013 que el país no genera crecimiento económico sostenido. No somos muy positivos sobre el crecimiento económico del año que viene ya que esperamos que se tengan que hacer ajustes que se postergaron este año.

¿Qué ajustes tiene en mente?

Hay mucha distorsión de precios relativos. En particular, las tarifas que no se corrigieron este año van a tener que corregirse con más fuerza el año que viene. Seguro habrá que ver más ajuste fiscal y algún movimiento del tipo de cambio real para corregir la apreciación de este año.

¿Seguiremos en crisis entonces?

Es difícil pensar que la economía vaya a crecer mucho el año que viene a menos que se pueda generar un cambio de expectativas ya sea porque el Gobierno empieza a anunciar medidas concretas sobre cómo va a reducir fiscal, o cómo se van a levantar controles y a acumular reservas. Cuando tenes ajuste, tenes un efecto recesivo pero que se pueden compensar sobre el positivo impacto sobre las confianzas y de un cambio de expectativas. Si esto segundo falta, lo primero va a ser más difícil.

¿Pensando las exigencias del FMI, podrían tener impactos más negativos desde el lado económico?

Los ajustes no necesariamente tienen que ser netamente recesivos si están en conjunción con medidas contreras que están políticamente comprometidas. Si solamente tenemos la corrección de precios relativos, pero sin lograr generar la confianza para que bajen las expectativas de inflación, luce difícil de que la economía crezca fuerte el año que viene.

¿Hay espacio para seguir emitiendo? ¿La economía soportaría otra lluvia de pesos?

La respuesta depende de cuanto el Gobierno está dispuestos a aguantarse una brecha más alta y parecería que en la cuenta electoral es lo que menos les importa. Si bien ya tenemos una brecha alta, con los controles cambiarios que hay y las reservas que se acumularon, creo que hay espacio. No desde lo deseable, sino que es poco probable que el dólar oficial se mueva demasiado, más de lo que el Gobierno quiere que se mueva, ya que acumularon reservas y están en una mejor situación para enfrentar presiones cambiarias.

¿Espera que el BCRA use las reservas para calmar el dólar?

El BCRA compró mucho en el primer semestre, pero ello no implica que no se vaya a abrir la brecha cambiaria. De hecho, ya lo estamos viendo. Y me parece difícil que se revierta la tendencia del paralelo ya que va a haber más necesidades de financiamiento monetario, con vencimientos abultados de Leliq, etcétera. Aun así, creo que el Gobierno empieza un segundo semestre más cómodo respecto de la situación que tenía a finales de 2020.

¿Qué hay que esperar para la inflación?

Me parece poco probable que se perfore una inflación de 2,5% o 3% dada la dinámica del tipo de cambio y las necesidades de financiamiento. Y creo que el Gobierno va a compensar la mayor inflación con mayores transferencias y acuerdos salariales más elevados de cara a las elecciones, para compensar la caída de los ingresos reales del primer semestre. Y el ciclo vuelve a arrancar ya que vamos a ver más gasto, más necesidades de financiamiento, más presiones inflacionarias, etcétera.

¿La región ya dejó atrás la crisis de coronavirus?

La mayor parte de la región estaría creciendo más de lo que cayó el año pasado. Brasil y Chile ya están por encima del nivel pre pandemia y muchos países en niveles cercanos a la pre-pandemia. En el caso de Argentina, en mayo está un 4% de niveles pre-pandemia y para fin de año es esperable que este -2%.

¿La Argentina es uno de los últimos en volver a niveles pre-pandemia?

No sé si es el último, pero no es de los primeros. Pareciera que la recuperación de Argentina comienza a diferenciarse de la región, en parte porque hay menos capacidad de financiar la recuperación con gasto. Argentina no tiene acceso al crédito externo y el doméstico es muy chico. También juega que otros países están más integrados al mundo comercialmente respecto de lo que tiene Argentina y estos países tienen un mayor impulso por la recuperación global y suba de materias primas. La Argentina está mucho más cerrada que el resto de los países.

¿Qué riesgos globales cree que enfrenta el país?

La mayoría de los drivers son domésticos. Los precios de las materias primas son importantes para el futuro de la estabilidad cambiaria, así como en la inflación, actividad económica y las expectativas. Una Fed que sube la tasa suele ser una mala noticia para emergentes. Sin embargo, insisto en que lo doméstico es lo más importante.

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