Advierten que las valuaciones de los activos globales plantea desafíos para las inversiones en 2021

El portafolio típico de 60% acciones y 40% podría no ser lo suficiente efectivo en 2021 debido a las valuaciones elevadas de la renta fija y variable a nivel global. Hay oportunidades de inversión aunque luce clave la diversificación y la buena selección de riesgos. 

Si bien el año fue difícil, el resultado final termina siendo positivo. El S&P500 sube en 2020 un 15% y los bonos han logrado recuperarse del selloff visto por la crisis del coronavirus. Hoy las acciones se encuentran en máximos y las tasas de bonos operan en los niveles más bajos en décadas. Hacia adelante la diversificación de carteras será clave y si bien la cartera típica del 60% acciones y 40% puede funcionar, el contexto financiero actual luce desafiante para dicha estrategia.

Finalizando este año tan volátil, el clásico portafolio de 60% acciones y 40% en bonos rindió cerca de un 11%, continuando con la tendencia de tres décadas de rendimientos anualizados del 7,6%. Ahora bien, dado que las acciones se encuentran en niveles altos en cuanto a sus valuaciones y que las tasas de interés de los bonos se encuentran en mínimos históricos, lograr retornos luce cada vez mas complicado y por lo tanto la pregunta sigue siendo si las carteras 60/40 pueden continuar ofreciendo un rendimiento adecuado para los inversores.

Erin Browne, portfolio manager del gigante de inversiones Pimco estima que los rendimientos en el futuro secular pueden ser más difíciles de lograr aunque los bonos seguirán desempeñando un papel muy importante en las carteras.

“Los bonos han ofrecido diversificación y supresión de la volatilidad en carteras de activos múltiples, lo que podría ser especialmente beneficioso en los años venideros. Tradicionalmente, invertir en activos de renta fija, como los bonos del tesoro de los EE. UU., ofrecía el doble beneficio de mejorar el rendimiento y diversificar a quienes invierten en múltiples activos. Sin embargo, estas relaciones históricas entre acciones y bonos están bajo tensión en el mundo actual de tipos de interés bajos, o en algunos casos negativos. , afirmó Browne.

Justamente, el hecho de que las tasa de interés de los bonos estén tan bajas, junto con el hecho de que la inflación en EEUU ronda el 1,9%, genera que los rendimientos de las carteras sean bajas (e incluso negativas) en términos reales.  La tasa americana a 10 años se ubica en 1% cuando la inflación se encuentra en 1,9%. Los bonos grado de inversión rinden 2%, los bonos de alto rendimiento operan con tasas del 4,5% al 5%, con lo cual, neteados de la inflación deja a la cartera con bajos rendimientos reales. Por esto el inversor va en búsqueda de activos de mayor riesgo, como las acciones.

Pablo Castagna director de Wealth Management de Balanz afirma que el formato tradicional de cartera 60/40 ha comenzado a migrar en el transcurso de este año como consecuencia de la compresión de tasas a nivel mundial, en las carteras se ve mayor ponderación en la renta variable.

Estimamos que esta tendencia continuará para las carteras tradicionales o conservadoras, con seguridad a lo largo del año entrante y muy probablemente en los años subsiguientes como consecuencia de la gran emisión por parte de los bancos centrales para hacer frente a las consecuencias generadas por la pandemia , estimó Castagna.

A su vez, para el especialista de Balanz, “hoy en día estar posicionado en un buen conjunto de acciones agrega mayor valor y protección de capital a una cartera, que hacerlo sobre bonos del tesoro americano y bonos corporativos con grado de inversión. Asignando un porcentaje lógico de este conjunto a la cartera generará el upside que el cliente está buscando en su rendimiento , dijo.

Mas acciones es más volatilidad

Claramente un portafolio con una ponderación del 60% en acciones tendrá una volatilidad mucho mayor que una con menos acciones y más bonos. Si bien las acciones durante las últimas tres décadas han tenido un rendimiento del 8,8% anual, la volatilidad de las mismas ha sido alta, del 15%, incluyendo tres períodos en donde se vio una caída del mercado de más del 30%.

Es decir, si bien las acciones han tenido una buena performance, el costo del inversor es tener que asumir un nivel de volatilidad relativa mucho mayor, factor que no todos están dispuestos a asumir.

Pablo Santiago, Gerente de Wealth Management de Mariva remarca que un inversor que se posicione en un 60% en acciones y 40% en bonos implica un perfil de riesgo muy agresivo. Desde Mariva no están recomendando esa clase de diversificación y recomiendan hacer mayor hincapié en bonos de alto rendimiento y una ponderación menor en acciones.

“En este contexto de tasas bajas y por un tiempo hacia adelante, entendemos que el riesgo retorno esta sesgado hacia activos de riesgo. De hecho, la relación entre el valor de activos financieros y físicos o reales, están en récord, marcando que los activos financieros están muy caros. Vemos que las valuaciones de las acciones son altas , advirtió el especialista.

Marcelo Otermin, presidente de ICBC Investment Argentina estimó que entendiendo el mix de 60% acciones y 40% bonos como un perfil moderado tradicional con objetivo de largo plazo, es posible que en 2021 se quede corto de rendimiento y se requiera algo más de acciones, sin embargo no parece recomendable.

"Hay que tener en cuenta que queda muy poco para ganar ya que las valuaciones de acciones están extremadamente caras. Solo tienen a favor la abundante liquidez por un plazo prolongado con el riesgo de aceleración de la inflación. Por ahora los números macro juegan a favor ya que el desempleo en EEUU todavía está alto con 6,7% mientras que la creación de empleo se desaceleró mucho en noviembre con solo 245.000 puestos creados. Por otra parte la inflación al consumidor "core" está en 1,6% interanual y los precios al productor en 1,4%. En renta fija solo se podrá conseguir algo de rendimiento extra en high yield y emerging markets que pueden comprimir 100bp más", estimó Otermin, presidente de ICBC Investment Argentina.

Inversiones 2021

De esta manera, con los índices bursátiles en máximos y con las tasas de interés de los bonos en mínimos, luce desafiante armar carteras de inversión que logren retornos ajustado por riesgo de manera positiva y favorable para los inversores. La selectividad en este caso es clave.

Pablo Santiago explica además que el promedio de sus clientes están posicionados en activos argentinos (bonos y acciones) en menos del 10%. A su vez, dentro de las carteras que gestionan en Banco Mariva, el 60% de las mismas están posicionadas en bonos corporativos de alto rendimiento americano y global.

Dentro de la operatoria en acciones a nivel global, Pablo Santiago afirmó que a sus clientes les recomiendan invertir en renta variable a partir de ETF de índices y sectores hasta un 5% mientras que también ven valor en materias primas gracias a la baja del dólar a nivel global, alocando un 5% en commodities.

Finalmente, y a la hora de buscar una fuente de retorno adicional en las carteras con la liquidez excedente, el gerente de Wealth Management de Banco Mariva explica que desde la compañía diseñan notas estructuradas en sectores rezagados para que la volatilidad de sus frutos y que permita tener una renta fija interesante,

“Creemos que viene por delate una época de mayor volatilidad ya que los ratios de las acciones están en valores elevados. La renta fija de corto plazo tiene la presión de la tasa baja generado por la Fed y de los demás bancos centrales. Somos constructivos en bonos de corta duración pero con riesgo alto tanto americano como global , sintetizó Pablo Santiago.

A la hora de analizar las oportunidades de cartera de cara a 2021, desde Criteria explicaron que se verá una continuidad en rotación de portafolios hacia activos “golpeados o “rezagados durante la pandemia, lo cual también favorecerá a la deuda emergente y bonos de alto rendimiento. En ese contexto ven potencial también en la renta variable fuera de EEUU y en el oro.

Nicolas Max, head de asset management de Criteria afirmó que en los portafolios que diseñan para 2021 tiene en cuenta el contexto de tasas bajas y alta liquidez monetaria global por lo que ven mayor upside en mercados que han sido castigados con la pandemia y que podrían verse favorecidos en la pos-pandemia.

“El avance de las vacunas y las perspectivas de una salida definitiva de la pandemia ha despertado una nueva fase en el mercado financiero global. El PBI global ha retomado niveles pre-pandémicos y la liquidez provista por bancos centrales y gobiernos seguirá presente en los mercados. Entendemos que un proceso de recomposición en activos rezagados se extenderá a lo largo de 2021 a medida que los portafolios roten hacia instrumentos con valuaciones relativas favorables. La rotación sugiere una diversificación por fuera de EE.UU. en lo que hace a renta variable, poniendo el foco en acciones de Europa y mercados emergentes. Las acciones de ese país se han revalorizado notablemente con relación al resto de productos financieros , explicó Max.

Yendo a la parte de renta fija, Nicolas Max se muestra constructivo con la deuda emergente de cara a 2021.

“El contexto de “tasas cero extendidas en el tiempo por parte de los bancos centrales de EE.UU., Europa y Japón destaca el rendimiento de la deuda emergente sobre otras clases de activos de renta fija , afirmó Max.

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