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El Banco Central les dio a los bancos más flexibilidad para administrar sus carteras y comprar deuda más larga. La Comunicación “A” 8483 modifica el cálculo de la franquicia para los títulos públicos que pueden tomar las entidades y permite computar el exceso de encajes.
Se dispuso que la franquicia podrá aplicarse a títulos públicos nacionales en pesos suscriptos para cartera propia a partir del 17 de septiembre de 2026, tanto en licitaciones del Ministerio de Economía como en operaciones del mercado secundario, y amplía la canasta de instrumentos alcanzados por el régimen.
No obstante, no aumenta el límite total de exposición al sector público y tampoco establece cambios en los porcentajes de exigencia de Efectivo Mínimo.
Qué instrumentos podrán incluir los bancos
La norma amplía la canasta de instrumentos alcanzados por el régimen. Ya no se limita a letras de corto plazo, sino que incluye títulos públicos nacionales en pesos vinculados con la evolución del dólar (dólar linked) y bonos emitidos en moneda dual.
De esta manera, las entidades financieras contarán con más alternativas para computar dentro de las franquicias vigentes. Sin embargo, el BCRA aclaró que la modificación no amplía los límites máximos de exposición al sector público.
Tampoco habilita un aumento automático del stock de títulos públicos en las carteras de los bancos. El objetivo es modificar el cómputo y ordenar el esquema de excepciones acumuladas durante los últimos años.
Así lo establece la Comunicación “A” 8483, que permite incorporar al cálculo del cupo máximo de exposición el exceso de integración de efectivo mínimo en pesos registrado al 15 de mayo de 2024. El monto se suma a la disminución acumulada de los pases pasivos con el BCRA y se actualiza según las tasas de interés aplicables en cada período.
La norma también extiende los plazos para el desarme de las franquicias asociadas a los PUTs. En lugar de una reducción total a los 12 meses del vencimiento original del bono, el beneficio se reducirá a la mitad a partir de los 24 meses y desaparecerá por completo a los 36 meses.
Cómo cambia el cálculo del cupo de exposición
La normativa establece que el exceso de integración de efectivo mínimo en pesos registrado al cierre de las operaciones del 15 de mayo de 2024 podrá computarse dentro del cupo máximo de exposición al sector público.
Ese monto se sumará a la disminución acumulada del saldo de pases pasivos con el Banco Central. La cifra será actualizada según las tasas de interés correspondientes a cada período.
En una primera etapa, se aplicará la tasa de interés abonada por el BCRA por esas operaciones. Luego, se utilizará la tasa de política monetaria y, desde el 1° de julio de 2025, la Tasa Mayorista de Argentina (TAMAR) total de bancos.
Cómo será el desarme de los PUTs
La norma también modifica el tratamiento de los títulos públicos que tenían opciones de liquidez concertadas con el Banco Central, conocidas como PUTs.
Cuando esas opciones sean rescindidas, los bonos quedarán excluidos de los límites de exposición al sector público durante un período de hasta 36 meses posteriores a la amortización de los títulos que originaron el beneficio.
La diferencia estará en el ritmo de reducción de esa franquicia. Hasta ahora, el esquema contemplaba una caída total del beneficio a los 12 meses del vencimiento original del bono.
Con la nueva regla, el 50% de la franquicia se reducirá a partir del vigesimoquinto mes posterior a la amortización de los títulos. El 50% restante se mantendrá hasta completar los 36 meses, momento en el que dejará de aplicarse la exclusión.
Por qué el BCRA modifica la regulación
El Banco Central presentó el cambio como parte del proceso de normalización del sistema financiero y de depuración de las excepciones acumuladas durante el período de excedente monetario de 2023.
En aquel momento, el 48,6% de los activos del sistema bancario correspondía a exposición al sector público. Actualmente, ese porcentaje se redujo al 30,6%, mientras que el financiamiento al sector privado creció en forma simultánea.
Según el BCRA, los niveles actuales de exposición no representan un riesgo para la estabilidad del sistema. Por eso, la entidad busca avanzar hacia un marco regulatorio más simple, ordenado y previsible.
La medida rige para las operaciones realizadas a partir del 17 de septiembre y forma parte de una flexibilización gradual de las normas de fraccionamiento del riesgo crediticio.




