Alejandro Simon, Sancor Seguros: "El desafío 2021 será enfrentar una oleada de litigios"

En 2020, la cooperativa se erigió en el principal asegurador del país. Alejandro Simon, CEO de Sancor Seguros, advirtió la necesidad de un acuerdo político para bajar tasas y sumar inversión

En lo que va del año, Sancor Seguros viene revolucionando el sector asegurador.

Desde la perspectiva de la actividad, este año apuntó a un rebalanceo de los negocios de patrimoniales con los de riesgos de trabajo: puso foco en los seguros de retiro, vida y salud.

Mejoró las participaciones de mercado, incluso en riesgos de trabajo, donde es la líder, con Prevención ART.

Pero no solo eso, sino que en torno de la cooperativa de Sunchales anunció y desplegó una tarea innovativa en lo financiero y más allá.

Relanzó el Banco del Sol. Y potenció sus incubadoras de innovación tecnológica.

Alejandro Simon, CEO de la compañía que el próximo 21 de diciembre será parte de las celebraciones del 75° aniversario de la cooperativa de Sunchales, explicó en diálogo con El Cronista su visión del negocio y de la realidad económica.

En ese sentido, donde pidió a la sociedad avanzar en un diálogo para reducir la incertidumbre.

Pero también alertó sobre una catarata de juicios laborales que sobrevendrá a la reducción de empleos formales de este año y a los descalces de las tarifas de las polizas de seguros de autos que no compensan el aumento de los precios de venta. 

Alejandro Simon, CEO de Sancor Seguros

—¿Cómo están terminando el año?

-Nuestra situación relativa es realmente muy buena en el contexto de la industria del seguro y a su vez la industria aseguradora ha tenido herramientas para sobrellevar este año de una manera adecuada, así que no nos podemos quejar.

Por primera vez en la historia, tenemos una Superintendenta (Mirta Adriana Guida) que viene del sector asegurador, es decir que entiende bien, que no es una posición política sino una posición de alguien que entiende muy bien el desarrollo del sector que, claramente, de alguna manera contamos con la ventaja de que el Presidente de la Nación fue Superintendente de Seguros.

—¿A qué se refiere con herramientas adecuadas?

—La morosidad, que era un tema que nos preocupaba al principio, no se terminó cristalizando en un problema. El mayor impacto tuvo que ver con la caída en la actividad básicamente, los rubros más importantes del sector asegurador son automotores y riesgos del trabajo. Aunque ahora hay una incipiente recuperación de la mano del bajo valor de los autos en dólares alternativos, no alcanza compensar los problemas de comienzo de año donde no hubo venta de 0 km, no había autos nuevos para asegurar.

-¿Y en riesgos de trabajo?

-Las primas están directamente vinculadas a la cantidad de trabajadores registrados y a los salarios. En los últimos 12 meses prácticamente se perdió el 10% de los empleos. Nosotros ganamos participación de mercado, pero si uno toma las mismas empresas que estaban al principio y que estaban al final, perdieron el 10% de los trabajadores, aun con los despidos prohibidos, las empresas han generado directamente renuncias o salidas acordadas que a los efectos de la actividad económica y del seguro funcionan de la misma manera. Y hay empresas que directamente han dejado de existir con todo su personal que deja de estar asegurado, entonces el 10% de, obviamente mucho más alto en el sector privado y más bajo en el sector público. Nosotros tenemos prácticamente 21% de todo el mercado de riesgos del trabajo. Y por el lado de los salarios, cayeron 9% debajo de la inflación, con lo cual hay un impacto cercano al 20% de caída en la facturación.

Yo fui uno de los primeros, y sigo siéndolo, que defendió el proceso de reestructuración de la deuda. Pero lo que esperábamos era que post reestructuración los títulos iban a cotizar con tasas de retorno bien por debajo del 10 por ciento. Y hoy nos encontramos con tasas que, en lugar de bajar, han subido

 

-¿Cómo los impactó la menor cantidad de siniestros durante la cuarentena?

-En automotores ha habido una caída en la frecuencia siniestral, sobre todo en los primeros meses y más en Capital Federal que en el interior, y obviamente se han aplicado descuentos en los casos que correspondían en función a esa menor actividad en aquel momento. Lo que ocurre es que en un mercado de seguros híper competitivo, hay 170 aseguradores. Y en un período en que los autos aumentaron un 80%, la tarifa por ejemplo de responsabilidad civil aumentó menos de 20%; o las primas que pagan los asegurados aumentaron 30%. Esa diferencia de recorrido se compensa con la menor frecuencia siniestral. Pero el día que se vuelva a una frecuencia normal va a haber un desfasaje de tarifas que va a ser complejo que el mercado lo recupere en un plazo corto. Ese es uno de los desafíos para el año 2021.

 

-¿En riesgos de trabajo también cayó la siniestralidad

-Ocurrió lo mismo que en automotores pero ya estamos hoy en 50% de frecuencia siniestral por arriba de la pre-pandemia.

—¿50% arriba de la pre-pandemia?

—Eso se explica pura y exclusivamente por los siniestros de COVID, que tienen un recupero como una enfermedad profesional no listada. Se presume en todos los casos de siniestros de empleados esenciales, que son hoy por hoy muchísimos (al principio eran solamente los médicos o el personal de seguridad) automáticamente uno los toma sin considerar si la enfermedad se produjo o no en el lugar de trabajo.

—¿No se toman los de empleos no esenciales porque supuestamente no están trabajando?

—Claro, una persona que está haciendo teletrabajo desde su domicilio, no va al lugar de trabajo desde el inicio de la pandemia, no tendría ninguna lógica que la ART cubra el COVID.

—¿Y la siniestralidad COVID cómo se cubrió?

—La Superintendencia previó como en todos estos casos de enfermedades no listadas se cubran con un fondo de garantía que existe para estos casos, que se conforma con un porcentaje de las primas del riesgo del trabajo. Obviamente, la avalancha de siniestros va a generar que el Fondo tenga una situación de estrés, de agotamiento, y ahí va a ser un problema, ya lo es hoy porque es evidente que esto va a pasar, ver cómo se van a financiar esos siniestros más allá del delay entre que uno paga y uno eventualmente recupera del fondo.

Como hace años veíamos que la mecánica de la deuda era insostenible, lo que hicimos fue, entre otras cosas, invertir en activos reales, básicamente en la parte inmobiliaria en todo el país, en diferentes ciudades de nuestra geografía, y fue una gran decisión porque realmente han sido las inversiones de mejor perfomance

—¿Todo siniestro se paga con el fondo?

—Nosotros pagamos y después enviamos el recupero del 100%. El tema será cuando se agote el fondo, ¿qué ocurre? ¿Cómo se hace para que el fondo incorpore más recursos? Un aumento del aporte al fondo, que sale de las propias ART, claramente no va a alcanzar porque debería ser un incremento significativo de las primas. Es uno de los temas que se está discutiendo en estos momentos. Se está trabajando en analizar bien cómo es el proceso administrativo y una serie de cuestiones vinculadas.

-¿Qué sucedió con la litigiosidad? ¿También se frenó con la cuarentena?

-Ese es otro de los grandes desafíos para 2021, que no tiene que ver en particular con el COVID sino con la gran caída del empleo registrado. Siempre que se produce, hay una oleada de litigiosidad. La legislación laboral es muy propicia a generar abusos, y es mucho más fácil para un trabajador, o para un abogado que representa a un trabajador, litigar cuando la persona perdió el trabajo que cuando está en actividad. Ya hay ciertos indicios, porque los tribunales siguen cerrados pero hay presentaciones electrónicas, de un incremento en la litigiosidad el año próximo y que va a impactar a las ART.

 

—¿No sirvieron de nada los avances en las adhesiones a la Ley de Riesgos de Trabajo?

—Sí, fue positiva la adhesión de la provincia de Santa Fe, que era la única de las grandes que faltaban a la ley de riesgos del trabajo, con algunas modificaciones que son bastante complejas porque de alguna manera distorsionan gran parte de lo que fue la ley original, la ley nacional. Pero cuando aumenta la judicialidad y cuando aumenta la frecuencia, es muy difícil que ese traslado se produzca.

Yo creo que hay que trabajar para que ese diálogo se profundice. Para recrear la inversión en la Argentina, que es lo que se necesita para el crecimiento a largo plazo, es que las tasas a las cuales se descuentan los flujos de la persona que va a invertir, sea extranjera o nacional, sea lo más bajo posible. Para bajar esa tasa de descuento, básicamente lo que importa es la incertidumbre

 

—¿Con la apertura de las actividades no detectan ningún tipo de recuperación del empleo?

—En el último mes, en realidad en noviembre, por primera vez no tuvimos una caída significativa. Hasta octubre la caída fue significativa en cada uno de los meses. En noviembre fue el primer mes donde notamos un amesetamiento. Pero eso va a depender de, yo digo siempre, del contexto económico, macroeconómico, y eso depende mucho del diálogo, de que haya políticas de largo plazo que sean consensuadas por las fuerzas políticas mayoritarias y que no cambien independientemente de quien gobierna en cada momento. Muchas veces la solución a los problemas económicos son soluciones políticas entonces siempre en todo lo que tiene que ver con fomento al diálogo nos van a encontrar insistiendo en que es una necesidad para el desarrollo de Argentina a largo plazo.

—Después volvemos a esto del contexto si te parece, pero de todas formas, decía que en ART aumentaron participación de mercado, ¿es así?

—En Sancor Seguros aumentamos los últimos cinco años un 40% la participación de mercado, estábamos en 6%, y en el caso de riesgos del trabajo, con Prevención ART, estaba en el 19/20%, estará en 21%. Hoy somos la aseguradora más grande por amplio margen en riesgos del trabajo y la idea era tratar de equilibrar de alguna forma o tomar una tendencia al equilibrio con patrimoniales, con Sancor Seguros. Las ART son un sistema de gestión privado de un subsistema de la seguridad social, entonces tiene muchas complejidades vinculadas sobre todo al cambio permanente en las reglas de juego y a la dificultad para hacer frente a la judicialidad a pesar de todas las herramientas que se fueron desarrollando que genera volatilidad y por ese motivo en ART prácticamente no existen las firmas extranjeras. Y eso tiene que ver con la dificultad para sobrellevar la particularidad de la inseguridad jurídica argentina. Entonces hoy es más grande Sancor Seguros que Prevención ART porque si bien la participación de mercado es menor, el mercado en su conjunto es mayor, pero llegó un momento donde ART facturaba más que todo Sancor juntos y eso lo fuimos corrigiendo en los últimos tiempos.

—¿Hacia dónde fueron desarrollando productos en los últimos tiempos?

—Desarrollamos lo que nos faltaban que es el seguro de retiro, lo lanzamos hace un año atrás y tuvo un éxito muy significativo a pesar de la pandemia. Creo que esta situación generó una mayor conciencia en la vulnerabilidad de la salud y de la vida y eso generó un mayor incentivo a contratar seguros de vida y sobre todo de retiro. Además, la crisis de los sistemas previsionales en el mundo, el aumento de la expectativa de vida, todo hace que para quien puede disponer de un ahorro adicional voluntario, el seguro de retiro sea una muy buena opción. También lanzamos el seguro de crédito. Y estamos sacando nuevas coberturas para coronavirus, básicamente para teletrabajo. Y desarrollamos también la cancelación de viajes, por ejemplo, de turismo interno por un diagnóstico de COVID en los días previos al viaje, se cubre esos gastos de cancelación y en caso de diagnóstico de coronavirus durante el viaje también se paga el exceso de lo que corresponda de la obra social o prepaga que tenga la persona, gastos vinculados a ese diagnóstico. Y Prevención Salud, también tuvo un buen año, llegamos a los 200.000 afiliados que para los 5 años de una prepaga es mucho, y este año, el relanzamiento del Banco del Sol en su formato digital donde estamos previendo terminar el año con 65.000 cuentas activas nuevas y llegar a 250.000 en el año próximo.

Hay que buscar un mecanismo básicamente de cerrar la brecha o disminuir la brecha porque hoy tenemos un tipo de cambio que aún en, el tipo de cambio oficial es históricamente competitivo y sin embargo el superávit comercial se reduce mes tras mes y eso tiene que ver con una brecha que está complicando.

—A pesar del año pandémico pusieron en marcha una serie de innovaciones, por ejemplo con el CITES

—Con el CITES, nuestro Centro de Innovación y Tecnología Empresarial y Social, hace tres meses lanzamos el primer fideicomiso de oferta pública para la inversión en etapas tempranas en emprendimientos de base tecnológica, principalmente nanotecnología y biotecnología. Tuvieron participación el Banco Interamericano de Desarrollo, la Bolsa de Rosario, el Rofex, y muchos inversores privados. Y por el otro lado, trabajó mucho en relación a la tensión de la pandemia, básicamente en un comienzo con la fabricación de material hospitalario.

El lanzamiento del fideicomiso de oferta pública de CITES fue puntapié para un nuevo regimen dispuesto por la CNV

 

—¿Cómo está funcionando el Banco del Sol?

—Estamos trabajando con el desafío de trabajar en un sistema de banca seguros atendido por productores asesores. Siempre este sistema fue visto como una amenaza al productor, que es el canal tradicional de ventas, y estamos poniendo cualquier seguro que se venda a disposición del productor, lo cual es una innovación. Hasta ahora el banco va incorporando nuevos productos a medida que transcurren los meses... De hecho, lo que es compra y venta de moneda extranjera, cuenta corriente, servicios para empresas más que para personas, son todas cosas que están en el pipeline y que se van a ir incluyendo a lo largo de los próximos meses.

-¿Y en materia de innovación tecnológica, adónde apuntan?

-En innovación pura, estamos trabajando en tres frentes: en lo que es alta tecnología, donde yo creo que hay un espacio impresionante por la calidad del recurso humano argentino y las dificultades para acceder al financiamiento, y que ya se está demostrando... En el CITES hay empresas que hacen desarrollo de fármacos para el tratamiento de la diabetes que han entrado ya en una segunda fase de inversión con participación de laboratorios internacionales, otras que están más vinculadas al tratamiento del glaucoma, otros más a los que es el tratamiento de ciertos tipos de cáncer, después en la parte de alimentación, generarle condiciones organolépticas a proteínas vegetales. Después el tratamiento de malezas a través de drones con motor de combustión o algunos robot terrestres que se manejan de manera automatizada... Hay muchísimas empresas, alrededor de 14, que ya están en pleno proceso de desarrollo.

-¿Todo lo desarrollan desde el CITES?

Fuera el CITES, tenemos lo que tiene que ver con Insurtech, Fintech y Healthtech, que es lo más vinculado a nuestro propio negocio y que estamos en proceso de conformación en estos momentos, hay un fondo de inversión dedicado a eso, y bueno, también estamos buscando generar una incubadora, en realidad la vamos a lanzar en pocas semanas más, una incubadora de pequeñas y medianas empresas. Uno de los grandes problemas que tiene la Argentina es la baja tasa de natalidad de empresas, de nuevas empresas.

¿Cuánto es del presupuesto que se lleva esta parte de innovación?

—No tengo el número en la cabeza pero el fideicomiso que lanzamos es por u$s 24 millones de dólares, de los cuales nosotros ponemos u$s 12 millones a lo largo del tiempo y los otros u$s 12 millones vienen del mercado. Ya habíamos invertido u$s 20 millones en las instalaciones del CITES en todas las rondas previas, así que debemos haber invertido... Debemos estar entre u$s 25 millones y u$s 30 millones ya en el CITES de manera directa. Para lo que es Insurtech, Fintech y Healtech estamos previendo inyectar u$s 10 millones. En Banco del Sol la inversión va a ser de unos u$s 60 millones, entre lo que ya se puso y lo que se va a poner en los próximos dos años.

u$s 100 millones ya dispuestos...

—Mínimamente, sin contar la prepaga y sin las inversiones inmobiliarias, porque uno de los grandes problemas que hoy enfrenta el mercado asegurador es la paridad de la cual están cotizando los títulos públicos post canje. Yo fui uno de los primeros, y sigo siéndolo, que defendió el proceso de reestructuración de la deuda. Pero lo que esperábamos era que post reestructuración los títulos iban a cotizar con tasas de retorno bien por debajo del 10 por ciento. Y hoy nos encontramos con tasas que, en lugar de bajar, han subido. Entonces esto es lo que yo mencionaba cuando me refería al diálogo político porque muchas veces no son cuestiones económicas sino cuestiones de despejar el horizonte, como se hizo con la reestructuración de la deuda, pero también despejar el horizonte en términos de políticas de Estado. Entonces ese tema para una empresa que crece como la nuestra no es tan significativo, pero para las que están con una situación vulnerable y que tienen que liquidar activos a los precios actuales para salir a pagar siniestros, claramente generan un problema que ya tenían, porque si se están achicando es porque tenían algún problema. Estas tasas terminan volcándolas al precipicio, porque si quieren vender títulos a una paridad menor al 40%, claramente un problema de liquidez termina transformándose en un problema de solvencia. Es fundamental que el año próximo haya una mejora en el entorno de la cotización de la deuda, que básicamente, con sus altibajos, creo que fue un éxito en lo que es la deuda en moneda local. Hoy el mercado de deuda en pesos funciona bastante bien a pesar de que el déficit generó un nivel de emisión de títulos significativo. Pero el mercado lo absorbió bien, obviamente depende mucho del cepo. Pero más allá del cepo, que sabemos que vamos a convivir con él durante mucho tiempo, la realidad es que el mercado de deuda, la curva de la deuda en pesos, se logró eficientemente y con eficacia. Hay que esperar ahora que ocurra lo mismo con la soberana en dólares. Nosotros, independientemente de la situación actual, como hace años veíamos que la mecánica de la deuda era insostenible, lo que hicimos fue, entre otras cosas, invertir, a partir de una línea de inversión en activos reales, básicamente en la parte inmobiliaria en todo el país, en diferentes ciudades de nuestra geografía, y fue una gran decisión porque realmente han sido las inversiones de mejor perfomance. Por supuesto, no es lo mismo la situación de Rosario, de Santa Fe, donde el campo tracciona, que en la de Ciudad de Buenos Aires o Neuquén o Mendoza, pero en términos generales han conservado el valor en moneda dura de una forma como no ha podido lograrlo ningún activo financiero.

¿Qué tipo de activos inmobiliarios?

—Principalmente terrenos para el desarrollo urbano. Invertimos también algo en campos pero muy poco, la mayor parte son tierras para desarrollos inmobiliarios. En Buenos Aires hay mucho. Por ejemplo, el predio donde se hacía la Feria Masticar, lo compramos y nunca lo vendimos y se está desarrollando. Un terreno en el Parque de la Innovación en lo que era el Tiro Federal. Parte en Rosario -hay una inversión muy importante en la zona de Puerto Norte-, parte en Santa Fe, parte en Resistencia, parte en Mendoza y parte en Neuquén.

Vinculado con la necesidad del acuerdo político ¿Hay posibilidades de concretarlo, de llegar a ese acuerdo de algún tipo? ¿O nos encaminamos ciegamente a una grieta cada vez más amplia?

—Yo creo que hay que trabajar para que ese diálogo se profundice. Para recrear la inversión en la Argentina, que es lo que se necesita para el crecimiento a largo plazo, es que las tasas a las cuales se descuentan los flujos de la persona que va a invertir, sea extranjera o nacional, sea lo más bajo posible. Si en la Argentina se pide una tasa tan alta para compensar los riesgos de diferente tipo que las inversiones terminan no haciendo, eso es lo que impacta sobre la competitividad y el desarrollo a largo plazo. Lo que necesitamos es bajar esa tasa de descuento que utilizan los inversores para las inversiones reales. Para bajar esa tasa de descuento, básicamente lo que importa es la incertidumbre. En este momento, la tasa libre de riesgo para los emergentes afortunadamente es cero, o negativa, en muchos casos. Y para reducir ese markup lo que se requiere es combatir la incertidumbre, la única forma, y parece una tautología, es proveer certezas y para proveer certezas tiene que haber diálogos y consensos. No puede no hacerse... Digamos, no hay nada que implique que no puede hacerse. Entonces, así como se hizo con la Ley de Economía del Conocimiento o la reestructuración de la deuda, que salió con el apoyo de todas las fuerzas políticas, como sociedad todos tenemos que presionar para que así sea. Porque en definitiva, yo siempre hablo del darwinismo social y del darwinismo económico, lo que genera acciones y reacciones son los incentivos y los incentivos en el caso de los políticos, los votos. Entonces, si para que los voten los obligamos a dialogar, va a ser mucho mejor que si los premiamos por no dialogar y si eso implica una reacción de la sociedad civil, de los liderazgos empresarios.

Ud. formó parte del grupo que apoyó, junto con parte del sindicalismo, la negociación de la deuda, pero ahora en el foco de esa negociación está si se va a pedir un ajuste fiscal. ¿No corre riesgo de complicarse esa negociación?

—Tenemos que dialogar y después tenemos que tener en cuenta que hay restricciones naturales físicas donde hay que dar espacio a las fuerzas productivas del sector privado. Eso implica una carga impositiva, yo diría no menor, pero sí con una mayor equidad en la distribución porque hoy hay sectores que no pagan impuestos porque están en la economía informal y sectores que están directamente ahogados por los impuestos. Entonces, uno puede lograr, a la vez, una menor carga tributaria con una mayor base tributaria que implique un aumento en la recaudación pero claramente no es fácil de lograr sobre todo cuando hay sectores de la informalidad que si aumentara la capacidad de fiscalización y se los obligara a pagar impuestos, directamente quebrarían, entonces no solo no aumentarían los ingresos tributarios sino que además aumentaría el desempleo, entonces ya se pararían trabajos informales, si se quiere. Con lo cual, ese proceso de una mayor formalidad de la economía hay que hacerlo de manera inteligente, de a poco y con herramientas adecuadas. Pero claramente la inflación es un veneno para la economía, eso implica una menor tasa de emisión. Hay que ir a un equilibrio fiscal más rápido que lento, más pronto que tarde, pero bueno, lograr ese equilibrio fiscal cuando realmente no hay espacio para nuevos impuestos y tampoco hay espacio en una situación de pandemia para reducir el gasto de manera significativa, implica cobrar más inteligentemente y gastar más inteligentemente porque después las variables económicas se ordenan solas. Es decir, se genera empleo vas a tener menos necesidad de asistencialismo, entonces en definitiva todo pasa por lo que decíamos antes, de crear un clima de negocios más propicio a la inversión.

¿Está más tranquilo ahora con las medidas que se están tomando vinculadas con las reservas y al mercado de cambios?

—Obviamente hoy el panorama es mucho más tranquilo, pero los problemas de fondo siguen siendo los mismos. Hay que buscar un mecanismo básicamente de cerrar la brecha o disminuir la brecha porque hoy tenemos un tipo de cambio que aún en, el tipo de cambio oficial es históricamente competitivo y sin embargo el superávit comercial se reduce mes tras mes y eso tiene que ver con una brecha que está complicando.

¿Está conforme con la regulación del sector?

—Por supuesto hay cosas que se pueden hacer, pero en general, y me refiero a lo largo de las décadas, ha tenido un manejo bastante técnico y en ese sentido creo que es muy positivo para el sector. En particular en este momento, y por primera vez en la historia, tenemos una Superintendenta (Mirta Adriana Guida) y una vice que vienen del sector asegurador, es decir que entiende bien, que no es una posición política sino una posición de alguien que entiende muy bien desde adentro el desarrollo del sector que, claramente, de alguna manera contamos con la ventaja de que el Presidente de la Nación fue Superintendente de Seguros. La Superintendenta actual trabajó con él en su gestión como superintendente, conoce el rubro, lo mismo el Ministro de Trabajo, que fue superintendente. Hay un staff en la Superintendencia que nos deja muy tranquilos. Por supuesto, hay temas pendientes como hacer una ley de Seguros Agropecuaria, que depende del Congreso nacional porque es algo que el campo requiere para poder ganar productividad, sobre todo los pequeños y medianos productores más alejados al puerto donde poder cubrir no solamente los daños directos que básicamente el granizo con algunos adicionales que hoy se cubren, sino lo que tiene que ver con multirriesgo.

¿Qué otros temas pendientes regulatorios les preocupa?

—El otro punto tiene que ver con el calce de activos y pasivos. Básicamente, los pasivos de la industria aseguradora ajustan en función de los rubros. En el caso de riesgos del trabajo, en muchos casos por variación de salario y en muchos casos por la tasa activa del Banco Nación. Y cuando uno tiene un juicio, se ajusta dependiendo a la jurisdicción por tasa activa del Banco Nación más un plus y, en muchos casos, hasta han aplicado doble tasa activa o tasa activa a variación salarial, que después la Corte Suprema lo define como inconstitucional. Y muchas veces faltan instrumentos financieros de largo plazo que uno pueda tener activos que acompañen la evolución de esos pasivos. Básicamente vemos en los mercados de deuda que hoy, como decía, la curva en pesos está bien desarrollada pero sobre todo en el corto plazo, hay pocos instrumentos mediano y largo plazo en pesos o dólar linked, digamos. Hay pocas inversiones de a cuatro o cinco años de distancia. Así que eso es algo donde también estamos trabajando pero no es regulatorio, tiene que ver con el día a día de la gestión financiera.

 

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