En esta noticia

La deuda argentina entra en noviembre con una contradicción difícil de ignorar. Los fundamentos no empeoraron, pero los bonos sí. El viernes el riesgo país trepó 5,5% a 787 puntos en una jornada plagada por malas señales desde el exterior. La pregunta de esta semana es si la caída ya hizo su trabajo o si todavía falta.

Bank of America eligió su respuesta. En un informe del 29 de octubre titulado “¡Falta un año!”, mantiene la sobreponderación de la deuda externa argentina y define la baja como “una oportunidad de compra”. El argumento es de horizonte.

El banco mira hasta fin de 2027, cuando la elección presidencial ya haya pasado, y calcula para el GD35 un retorno esperado ponderado por probabilidad de alrededor de 18%. Con continuidad de reformas, el bono terminaría 2027 en u$s 89, con una tasa de retorno de 7,5% y una ganancia de 33% con cupones. Con una pausa en las reformas pero sin ruptura, llegaría a u$s 75 y rendiría 11,5%: un retorno de 13%.

Con reversión de políticas, caería a u$s 49, con una tasa de 22% y una pérdida de 25%. “Los inversores ya están descontando un riesgo importante de reversión de políticas en la próxima administración”, sostiene el banco.

¿Por qué entonces no aparecen compradores? BofA da una pista. La suba de las tasas globales redujo las chances de un manejo de pasivos antes de la elección, es decir, un canje o una recompra para estirar vencimientos. “Sin liability management, los precios quedan más expuestos al ciclo político de 2027”, admite. Sin ese colchón, cada encuesta pesa más.

Diferencias con lal región

Grit Capital agrega otra capa. Argentina cayó mucho más en octubre que Chile, Perú, Brasil y Colombia. La diferencia, según la firma, está en las reservas: Brasil acumula u$s 364.500 millones, Perú u$s 92.600 millones, Colombia u$s 67.200 millones y Chile u$s 53.500 millones. “Los inversores siguen privilegiando economías con mayores colchones externos”, resume.

Brinda además una lectura técnica. Fondos estarían comprando CDS argentinos, seguros contra un default, a 2 años como cobertura barata de otros riesgos de los bonos de alto rendimiento o high yield global, en especial de los bonos CCC menos líquidos. La Argentina funcionaría como el seguro de un riesgo ajeno. La explicación tiene sustento: Grit ya había señalado que la menor demanda local, las coberturas con CDS y las ventas de fondos explicaban parte de la presión, sin un deterioro macro que la justificara.

BofA advierte que, en el escenario malo, el posicionamiento podría amplificar la venta, porque la Argentina “sigue siendo una posición relativamente concurrida”. La misma lógica corre en sentido inverso. Si aparece una señal que mejore la percepción, los que compraron protección van a tener que salir. Y el tramo corto puede comprimir con violencia.

Las claves de la semana

¿Qué puede mover la aguja esta semana? El primer frente es político. Para BofA, eliminar las PASO sería positivo para los bonos, porque correría el riesgo electoral de agosto a octubre y le daría al Gobierno más tiempo para mostrar resultados. Pero la ley tiene que aprobarse antes de fin de año. Cada señal del Congreso en ese sentido va a cotizar. El segundo frente es externo.

Con los rendimientos del Tesoro estadounidense en niveles altos, el informe de empleo de Estados Unidos del viernes puede marcar el tono de toda la renta fija emergente. El tercero es local: las compras del Banco Central. Es el dato que mide el colchón que reclama Grit.

El banco recuerda que en 2025, tras la derrota oficial en la elección bonaerense, el GD35 llegó a u$s 48 con un rendimiento cercano al 18%. Hoy está casi 20 dólares por encima de ese piso, con superávit fiscal y exportaciones que BofA proyecta en u$s 102.000 millones para este año. El mercado vende como si el peor escenario fuera inminente, y todavía falta un año para la elección.

Mañana son las elecciones de medio término en Estados Unidos. Si Donald Trump supera el examen, se consolidaría la imagen de prestamista de última instancia que tiene la Argentina en el Tesoro de EE.UU.

La macro aprobó. La política todavía no rindió el examen. Y en el mercado de bonos, los exámenes se pagan por adelantado.